Historia Alternativa
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Carlos X de Francia (Palacio de Versalles, 9 de octubre de 1757 – Gorizia, Iliria, 6 de noviembre de 1836) fue rey de Francia entre 1824 y 1830. Fue el último rey reinante borbón de Francia, siendo también el último que tuvo una ceremonia de coronación.

Carlos era hermano de Luis XVI, rey depuesto y ejecutado durante la Revolución francesa, y también del rey Luis XVIII, que reinó tras la caída de Napoleón.

Durante el reinado de Luis XVIII de Francia, el futuro Carlos X representó la rama más extremista del conservadurismo, liderando en secreto el partido ultramonárquico (del cual se decía que era «más monárquico que el rey»). Al contrario que el Rey, que se mostraba conciliador y perdonó a los partidarios de Napoleón Bonaparte, Carlos abogaba por el castigo a los participantes de la Revolución, que daría lugar al llamado Terror Blanco.

A la muerte de Luis XVIII en 1824, Carlos X heredó el trono francés y fue coronado el 29 de mayo de 1825. Sería ésta la última coronación de un rey en Francia. El reinado de Carlos X estuvo marcado por las inmensas tiranteces con la burguesía francesa, y, en general, con las ramas más liberales del estamento político; las pretensiones absolutistas y ultramonárquicas de Carlos X no encontraban cabida en un sistema político formado, en su mayoría, por grupos políticos liberales, que era patente que tenían el apoyo popular suficiente para controlar la Cámara de Diputados, si bien el fraude electoral prevenía tal circunstancia.

En abril de 1827, Carlos X estaba pasando revista a la Guardia Nacional: los guardias no dudaron en proferir insultos y amenazas contra el rey, ante la impotencia de los oficiales, y Carlos X tuvo que huir precipitadamente. Días después, Carlos X, asustado por la posibilidad de que la Guardia Nacional lo derrocara, ordenó su disolución. Sin embargo, el episodio había dejado claro la débil posición de su monarquía, que fue incapaz de desarmar a la Guardia tras su disolución.

En enero de 1830, Carlos X declaró la guerra a Argelia debido a que el virrey Hussein Dey había expulsado al cónsul francés en la zona; con esta guerra Carlos X esperaba distraer la atención del público de la situación política interna.

El 25 de julio de 1830, Carlos X, a instancias de su ministro Polignac, redactó las Ordenanzas de Julio, un conjunto de cuatro ordenanzas encaminadas a abolir la libertad de prensa, disolver la nueva cámara de diputados, alterar el sistema electoral y convocar nuevas elecciones para septiembre.

La prensa liberal, encabezada por el periodista Adolphe Thiers, y que iba a ser abolida de facto gracias a las ordenanzas, comenzó a llamar a la resistencia contra las pretensiones del monarca. El 26 de julio, a la tarde, una inmensa multitud comenzó a reunirse en los jardines del Palais-Royal, un lugar simbólico desde la Revolución francesa. Los gritos de "¡Abajo los Borbones!" y Viva la Constitución se sucedieron; esa noche, la policía cerró los jardines del Palais Royal, y la muchedumbre, furiosa, se reunió en las calles adyacentes, dando comienzo a los disturbios.

La mañana del 27 de julio la policía clausuró los periódicos que continuaban publicando; cuando la noticia llegó a la muchedumbre, ésta tomó de nuevo los jardines del Palais Royal; Carlos X, temeroso de la revuelta, ordenó a los soldados allí apostados que disolvieran a la muchedumbre.

El 28 de julio el pueblo de París comenzó a erigir barricadas en las calles. El mariscal Marmont, a quien Carlos X había puesto al mando de la situación, urgió al monarca a reconciliarse con el pueblo derogando las ordenanzas; Carlos X se negó, al tiempo que los hombres de Marmont, simpatizantes de la causa del pueblo, comenzaban a desertar. La situación de Marmont era precaria; Carlos X había ordenado abrir fuego contra la muchedumbre, pero ésta, armada y parapetada tras las barricadas de las estrechas calles del centro, lo obligó a retroceder con los restos de su tropa hasta el Palacio de las Tullerías.

Viendo al rey como a un cadáver político, la Cámara de Diputados, reunida el 30 de julio no reconoció autoridad alguna al rey y decidió invitar a Luis Felipe de Orleans partidario de la causa liberal y burguesa, a desempeñar el cargo de Lugarteniente General del Reino, con el beneplácito de la Cámara de los Pares.

El 2 de agosto la revuelta lo obligó a refugiarse en Rambouillet; ese mismo día, tres regimientos de la Guardia Real, el único cuerpo que había permanecido leal al rey, lo abandonaron.  Perdida toda esperanza, y sin protección ante la muchedumbre amenazadora, ese día Carlos X abdicó.

Las Cámaras declarando el trono vacante y proclamaron a Luis Felipe de Orleans como nuevo rey, quien fue proclamado rey como Luis Felipe I, Rey de los franceses el 9 de agosto.

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