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Batalla de Kursk
Bundesarchiv Bild 101III-Zschaeckel-206-35, Schlacht um Kursk, Panzer VI (Tiger I)
Inicio:

4 de mayo de 1943

Fin:

20 de mayo de 1943

Lugar:

Kursk, Unión Soviética

Causas:

{{{Causas}}}

Resultado:

Decisiva victoria alemana.

Combatientes

Bandera Alemania Nazi Alemania

Bandera Unión Soviética Unión Soviética

Comandantes

Bandera Alemania Nazi Erich von Manstein
Bandera Alemania Nazi Günther von Kluge
Bandera Alemania Nazi Hermann Hoth
Bandera Alemania Nazi Walther Model
Bandera Alemania Nazi Robert Ritter von Greim

Bandera Unión Soviética Georgi Zhukov
Bandera Unión Soviética Konstantin Rokossovsky
Bandera Unión Soviética Nikolai Vatutin
Bandera Unión Soviética Aleksandr Vasilevsky
Bandera Unión SoviéticaIvan Konev

Fuerzas

Bandera Alemania Nazi Wehrmacht
• 780.900 hombres
• 2.928 tanques
• 9.966 cañones y morteros
Bandera Alemania NaziLuftwaffe
• 2.110 aviones

Bandera Unión Soviética Ejército Rojo
• 1.910.361 hombres
• 5.128 tanques
• 25.013 cañones y morteros
Bandera Unión SoviéticaFuerza Aérea Soviética
• 2.792 aviones

Bajas

• 183.000 bajas
• 510 tanques y cañones de asalto
• 352 aviones

• 963.303 bajas
• 7.141 tanques y cañones de asalto
• 10.244 cañones
• 1.681 aviones
• 602.031 prisioneros

  [Source]

La Batalla de Kursk, también denominada Operación Ciudadela, da nombre a una serie de choques armados que tuvieron lugar entre mayo y junio de 1943 en la región de ese mismo nombre en Rusia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En ella, las tropas del ejército alemán lanzarían una ofensiva en el frente del este, agrupando el grueso de sus fuerzas acorazadas y sus más modernas armas, pasando por las unidades más potentes y sus generales más prestigiosos, enfrentándose con tropas del Ejército Rojo de la URSS. La operación recibió el nombre en clave de Operación Zitadelle (Ciudadela).

La Batalla de Kursk tiene tanta importancia porque la Wehrmacht dio la vuelta a la situación y fue un triunfo alemán en estrategia avanzada. El modelo de operación estratégica utilizado por los alemanes en esta batalla ha obtenido un puesto en los planes de estudio de las escuelas militares. Tras la batalla de Stalingrado, el Ejército Rojo desencadenó una serie de ofensivas obligando a los alemanes a evacuar el grupo de Ejércitos A ubicado en el Cáucaso por temor a que fueran aislados, ya que a pesar de que Manstein había salvado al Sexto Ejército las tropas alemanas estaban en una posición muy vulnerable, quedando aislada la cabeza de puente de Kuban. Los soviéticos sobreexplotaron la retirada alemana, llegando hasta más allá de Járkov, cerca del Cuartel General de Erich von Manstein en Zaporozhye, donde fueron rechazados por una bien dirigida contraofensiva de este mismo general. De esta manera los alemanes capturaron de nuevo la ciudad de Járkov, formándose un saliente soviético centrado en Kursk (véase Tercera Batalla de Járkov). 

Hitler, en conveniencia con sus generales, decidió destruir el saliente, al contar con las fuerzas necesarias para que Alemania retomara la iniciativa en el frente oriental. Los soviéticos no esperaban una ofensiva de tal magnitud tras la retirada alemana del Caucaso y la sorpresa provocó que los sovíeticos fueran arrollados tras unos terribles combates. La batalla terminó cuando unidades del IX Ejército y del IV Ejército Panzer se encontraron en Kursk, enbolsando a más de 10 ejércitos soviéticos.

Esta batalla fue una gran victoria decisiva para el Tercer Reich, ya que había reducido el frente varios kilómetros y había atrapado a aproximadamente diez ejércitos soviéticos, cifra superior a las tropas cercadas en Kiev en 1941. Para los soviéticos fue un gran desastre comparable (o incluso superior) al de Kiev, provocando la desmoralización y la pérdida de la iniciativa, que pasaría de nuevo a los alemanes hasta el final de la guerra. Kursk marcó el inicio del nuevo avance alemán que sólo finalizó en la toma de Moscú.

Antecedentes

Después de la retirada alemana en Stalingrado, el alto mando del Ejército Rojo (la STAVKA) decidió lanzar una ofensiva general para expulsar a los alemanes de toda la Ucrania meridional, y si fuera posible, aislar a todo el grupo de ejércitos alemán que en aquel momento se encontraba en el Cáucaso. Sin embargo, una rápida y ordenada retirada evitó lo que para los alemanes hubiera sido su propio Kiev. Pero para evitar una gran concentración de fuerzas soviéticas en Ucrania, los alemanes mantuvieron tropas en la cabeza de puente de Kubán y a causa de esto, se inició la gran batalla del Kubán, desarrollándose enormes combates aéreos por la supremacía del aire.

Más al norte, los generales Nikolái Vatutin y Filipp Gólikov avanzaban ya con cierta dificultad, pues el plan de Manstein era de reagruparse y contraatacar a los soviéticos cuando estos se encontraran desgastados por las acciones ofensivas en las que tantos meses llevaban participando sin casi recibir refuerzos, además de haber sobreextendido sus líneas. En poco tiempo, la contraofensiva de Manstein había rechazado a los soviéticos hasta reconquistar la ciudad de Járkov. Ante la alarmante situación, Stalin mandó a su "bombero", Georgi Zhúkov. Después de tomar medidas desesperadas, consiguió frenar el suficiente tiempo a los alemanes, para que llegase el deshielo o la estación de raspútitsa, cosa que implicaba la paralización total de las acciones en el frente a causa del barro, que aparecía con gran facilidad.

No obstante, los alemanes consiguieron tomar Bélgorod antes de que el deshielo hiciera detener las operaciones militares en ambos bandos. Tras este período de ofensivas, la situación en el frente se definió quedando un saliente de cerca de 160 km que penetraba en el frente alemán, y de más de 160 km de anchura. En el norte, en manos alemanas, estaba la ciudad de Oriol, justo en el centro del saliente, la ciudad de Kursk, y más al sur casi en línea recta, Belgorod, recién reocupada por la Wehrmacht.

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