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Pitaes era un matemático y marinero de la colonia griega de Massalia al sur de la Galia, durante su vida participo en expediciones en el norte de Europa. Por desgracia sus descubrimientos y descripción del clima boreal sonaban demasiado fantásticos y lo consideraban nada mas que un hablador. Paresia que nunca más volvería a hacer otra expedición, hasta que Massalia es   

Mapa del primer viaje de Piteas

Mapa del primer viaje de Piteas

conquistada por Alejandro magno en su campaña de occidente y anexada a su imperio. Este no tarda en entrar en contacto con el conquistador y narrarle sus experiencias. Esto llama la atención de Alejandro lo suficiente como para financiar nuevas expediciones.  

El norte de Europa

En el año 307 a.c Pitaes parte cuando consigue los marineros suficientes, este decide empezar con el norte de Germanía donde restablece contacto con la tribu de los godos. Los cuales le ayudan en su expedición por la zona, este pasa los siguientes meses catalogando las plantas, clima y tribus de la región. Al final regresa después de una expedición de seis meses con algunos embajadores godos para hablar directamente con los macedonios por el comercio de ámbar.

Aunque sus datos a nivel científico eran muy útiles y el ámbar era sumamente valioso apenas valía los costos de la expedición, sin contar la hostilidad de algunas de las tribus locales. Por lo que en Massalia se negaron a financiar una tercera expedición. Desesperado quería rogarle a Alejandro en persona que lo siguiera financiando. Pero en ese momento se encontraba en una misión diplomática en la India.

Viaja a Alejandría Egipto a rogarle al príncipe Alejandro IV (hijo de Alejandro magno) y a Ptolomeo una ultima expedición. Aunque Ptolomeo lo consideraba un hablador, el príncipe lo piensa y al tiempo acepta financiarlo. Aunque le advierte que esta vez tiene que encontrar algo que valga pena, consiente en que es su última oportunidad no pierde tiempo en los preparativos. Un mes después zarpa con cuatro barcos, su tripulación de marineros griegos, mercenarios celtas (más acostumbrados al clima frío) y algunos marineros cartagineses (con experiencia en el atlántico).

Partieron desde Iberia donde se aprovisionaron hasta lo que le permitía sus naves, desembarcan en Britania, donde los mercenarios celtas hicieron de interpretes. Poco después parten a Calcedonia, donde no se quedan mucho tiempo por un ataque sorpresa de los Pictos. De a allí parten a la isla de Tula (Islandia), isla que Pitaes descubrió en su primera expedición. Debido a su ambiente volcánico tenía un clima más cálido de lo esperado, por lo que pudieron descansar, sin embargo Pitaes sabía que si quería satisfacer al príncipe debía aventurarse más al oeste.

Logran arribar en otra isla (Groenlandia), que a pesar de su clima frío logran encontrar rastro de actividad humana. Tiendas de huesos y piles de reno, las cuales parecían abandonadas hace tiempo (cazadores de focas Inuit). Habiendo terminado de reconocer la zona parten de la isla pero inesperadamente una tormenta los sorprende. Con dificultad los cuatro barcos permanecen juntos, aunque son desviados de su curso hacia el sur.

Encuentro con el nuevo mundo

Después de tres días perdidos en el mar logran avistar tierra (Maine), a pesar de que lograron permanecer juntos y de las escasas bajas los barcos se encontraban demasiado dañados para el largo viaje de regreso. Afortunadamente había suficientes árboles para reparar los barcos y abastecerse, mientras los marineros se encargaban de ello, los mercenarios construían un campamento.

Pitaes aprovecha para explorar esta misteriosa “isla”, aunque el bosques le recordó a Europa  sabía que geográficamente era imposible. En uno de sus viajes es emboscado por un grupo de cazadores de una extraña tribu de hombres rojos (Algonquinos), aunque logra escapar lo rastrean hacia su campamento. Dos días después los cazadores regresan con un grupo mayor de guerreros y vigilan el campamento a, aunque no se alejaban de la seguridad del bosque.

Aunque los mercenarios estaban deseando una batalla, Pitaes pasa al frente del campamento para disuadir a los hombres rojos y, a pesar de la obvia diferencia cultural logra calmar la situación. Los meses pasaban y Pitaes seguía explorando, incluso consiguió que algunos de los hombres rojos le mostraba los alrededores. Aunque no tardo en notar que los ánimos en el campamento estaban alterados: los marineros y mercenarios estaban cansados y deseosos de regresar. Por lo que prepara el retorno, con el llevara plantas y algunos nativos los cuales les estaba enseñando griego; cuando los barcos están listos y logran abastecerse, zarpan de regreso a Massalia. 

El regreso y conquista

Aunque lograron evitar las tormentas, todavía el mar del norte seguía siendo muy hostil. Deteniéndose de isla en isla logran regresar a Europa. Habiendo pagado a los marineros y mercenarios, parte a Alejandría.

