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Introducción

Nota:esta historia se basa en las Crónicas de Tinieblas de Eduardo Vaquerizo...Tras la victoria en Lepanto, don Juan de Austria recibe la noticia de que su medio hermano, el rey Felipe II, ha muerto en un accidente de caza. Juan decide regresar a la península, donde se inicia una guerra por la sucesión que acabará dándole el trono.

Como consecuencia de este cambio en los acontecimientos, la historia de España toma otro rumbo.

Lepanto. Muerte de Felipe II (1571)

Tras la muerte de su medio hermano en un accidente de caza, al regreso de Juan de Austria de la batalla de Lepanto se encuentra con un pretendiente al trono bastante consolidado y varios aspirantes apoyados por diversos intereses y fuerzas políticas, religiosas y militares. Uno de esos partidos, un contendiente más, lo toma como rey, en un principio sin muchas posibilidades. De un lado las fuerzas auspiciadas por la iglesia cerraban filas frente al hijo de su medio tío Fernando de Austria, Carlos VI, un Habsburgo de la rama austríaca que aunaba la parte más europea del imperio con los deseos de volver a reunificar las posesiones del emperador Carlos V. Francia, que considera ese aspirante como un peligro a su hegemonía en Centroeuropa, apoya a Juan. Se le une también toda la vieja nobleza y la incipiente burguesía castellana. Inglaterra, que había vuelto al redil católico poco antes, y los Países Bajos, aunados bajo la autoridad del papa Gregorio XIII, apoyan a Carlos.

Tras la casi derrota de los llanos de San Martín en la Batalla de Toledo (5 de octubre de 1575), vence Juan en la guerra de sucesión. Excomulgado él y los suyos, renuncia a Roma y al catolicismo romano y crea la religión imperial, bajo la única autoridad del emperador, elegido por Dios para gobernar a los hombres.

Juan III (1575-1619)

Comienza el reinado del emperador Juan. Tras la guerra, España conserva los territorios de ultramar pero no los centroeuropeos. Ha perdido también Sicilia, Cerdeña y Nápoles. Las alianzas giran en torno a dos ejes:

Católicos: Italia; Inglaterra, que ha vuelto a abrazar el catolicismo; Países bajos y parte de los palatinados alemanes.

Protestantes: España, Francia, Parte de Alemania. Portugal se anexiona al imperio, pero sus posesiones de África se abandonan debido a las fiebres rojas. Se mantienen las de Asia.

Polonia, Austria y los países nórdicos practican otro tipo de protestantismo y no son aliados formales del Imperio pero tampoco son amigos de Roma.

Grecia y los Balcanes son del imperio turco.

El reinado de Juan III es el de la construcción de un imperio, el diseño y puesta en marcha de su maquinaria, de la consolidación imperial desde el punto de vista económico, con dos grandes pilares que lo apuntalan y sostienen: el comercio con las colonias y una hacienda imperial férrea e implacable, dotada de amplios poderes y ante la que se pliega todo el mundo, desde la nobleza a la burguesía industrial que comienza a crecer a toda velocidad.

Los poderes del imperio se extienden desde lo visible —la Iglesia Imperial, El Consejo de los Cuatrocientos, las Secretarías, el Ejército, la Alguacilía y las Haciendas Imperiales— a lo invisible, un enorme entramado de conchabías y grupos de poder en la sombra que constituyen un armazón oculto, subterráneo, de control de todo la otra infraestructura.

En lo formal, el poder del emperador esta limitado por el Consejo de los Cuatrocientos y los fueros de diversos colectivos. En lo práctico, el armazón de poderes invisibles solo rinde cuentas al emperador y a un muy reducido grupo de funcionarios y personajes de su confianza.

En 1613,una peste en Europa mata a todos los equinos,por ende se buscan alternativas a esta falta de fuerza motriz,por lo que se empiezan a desarrollar motores a fuerza de vapor.

Eugenia de Montemayor, regente de Roberto I (1619-1629)

Aunque Juan III murió sin descendencia directa, sí la tenía indirecta, un sobrino-nieto, Roberto, que es elegido para dar fin al directorado. Las conchabías, sobre todo la de los conjurados, diseñan un golpe de estado de grandes dimensiones, que involucra a la propia administración y a sus funcionarios, quienes se rebelan contra la pirámide de poder civil del directorado. A pesar de que el golpe se pretendía incruento, la revuelta, las idas y venidas de tercios leales a unos y otros convierten la capital en un campo de batalla durante dos semanas.

