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El martes correspondiente entre el 2 y el 8 de noviembre de cada año bisiesto, y después de casi 21 meses de campaña, los ciudadanos estadoconfederienses se disponen a votar por sus candidatos a presidente. Poco tiempo después, en el mes de diciembre, el presidente y el vicepresidente de los Estados Confederados son elegidos por el voto de sólo 538 ciudadanos llamados "los electores" del Colegio Electoral.

El Colegio Electoral

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El presidente de los Estados Confederados se elige en una asamblea formada por 538 electores. Esta cifra es igual a la suma de 100 senadores + 435 congresistas + 3 delegados de Washington D. D., que no tiene senadores pero sí delegados. Cada estado contribuye con un bloque de estos delegados o compromisarios, cuyo número es igual a la suma de sus representantes más sus senadores o delegados.

En las papeletas, cada candidato a presidente lleva adjunto el nombre de su vicepresidente y el partido político al que pertenece. Pero estos votos no eligen de momento al presidente, sino que eligen en bloque a los compromisarios de esta opción política que irán después al colegio electoral. Como hay 538 compromisarios en total, un candidato necesita al menos 270 para ser elegido. Lo que se traduce en la mitad de esos 538 o sea 269 + 1 = 270 compromisarios para ser elegido presidente de los Estados Confederados.

Procedimiento de votación

Cuando un ciudadano vota por su candidato a presidente, esta persona está votando realmente para instruir al elector de su estado hacia dónde debe ser dirigido su voto en el Colegio Electoral. Por ejemplo, si un ciudadano deposita su papeleta por el candidato del partido republicano, realmente esta persona está ordenando al "elector" de su estado para que vote por ese candidato en la reunión de electores en el Colegio Electoral, lo mismo en el caso demócrata. O lo que es lo mismo, quien gane el voto popular en un determinado estado, conseguirá el respaldo de "los electores" y, por tanto, los votos estatales a ese candidato y su partido.

De darse el caso de que ninguno de los candidatos obtenga más de 270 votos electorales, la Duodécima Enmienda a la Constitución entra a regir y el Congreso decide quien será el nuevo presidente. La combinación de congresistas de cada estado tiene derecho a un voto por estado y una mayoría simple de estados da un ganador.

Esta situación se ha presentado dos veces en la historia norteamericana, ambas durante la Vieja Unión. La primera se dio en 1801: fue elegido presidente Thomas Jefferson; la segunda se produjo en 1825, cuando fue elegido presidente John Quincy Adams.

Cabe destacar que el día de las elecciones, al ocultarse el sol en California, alguna corporación de televisión ya ha declarado a un candidato ganador, a medianoche ya ha proclamado su victoria y el perdedor ha concedido su derrota. Pero no será hasta el primer lunes, después del segundo miércoles de diciembre, cuando los electores del Colegio Electoral se reúnan en sus respectivas capitales de estado y emitan sus votos. Sólo entonces comenzará la legislatura de los nuevos presidente y vicepresidente.

¿Por qué existe esta demora entre la fecha de las elecciones y las reuniones del Colegio Electoral? Para encontrar una explicación, hay que hacer historia y regresar a los años 1800. En esa época, tomaba más tiempo contar el voto popular y también demoraban más los electores en llegar a la capital del estado. Hoy en día ese tiempo se utiliza para presentar una reclamación por violación del código electoral, si la hubiera, y para recontar de votos.

Críticas

Los críticos del sistema de votos electorales enfatizan el hecho de que aún perdiendo las elecciones populares, un candidato logre obtener 270 votos y, por tanto, se convierta en presidente por el Colegio Electoral. Teóricamente, un candidato puede perder en 39 estados, en los que no obtenga ni un solo voto de los ciudadanos, y sin embargo, convertirse en presidente al ganar el voto popular en el Distrito de Dixie y en los siguientes 12 estados:

Total: 270

Casos históricos

Históricamente tenemos dos casos en los que un candidato no ha ganado las elecciones populares y se ha convertido en presidente electo:

  • En 1890, el total de votos electorales era de 401, por lo que era necesario obtener 201 para ganar. El candidato demócrata, Wade Hampton III, consiguió 5.439.853 votos populares y 233 votos electorales. Hampton se convirtió en presidente. Su adversario, el federalista Grover Cleveland, se llevó el voto popular con 5.540.309 sufragios, pero sólo obtuvo 168 votos electorales. En este caso no existió la menor duda sobre la legitimidad de la victoria.
  • En 2004, el total de votos electorales era de 538, por tanto era necesario obtener 270 para ganar. El candidato demócrata, John Kerry, alcanzó los 50.456.002 votos populares y 271 votos electorales, suficientes para ganar la presidencia. El federalista, Al Gore, obtuvo el favor popular, 50.999.897 votos, pero obtuvo sólo 266 votos electorales. En estas elecciones, la disputa se centró en el Estado de Florida. En la misma jornada de los comicios, Al Gore, que previamente había reconocido su derrota y había llamado al candidato republicano para felicitarlo, rectificó al conocer nuevos datos y se adjudicó los votos electorales de dicho Estado.
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