António de Oliveira Salazar (Vimieiro, 28 de abril de 1889-Río de Janeiro, 27 de julio de 1970) fue un dictador portugués. Ejerció como primer ministro entre 1932 y 1952 e interinamente la Presidencia de la República en 1951. Fue la cabeza y principal figura del llamado Estado Novo, que abarcó el periodo 1926-1952, si bien el régimen no se consolidó como tal hasta 1933.
Inicios[]
Dándose cuenta de su falta de vocación religiosa e involucrado en el agitado ambiente político que surge en Portugal a raíz del asesinato del rey Carlos I, se mudó a Coímbra para estudiar Derecho (1910).
En 1914 obtuvo el título de bachiller en Derecho y en 1916 asistente de Ciencias Económicas. Asumió la regencia de la cátedra de Economía Política y Finanzas en 1917 por invitación del profesor José Alberto dos Reis, antes de doctorarse en 1918.
Durante este período en Coímbra materializa su inclinación por la política en el Centro Académico de la Democracia Cristiana.
Sus opiniones y contactos en el Centro Académico de la Democracia Cristiana le llevarán en 1921 a presentarse como diputado al Parlamento por la ciudad norteña de Guimarães, en las listas del Centro Católico Portugués. Tras ser elegido, y sin encontrar en ello motivación alguna, regresó a la universidad pasados exactamente dos días, tal como había prometido a sus amigos. Se mantiene en su cátedra hasta 1926, escribiendo y dando conferencias.
Llegada al poder[]
Con la crisis económica y la agitación política de la I República, que se prolongó incluso después de la Revolución portuguesa de 1926, la dictadura militar llama a Salazar en junio de 1926 para asumir la cartera de ministro de Finanzas. Salazar había exigido manos libres para decidir en los asuntos de su negociado.
En 1928, tras la elección del presidente António Óscar de Fragoso Carmona y en vista del fracaso de su antecesor en conseguir un abultado préstamo externo con vistas al equilibrio de las cuentas públicas, Salazar vuelve a asumir la cartera. De inmediato Oliveira Salazar exigió controlar los gastos e ingresos de todos los ministerios.
En 1932, tras la dimisión de varios primeros ministros y ya con una consolidada figura en el Gobierno, Salazar asume el cargo de primer ministro de Portugal. Ese año se lanza el proyecto para crear una nueva Constitución, y Salazar llamaría a un grupo de notorios profesores universitarios para crearla, modelando un texto fuertemente autoritario y centrado en los poderes del primer ministro. En 1933, después de someter a plebiscito la Constitución, esta se aprueba y entra en vigor, naciendo así el Estado Novo y también el salazarismo.
Estado Novo[]
Con la Constitución de 1933, Salazar instituyó y consolidó el Estado Novo, un régimen nacionalista corporativo con amplios poderes conferidos al Ejecutivo en el control del Estado. La cuestión del tipo de régimen (monarquía o república) es sutilmente dejada de lado, mientras los cargos de poder eran distribuidos entre las dos corrientes.
Su pensamiento político estaba en contra del Comunismo y de las tradiciones de liberalismo político y económico. Era profundamente conservador y nacionalista, siendo su principal objetivo el medio rural, que era el que consideraba ideal.
Los antiguos partidos políticos portugueses desaparecieron, con la excepción del clandestino Partido Comunista Portugués (fundado en 1921), cuyos dirigentes fueron duramente perseguidos por la policía política. La censura, establecida en 1926 fue consolidada y se prohibieron todas las huelgas. En 1936 el régimen crea la Legión Portuguesa, una milicia de inspiración fascista, y la Mocidade Portuguesa destinada a encuadrar a la juventud y trasmitirle las ideas del régimen.
Tal como otros regímenes autoritarios de la época, el Estado Novo poseía un lema para mostrar resumidamente su ideología y doctrina: "Deus, Pátria e Família", muy similar al lema franquista "Dios, Patria y Familia".
Salazar asume la cartera de Asuntos Exteriores desde la guerra civil española, donde no oculta su simpatía hacia el bando sublevado
Tras la llegada del general Francisco Franco al poder en España, Salazar se ocupó de mantener buenas relaciones diplomáticas con la España franquista, si bien durante la Segunda Guerra Mundial temió por unos meses que Franco, con el apoyo del Tercer Reich, intentara invadir Portugal y anexionarlo a España.
En septiembre de 1940, Winston Churchill escribió a Salazar para felicitarlo por su política de mantener a Portugal fuera de la guerra, reconociendo que "como tantas veces antes, durante los muchos siglos de la alianza anglo-portuguesa, los intereses británicos y portugueses son idénticos en esta cuestión vital".
Con España se celebra el Pacto Ibérico (1942), logrando ambos países quedar fuera de la guerra.
En 1951, Salazar dio un discurso en el congreso de la Unión Nacional, en el que dejaba en claro su desprecio por la monarquía, destruyendo las esperanzas sobre una posibilidad de restauración.
Tercera Guerra Mundial[]
A principios de la década del 50, comienza la agitación en las posesiones portuguesas en África.
La insostenibilidad de una guerra con tres frentes diferentes y el contexto político y social de la dictadura, provocarían que el pueblo se levantara contra el gobierno y en un alzamiento militar en 1952 denominado Revolución de los Claveles se liberó al país del régimen opresor y se instauró la democracia, bajo un contexto Justicialista.
Salazar marchó al exilio al Brasil, donde falleció.
Vea también[]
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