Roberto, refugiado en el escorial, es aún un niño. Una vez que la victoria del bando realista reinstaura la monarquía, es su tutora legal Eugenia de Montemayor, la que se hace cargo de destruir cualquier resto del directorado y reconstruir y reforzar las estructuras imperiales.

Las colonias ganan independencia en lo formal mediante la creación de la Santa Liga de las Comunidades Hispanas, pero siguen dentro del imperio para todo lo demás.

Se inventa el motor de combustión interna, de ciclo Écija, que sustituye a los motores de vapor.

Roberto I (1629-1691)

Roberto I es un rey que sí da descendencia al imperio, pero nada más. Deja hacer al grupo de notables que, durante su vida, aún controla la ex-regente y que, en su ausencia, sigue funcionando como una máquina bien engrasada. El rey muere a los 78 años de edad, en 1691 poniendo fin a un largo reinado de calma y progreso inusitado, en el que la industrialización del mundo crece despacio, pero de forma segura, debido a que los viejos enemigos han roto su alianza y, azuzados por la mano experta de la diplomacia y las conchabías imperiales, se están destrozando entre ellos.

Comienza a existir una enorme inmigración en la capital y en la península. La marina imperial domina en todos los mares, excepto en el mediterráneo, y protege el cada vez mayor comercio marítimo. Se construyen grandes infraestructuras en la península y en las colonias: puertos, puentes, carreteras transalpinas.

Se carece aún de sistemas eficaces de transporte por tierra, pero al final del reinado se populariza el motor de combustión interna, de ciclo Écija, que sustituye a los poco potentes y pesados motores de vapor.

El imperio otomano ha prosperado casi igual en el este y hay noticias de la Asia lejana que no auguran nada bueno a muy largo plazo.

Guillermo I, el cazador (1691-1745)

Llamado «el cazador»por su desmedida pasión por la caza mayor. Murió a consecuencia de fiebre roja contagiada en una malograda expedición de caza al África profunda.

Durante su reinado continuó con la costumbre de su abuelo de no molestar el ejercicio del poder a sus validos, secretarios y conchabes.Muere a los 79 años y sería sucedido por su nieto Felipe III.

Felipe III. La guerra paneuropea (1745-1780)

Felipe III fue un rey militarista. Su empresa, conquistar Europa. Comenzó por Francia, a la que alistó en una nueva guerra paneuropea en contra de sus viejos aliados protestantes. La idea era conquistar Centroeuropa, cuantos palatinados no leales se pudiera y expandir el imperio en una alianza franco-hispana hasta los terrenos vaticanos y los Balcanes. Lo que comenzó como una guerra de conquista, acabó como una guerra contra el nuevo movimiento de reivindicación nacionalista que se había extendido por todo el continente. Con frecuencia, por la mañana el ejército imperial luchaba contra un ejército católico y por la tarde, junto al mismo ejército, combatían contra una revuelta interna. Fue una guerra civil con muchos bandos que se extendió desde la frontera con Rusia hasta los Pirineos, contaminando Roma y los Estados Vaticanos e Inglaterra, donde los republicanos tomaron el poder durante veinte años.

Al morir Felipe III, Europa ardía por los cuatro costados y ya nadie sabía muy bien porqué y contra quién combatía.

Durante todo este tiempo, el imperio turco siguió avanzando, construyendo un imperio que ya incluía desde Egipto hasta Irán y desde Turmekistán hasta más allá de los Balcanes.

Carlos II (1780-1802). El segundo renacimiento. Toma de la Bastilla. Revolución francesa (1794). Invasión de España a Francia (1795)

Carlos II fue el único hijo de Felipe III que no murió en combate. Era el menor, y muchos decían de él que era un afeminado que había elegido el estudio para no combatir con el ejército imperial.

Cuando tomó el poder, desmintió a sus críticos purgando con mano de hierro a todos los elementos hostiles a su reinado que aún querían mantener la guerra europea, firmó tratados con habilidad y dio carpetazo a casi treinta años de hostilidades.

Durante algo más de una década (de 1781 a 1794) Europa respiró aliviada y se dedicó a la ciencia y al placer por partes iguales, con un inusitado florecimiento cultural y social, lo que se vino a llamar el Segundo Renacimiento que, sin embargo, dio pronto paso a un periodo aún más convulso.

El Segundo Renacimiento adolecía de un problema, se pretende relegar el nuevo poder económico a los dictados de la nobleza y la Iglesia, todos bajo el omnipotente poder real. Es en el país vecino, sin embargo, dónde estalla la revuelta y en 1794 los habitantes de París toman la Bastilla. Se declara la revolución que crea la República Francesa.

