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La Crisis fronteriza entre Chile y Perú de 1975 fue una crisis diplomática entre los gobiernos de Chile y del Perú, que se inicio a raíz de un confuso incidente en la frontera la noche del 11 de mayo de 1975 entre patrullas de ambos países. La situación marco el clímax en las tensiones entre el gobierno de Chile liderado por el Presidente Jorge Alessandri y el gobierno militar peruano del general Juan Velasco Alvarado durante la primera mitad de la década de 1970. Velasco ya había amenazado con iniciar una guerra con Chile varias veces para recuperar, según él, los antiguos territorios de Arica y Tarapacá, perdidos en la Guerra del Pacifico.

La crisis concluyo con el golpe de estado de agosto de 1975 dirigido por el general peruano Francisco Morales Bermúdez y que derroco a Velasco Alvarado, debido a su responsabilidad en la crisis económica por la que pasaba el país. Si bien ese año no se desencadeno un conflicto, luego de la crisis las relaciones entre ambos países se mantendrían en un frágil estado hasta que finalmente, en 1978, Perú se uniría a Argentina en su guerra contra Chile por la disputa del Beagle.

Antecedentes

Comenzada la década de los setenta, las relaciones entre Chile y Perú se encontraban tensas, debido a los constantes discursos del General Juan Velasco Alvarado, Presidente del denominado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas del Perú, que instauro en 1968 al derrocar al presidente democrático Fernando Belaúnde Terry. En sus alocuciones, el General Velasco reivindicaba la soberanía peruana sobre las provincias del norte de Chile, que fueron anexadas por este país luego de vencer a Perú y Bolivia en la Guerra del Pacifico. Buscando validar sus amenazas, Velasco inicio un programa de modernización del armamento de guerra de todas sus Fuerzas Armadas, situación que llevo al gobierno chileno a responder también incrementando la compra de nuevas armas y vehículos, originando tácitamente una carrera armamentista. Pero la rivalidad entre ambos países no solo se limito a un tema histórico, pues en el contexto de la Guerra Fría, la política de no alineación impulsada por el régimen de Velasco lo llevo a romper relaciones con Estados Unidos, y acercarse a la Unión Soviética. Mientras que Chile, el gobierno de Jorge Alessandri, opto por reforzar su cercanía al país del norte, en especial en la lucha contra los movimientos terroristas de extrema izquierda que operaban en Sudamérica.

Desarrollo

Incidente del 9 de febrero

Durante la noche del domingo 11 de mayo de 1975, una patrulla chilena formada por dos vehículos y siete soldados se dirigía en dirección oeste realizando un recorrido de vigilancia por la frontera. De lado peruano, una unidad compuesta por tres vehículos y diez hombres había partido desde Tacna a realizar una ronda de patrullaje. Según los reportes, cerca de las 22:30 horas, ambos grupos se encontraron en el sector de sierras de Huaylillas, originando un incidente que dejo cuatro heridos del lado peruano, uno de ellos de gravedad, y dos del lado chileno. A las pocas horas, ambos países entregaron un comunicado oficial sobre lo ocurrido, pero las explicaciones resultaron ser muy distintas.

La versión chilena era que sus soldados atraparon a la unidad peruana en el momento en que intentaban ingresar en secreto una unidad de hombres a territorio chileno. Al parecer, el plan era usar a la patrulla peruana con un neumático desinflado como una distracción, mientras los soldados se adentraban en silencio en la pampa. Fue un ruido descuidado lo que alerto a un oficial del grupo chileno que fue a investigar, y descubrió a los hombres que se escondían muy cerca de allí. Luego de esto, comenzaron los disparos entre ambas unidades, mientras uno de los vehículos chilenos dio caza a los espías peruanos y los obligo a devolverse a la frontera.

En cambio, de acuerdo a la versión peruana, sus tropas en ningún momento habían intentado cruzar hombres al interior de Chile, y solamente se encontraban realizando una inspección de la zona cuando se encontraron con los soldados chilenos, quienes les ordenaron abandonar el lugar hostilmente, lo que provoco una fuerte discusión que derivo en disparos, iniciados supuestamente por el teniente chileno que dirigía al grupo.

Respuesta diplomática

Al día siguiente del incidente, y tras conocerse las versiones de ambos países, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores peruano se emitió un comunicado acusando a las autoridades chilenas de mentir, y exigiendo no solo disculpas públicas, sino que también una compensación a los soldados de la patrulla que fueron heridos. La cancillería chilena respondió negando la versión peruana de los hechos, afirmando que solo buscaban iniciar avivar un clima de conflicto entre ambas naciones.

Durante los días que siguieron, tanto Perú como Chile llamaron a consulta a sus respectivos embajadores.

Movimientos en la frontera

Buscando dar una señal de poder, el general Juan Velasco Alvarado ordenó la movilización de tropas hacia la frontera con Chile, mientras que por mar se incremento la presencia de buques peruanos en labores de patrullaje. Considerando que esto era una clara provocación, el gobierno chileno continuo jugando sus cartas en el campo diplomatico, dando únicamente ordenes para reforzar las defensas en la zona norte, pero sin enviar mas contingentes soldados, al menos no de forma inmediata. Batallones de Antofagasta y Atacama eventualmente llegarían para junio de 1975.

Tacnazo en Perú

En medio de la creciente crisis con Chile, un grupo de oficiales opositores a Velasco comenzó a ver con preocupación como este utilizaba el conflicto y el sentimiento antichileno para retener su influencia en las fuerzas armadas y apaciguar el descontento interno producto de la crisis económica que el país atravesaba. Sabiendo que si la situación seguía creciendo, llegando incluso a una guerra, Velasco aseguraría su permanencia por más tiempo, este grupo se movilizo rápidamente para asegurar el éxito de golpe de estado mientras tuvieran oportunidad.

Fue así que el 28 de agosto finalmente se produjo una sublevación militar en Tacna, liderada por el general Francisco Morales Bermúdez y otros jefes de las regiones militares. El movimiento anuncio la destitución de Velasco, y la conformación de un nuevo gobierno, al mismo tiempo que varios oficiales leales al presidente fueron arrestados sin que tuvieran tiempo para oponerse. Pese a los temores de que pudiera darse un baño de sangre debido al respaldo que Velasco había logrado recuperar con motivo de la crisis, el nuevo régimen logró asegurar el control de la mayor parte de las Fuerzas Armadas.

En Lima, Velasco recibió las noticias, y aunque estuvo tentando a plantar resistencia, finalmente con su gabinete acordaron aceptar la realidad, por lo que termino dejando el palacio de gobierno a las pocas horas.

Desde Chile, el gobierno de Alessandri se mantuvo expectante a lo que sucedía, y tras la asunción plena de Francisco Morales Bermúdez como nuevo presidente, este dio por superado el impasse en la frontera

Consecuencias

Pese a que junto con declarar que la crisis ya estaba superadas, Morales ordenó el repliegue de todas las tropas acumuladas en la frontera sur, la relación entre Chile y Perú no volvió a ser amistosa. Varios sectores peruanos afirmaron que una guerra con Chile era inevitable, y el propio Morales no descartó ello cuando en más de una ocasión durante los siguientes meses reafirmo que Perú no había renunciado a recuperar los territorios perdidos el siglo anterior.

Notas

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