En el año 302 a.c se encuentra con el mismísimo emperador Alejandro, que estaba al tanto de sus viajes y quería escuchar lo que tenía que decir. No tarda en presentarle a los hombres rojos y artefactos ceremoniales que estos traían, le relato su viaje y su teoría de que podía haber llegado a algún lugar del norte de Asia (había escuchado que en la India también tenían la piel oscura). Pero Alejandro le corrige con que en el otro extremo del mundo tenían la piel clara, los sabios de Alejandría teorizan qué podría tratarse de una tierra desconocida. Por su clima frío fue bautizada como Hiperbórea, por el mítico continente perdido. Alejandro se encuentra fascinado con la idea de una tierra desconocida y prepara una expedición. Este lamentaba ser demasiado viejo y con demasiadas responsabilidades para ir en persona, aun así ordena que se construya una nueva Alejandría en su nombre.

A pesar de su avanzada edad Pitaes pide ser el cartógrafo de la expedición, después de mas de un año de preparación los barcos parten desde Iberia con más de dos mil soldados, marineros, cartógrafos, etc. Viajan durante el verano evitando las tormentas de invierno, también construyen una ciudad puerto en Tula (Islandia). Sin mayores complicaciones avistan Hiperbórea y después de unos días Pitaes encuentra la costa donde desembarcaron originalmente. No perdieron tiempo y construyeron una ciudad fortaleza (ubicada en la actual Portland), no tardaron en establecer contacto con los nativos y organizar expediciones por los alrededores.

Años después Pitaes muere por problemas respiratorios, habiéndose convertido en uno de los marineros y exploradores mas conocidos de la época. La ciudad estaba construida y recibía a los barcos que venían del imperio con habitualidad. Algunos nativos venían a intercambiar comida por baratijas y ornamentos, aunque había tensiones y enfrentamientos aislados, se lograba convivir. En años posteriores generales y exploradores se desplazaban hacia el sur para explorar estas tierras desconocidas e informárselo al emperador en persona. Aunque se aseguraban de no alegarse demasiado de la costa, en caso de cualquier eventualidad.

Años posteriores

Aunque las primeras décadas los barcos venían con regularidad, con el tiempo el imperio empezó a perder el interés. El clima era frió e inhóspito, era difícil cosechar los cultivos europeos y no había oro o algún otro metal particularmente valioso. A la larga se determino que se trataba de un continente y se había explorado toda la costa atlántica (desde Maine hasta la Florida). Se había tratado de esclavizar a algunos nativos, pero no eran capases de soportar el duro trabajo. Aunque empezaron a plantar maíz porque el trigo y otras plantas no crecían tan bien, se había formado un pequeño mercado de piles y las colonias obtenían mucho de su comida por la pesca. 

Para el primer siglo de nuestra era Europa perdió el interés en Hiperbórea, aunque los emperadores insistían en conservar la satrapía para tener algo de influencia en el territorio. Esta abarcaba desde la costa hasta los Apalaches, su influencia se centraba en tres ciudades costeras y avasallando a las tribus aledañas. Los cuales habían empezado a plantar trigo, manzanas  y a criar animales como gallinas, cerdos y caballos. El caballo era uno de los vienes mas preciados por los nativos, sobretodo en las tribus del interior (las estepas) que se habían convertido en hábiles jinetes.

Eran administrados por sátrapas griegos que vivían en una de las tres ciudades, habitadas principalmente por inmigrantes celtas, iberos y familias griegas pobres. Para fomentar la migración, los emperadores ordenaban a los soldados a hacer un servicio obligatorio de dos años en Hiperbórea (incluyendo soldados de origen europeos, asiáticos y africanos).

Satrapia

Satrapia Hiperbórea y Cidades Mayas

Para el primer siglo con numerosas problemas y crisis políticas en el imperio, cuando estaban por abandonar las colonias a su suerte y concederles su independencia Cartago pide su administración creyendo que todavía tenia potenciales Con su nuevo cargo estos evalúan atentamente la situación, no había oros en la región pero si depósitos de cobre en los grandes lagos. Aunque los nativos solían vendérselos por bajo precio, por lo que prefieren evitar cualquier tipo de conflicto con las tribus de los grandes lagos. Descartado la minería toman interés en las exóticas y desconocidas plantas locales. Hace años el maíz fue introducido a Europa y al resto del imperio, descubren con ayuda de los nativos el tomate y después el tabaco.

Este último era  también consumido por los colonos y altamente adictivo, cuando reunieron suficientes esclavos surgieron las primeras grandes plantaciones. En los años posteriores el tabaco fue enviado al imperio y se convirtió en un producto de las clases altas. Esto reavivo el interés por Hiperbórea. Los cartagineses mas dispuestos a navegar, empezaron a explorar las islas del caribe y el golfo de México. En uno de sus viajes se encuentran con un vote maya que pasaba por la zona y con esto fue el principio del contacto entre el imperio y las ciudades estado mayas. Restaurando hacia el interés por Hiperbórea.    

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