Una vez más, al rey Carlos II no le tiembla la mano y envía a los tercios a conquistar Francia, cosa que consiguen dada la extrema debilidad del ejército francés. Durante casi un decenio, las tropas españolas imponen una monarquía títere a sangre y fuego que les sirve de punta de lanza con la que consiguen mantener a raya a sus viejos enemigos europeos.

Sin embargo la burguesía no quiere una nueva guerra de conquista europea, quiere comerciar y enriquecerse. Sus ideólogos atacan la misma idea del estado imperial y claman por una república. Curiosamente la Iglesia, que durante el reinado iluminado de Carlos ha sido desprovista de muchos de sus privilegios, se une a la propuesta republicana, que ideológicamente no es atea, sino religiosa.

El rey Carlos muere asesinado por el hijo de uno de los militaristas purgados en el 1780, el infame Ruy de la Sagra. Se produce una revuelta que implica a amplios sectores del Ejército, toda la estructura religiosa y la Alguacilía, que consigue derribar la monarquía e instaurar un Directorado civil.

El aspirante al trono es acusado sumariamente de conspirar contra su padre y ejecutado, dejando la línea sucesoria muy mermada.

En la sombra, queda todo el aparato secreto y juramentado, que desde el primer día de instauración del directorado conspirará para derribarlo y traer de nuevo la monarquía.

Directorado religioso-civil (1802-1805)

La burguesía toma el poder y se legitima como un estado teocrático-social, con elecciones limitadas y un directorado al que se llega por elección en pirámide, votaciones de representantes que luego votan en el siguiente nivel.

Son años convulsos, ya que muchos estamentos, muchas conchabías, están en contra del nuevo régimen. Hay purgas internas, ejecuciones públicas y privadas.

El directorado cae, al fin, porque, infestado de crueles luchas intestinas —muchas de ella instigadas y promovidas por todo el aparato secreto del viejo régimen— es incapaz de controlar la maquinaría imperial, que se resiente de la nueva y más moderna estructura civil. El imperio, las colonias sobre todo, comienzan a entrar en un acusado declive económico.

En 1802, Gancedo, el presidente del consejo de estado, decide abandonar Francia. La invasión se había mantenido por conveniencia geostrategica, pero es insostenible a largo plazo.

Ésto produce el colapso final del régimen. Los tercios que han vuelto del país vecino son una enorme fuerza desocupada para la que apenas hay soldada ni empresa que acometer. El Directorado falla al encauzar el descontento de los soldados licenciados y de la sometida burguesía, que se alían para derribarlo.

Cae en 1805 tras un par de meses de resistencia en los que los más fanáticos defensores del Directorado no hacen sino retroceder día a día. Se trae al sobrino-nieto del rey Carlos, Jorge, del exilio en ultramar.

Jorge I. El industrialismo, los montistas y los anarcolistas (1805-1870)

El rey es coronado a los catorce años y tiene una muy larga vida.

Después de los intensos fuegos y luces de artificio del segundo renacimiento, en las capitales europeas la burguesía, los montistas, los dueños de los medios de producción, se han convertido en la clase social más poderosa. El emperador debe contar con granates y montistas, con casas de cambio, bancos de comercio y bolsas de mercado para dar cualquier paso.

Una multitud de emigrados llegan a las ciudades desde el campo, dónde el trabajo se ha automatizado en gran manera gracias a las nuevas máquinas de ciclo Écija. Allí trabajan en condiciones cada vez más penosas.

Los intelectuales, hartos del brillo y el hedonismo del fin de siglo XVIII, vuelven la vista a ese nuevo hervidero de descontento. Surgen las teorías de los anarcolistas y los nuevos religiosos, la teología de la justicia en la tierra, dos movimientos de diversa intensidad reivindicativa que se vieron potenciados gracias al descontento de la nueva clase obrera.

El rey Jorge y los hombres que dirigen el imperio no saben ver las dimensiones del problema y no escuchan al primer ministro Montoya (1858-1863), destituido para que no desarrolle las leyes de nuevo cuño, que ponen orden en las relaciones entre patrón y obrero. En cambio, las conchabías secretas y violentas, bajo cuerda, y la policía y el ejército, a plena luz, se aplican en reprimir a esos nuevos movimientos. Es como echar hulla al fuego y durante todos los largos años de reinado de Jorge I los atentados y las revueltas no hacen sino aumentar.

En Francia, dirigida por un Directorado Republicano que sustituya a la monarquía en el siglo anterior, la cosa es aún peor, y el movimiento comunitario se hace fuerte en algunos barrios de las ciudades y en ciertos pueblos. Cuesta decenas de miles de muertos sofocar las rebeliones.

