Historia Alternativa
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Los Acuerdos de Baltimore son una serie de arreglos realizados entre los Estados Unidos de América y la República de la Gran Colombia en las que se comprometían a por todos los medios derrocar al emperador Agustín I de México e instaurar una república en el antiguo Imperio Mexicano. Los realizadores de dichos acuerdos fueron los diplomáticos Joel R. Poinsett, de EE.UU., y Miguel Santa María, de Colombia, con la colaboración del presidente colombiano Simón Bolívar y con la autorización del presidente John Quincy Adams. Los acuerdos fueron realizados en el ayuntamiento de la ciudad. de Baltimore, en el estado de Maryland, EE.UU.

Antecedentes[]

Las tensiones estadounidenses-mexicanas[]

El inicio de la competencia por los territorios norteamericanos se encuentra en el fin de la guerra de los Siete Años y con la firma del Tratado de París de 1763 en la cual el reino de Gran Bretaña adquiría los territorios de la Canadá francesa y aquellos que recorrían el río Misisipi, lo cual provocaría los primeros conflictos entre la Nueva España y las colonias inglesas al compartir ahora una frontera en común. Las tensiones se disiparon brevemente cuando estalló la guerra de independencia estadounidense y el antiguo territorio amortiguador de la Nueva Francia fuera retornado a la corona francesa un par de décadas después. La aparente calma acabo en cuanto el gobierno de Thomas Jefferson adquiera el territoria de la Luisiana en 1803 y las fronteras estadounidenses y novohispanas volvieran a rozarse.

La intención del gobierno estadounidense para dicha época se encontraba enfocada en la expansión de su territorio hacia el océano Pacífico. Este movimiento era uno ideológico, cultural y político de la población y gobierno estadounidenses el cual sería denominado como "destino manifiesto". Esta preocupación por la expansión estadounidense estaba presente en la corona española lo cual los llevó a firmar el Tratado de Adams-Onís para establecer una limitación fronteriza precisa entre la Nueva España y Estados Unidos y disuadir a los estadounidenses de continuar hacia el oeste. No obstante, tras la independencia del Imperio Mexicano, las tensiones resurgirían entre la nueva administración mexicana y la estadounidense. Se establecieron los primeros contactos diplomáticos entre ambos gobiernos, pero los conflictos internos de México, en especial la I guerra republicana, evitaría que se estableciera un diálogo bilateral en la cuestión fronteriza.

Los Estados Unidos consideraban al Imperio Mexicano como un posible rival para sus intereses en el continente, principalmente debido a que podía esparcir la noción de la monarquía en la otrora América española y bloquear a la república estadounidense. Esta situación provocó que la dirección de la política estadounidense estuviera dirigida a destronar al imperio de Agustín I y transformarlo en una forma de gobierno más afín a sus intereses. Dentro de esta perspectiva se encontraba la posibilidad de anexar directamente territorio mexicano a los Estados Unidos para debilitar al Imperio Mexicano y acrecentar los recursos y espacio estadounidense. Así mismo, para el gobierno de Agustín I los Estados Unidos era una amenaza latente debido a su interés por sus territorios del norte y su capacidad para apoyar movimientos republicanos que se pudieran generar en el país.

El proyecto Panamericano de Bolívar[]

Los republicanos exiliados[]

Contenido[]

Objetivos[]

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