Sin saber que hacer con los prisioneros políticos, dan inicio a la larga tradición de deportación a las colonias francesas en la costa de América del Norte que tendrá largas consecuencias con el paso del tiempo. En 1870,el emperador Jorge I fallece a los 76 años y sería sucedido por su yerno Fernando I.

Fernando I (1870-1917)

El imperio turco sufre una gran derrota en su extensión hacia el Este en manos de los rusos. Eso paraliza su hasta entonces imparable avance hacia el oeste de Europa. Los sultanes, en un mal cálculo, invaden las mesetas del Cáucaso y tienen que volver a sus fronteras más abajo de Turmekistán con el rabo entre las piernas y con tantas perdidas que durante una generación no disponen de material humano ni material para intentar ninguna otra aventura.

Por su parte, el gigante ruso, una constelación de pequeños reinos federados en torno a Moscú, da muestras de ser un imperio en crecimiento. Sin embargo, después de la victoria contra los turcos, y debido también a las enormes perdidas, una guerra civil lo desmembra y reduce.

Todo eso hace que el imperio español pueda dedicarse a reprimir a las fuerzas internas que lo quieren hacer evolucionar, también con un enorme desgaste, ya que la vitalidad del imperio se agota en una sorda lucha intestina. Hay varias revueltas generalizadas y una intentona de revolución que casi consigue tomar el Palacio de Oriente.

Son tiempos de estancamiento cultural y de gran tensión y violencia contenida.Surgen inventos como los comunicadores telentrófonicos (telentrófonos) por Antonio Meucci en 1876 y los volateros en 1902 por Leonardo Torres.

El heredero primogénito, muere en un atentado anarcolista, siendo elegido sucesor un primo-segundo llamado Ladislao.

Esa muerte nunca se aclarará. Fernando sería sucedido por su sobrino-bisnieto,Ladislao I

Ladislao I (1917-1961)

Durante el reinado de Ladislao, el imperio turco se reorganiza con Mehmet VI y Abdul Mejid II, fortifica sus defensas al oeste y comienza a presionar hacia el este. El enfrentamiento, que todo el mundo ve llegar, comienza a requerir una intensa actividad diplomática y geoestrategica: bodas, alianzas, firma de tratados de interés comercial intentan fortificar Europa. En contra de las alianzas, siguen presentes las viejas rivalidades del eje norte-sur, católico-protestante, imperial-católico.

En paralelo con la rivalidad geopolítica, la técnica industrial se recrudece, ambos bandos empeñados en desarrollar más y mejores armas. Factorías y nuevos inventos como los submarinos, los destructores y los volateros, comienzan a desarrollarse de forma vertiginosa.

Durante estos años se comienza a explorar de nuevo el asolado continente africano, pero no se pasa de la franja de los desiertos. Más abajo continúan las fiebres rojas.

En América, los cuasiestados satélites de la Santa Liga de las Comunidades Hispánicas siguen progresando en la pax imperialis. Gracias a los tercios y la marina, que con su presencia imponen cierto temor, se impiden varias guerras entre virreinatos. También en América el movimiento de reivindicación de los trabajadores encuentra seguidores, pero con matices propios que tienen que ver con la idiosincracia de los indígenas, que son la capa de población más desfavorecida.

Todo el mundo tiene claro que cuando el Imperio y sus tercios desaparezcan habrá una pugna de dimensiones colosales por ver qué estado es el que se hace con el control de todo el subcontinente.

América del Norte, en virtud del tratado de Villiers-Floridablanca, permanece vetada para la colonización del Imperio. A su vez, el Directorado se ve incapaz de hacer frente a la inmensa tarea. Las colonias francesas, llenas de comuneros y de intelectuales deportados, se rebelan y se sacuden el yugo del Directorado. A pesar de la ayuda del Imperio, Francia no puede recuperarlas y se establecen como ciudades libres, miniestados que pronto se hacen con el comercio en el norte del Caribe y la explotación de los inmensos bienes naturales del continente del norte, pero que luego rápidamente se unen en lo que hoy es Luisiana para poder defenderse de la guerra que se avecina.

En 1958 sucede lo que todos temían. El imperio turco con Osman IV avanza casi sin oposición, arrasa Austria y solo se detiene en la frontera de Alsacia y los palatinados gracias a que el Imperio moviliza a sus fuerzas hasta allí. Comienza una guerra que durará mucho tiempo.El rey Ladislao enferma y muere en 1961 donde es sucedido por su sobrino Fernando II.

Fernando II (1961-2007)

Rey que se considera moderno, intenta desbloquear la situación del conflicto con el imperio turco, pero no lo consigue a pesar de muchos intentos. De forma intermitente, el conflicto se extiende ya durante dos décadas, en las que los dos imperios se desgastan en las tierras de Centroeuropa sin conseguir ningún avance. Muchos dicen que el rey es favorable a la paz, pero la propia dinámica de la guerra impide que se detenga, acercando a los dos imperios al colapso.

En 1971 la guerra cambia. Nuevas armas llegan al conflicto y hacen que los equilibrios de fuerzas se tambaleen. La destrucción de la franja del conflicto, que hasta ese momento había tenido cien kilómetros de ancho, aumenta hasta casi ocupar todo centroeuropa, que se convierte en un erial inhabitado hasta las afueras de París, la frontera con Suiza, los Países Bajos y, al norte, linda con Polonia y engulle todo lo que fueron Austria y Hungría.

La tierra baldía es un terreno maldito que devora ejército tras ejército. Se convierte en la nueva frontera entre imperios tras firmar el tratado de Nancy o tratado Korutürk-Varela en 1975. Al año siguiente se crea la Sociedad de Naciones para velar la paz mundial.

En el campo de la informática, en 1969 se establece la primera conexión de cábalas, conocida como Apiared, entre tres universidades en Barcelona por Leonardo Piedrachica.

En 1972 nacen los primeros telentrófonos manuales, los "telenfomanus" de mano.

En 1973 y 1974 se suceden revueltas en el virreinato de Nueva Borgoña y del Caribe comandadas por Martín Lutero Rey y Fidel Castro, respectivamente en pos de la independencia y el fin de la guerra en Europa;ambas rebeliones son sofocadas y ambos líderes encarcelados.

En 1982, gracias a los trabajos de los prusianos Konrad Zuse y al fallecido Wernher von Braun y al español Estéfano Reyhalcón, España llevó a Rodolfo Neri Vela, Klaus-Dietrich Flade y a Franco Malerba a la Luna en el Apolo XI...el 20 de julio, Vela pisó la superficie lunar y exclamó "Desde hoy el Universo verá la grandeza de España...Plus Ultra Universalis"

Entre 1978 y 1988 se desencadena la Guerra del Turquestán, donde Turquestán con ayuda Rusia y Siberia invade la provincia otomana de Turkmenistán, la cual para 1988 consigue conquistar.

El 9 de noviembre de 1989 renuncia el primer ministro Kenan Evren;se suceden revoluciones en el imperio otomano y Mehmed VII decide darle la indepedencia a Austria-Hungría, Yugoslavia, a los Estados Unidos Balcánicos, Palestina, Persia, República Norteáfricana, a los Estados Unidos Árabes, a Sudáfrica, quedando solo el territorio turco donde se crea la república de Turquía en 1991.

Ese mismo año surge la "telaraña virtual" que ha permitido un flujo de comunicación global a una escala sin precedentes en la historia humana. Personas separadas en el tiempo y el espacio, pueden usar la telaraña para intercambiar- o incluso desarrollar mutuamente- sus pensamientos más íntimos, o alternativamente sus actitudes y deseos cotidianos. Experiencias emocionales, ideas políticas, cultura, idiomas musicales, negocio, arte, fotografías, literatura... todo puede ser compartido y diseminado digitalmente con el menor esfuerzo, haciéndolo llegar casi de forma inmediata a cualquier otro punto del planeta.

En 2001, fundamentalistas árabes provenientes de los EUA realizan ataques al metro de Madrid, iniciándose la guerra contra el terrorismo por parte de José María Aznar invadiendo los EAU y matando al líder de los fundamentalistas Osama Bin Laden y desbaratando su organización Al Qaeda.

En 2006 surgen los primeros telenfomanus inteligentes,los "intelenfomanus" hechos por Esteban Trabajos.

En 2007 Fernando II abdica en su sobrino-segundo Fernando III.

Fernando III (2007-act.)

Desde 2007,las redes sociales como Caralibro y Twitter se han vuelto muy populares en la telaraña;debido a los trabajos en los 70's con respecto a la cabala, se han creado los primeros humanoides manejados por cabalas, llamados "golems", que rápidamente adquieren popularidad. Y para 2036 se planea mandar algunos de ellos a una misión tripulada a Marte.

En 2013, renuncia el papa bávaro Benedicto XVI, algo no visto desde 1415, y en un corto cónclave, se elige papa al jesuita y arzobispo rioplatense Mario Bergoglio que se hace llamar Francisco. Esto origina un cierto acercamiento entre el Imperio y el Vaticano, pero nada más que eso.

Véase también

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