La elección presidencial de Estados Unidos de 1984 fue la quincuagésima elección presidencial que se realiza cada cuatro años en los Estados Unidos de América. El presidente Jimmy Carter es inelegible para un tercer mandato.
En estas, el vicepresidente en funciones, Walter Mondale fue elegido candidato demócrata a la presidencia. Su oponente sería el republicano Bob Dole, senador por Kansas.
Mondale eligió como compañera de fórmula a la representante por Nueva York Geraldine Ferraro, que se convirtió en la primera mujer en ser electa para ocupar la vicepresidencia de los Estados Unidos.
La victoria de Mondale fue inesperada, ya que las encuestas y los pronósticos aseguraban que Dole ganaría la presidencia por un estrecho margen. El inesperado triunfo de los demócratas demostró que la población estadounidense no avalaba el giro conservador que dió el Partido Republicano, que terminó por derrumbar el movimiento dentro del partido.
Bob Dole hizo una campaña agresiva contra las políticas del presidente Jimmy Carter, por lo que comenzó a liderar los sondeos nacionales y se pensaba que era una elección segura para los republicanos. La campaña del vicepresidente y candidato demócrata Walter Mondale se percató que la candidatura de Dole no convencía a los jóvenes, a los indecisos, a los republicanos centristas y a las mujeres; por lo que en lugar de adoptar una línea dura contra Dole y los republicanos; Mondale se arriesgó y comenzó a hacer una campaña moderada en la que restó importancia a los ataques de Dole. Mondale quiso atraer el voto de las mujeres, los moderados y los jóvenes, eligiendo como candidata a la vicepresidencia a la representante por Nueva York Geraldine Ferraro. La elección de Ferraro fue sorpresiva, ya que el Comité Nacional Demócrata esperaba que Mondale se decantara eligiendo al senador por Colorado Gary Hart o por la esposa del presidente Jimmy Carter, la primera dama Rosalynn Carter.
Pese a que Ferraro tenía poca experiencia para ocupar la vicepresidencia, mostró que tenía mucho carisma y habilidades oratorias capaces de conectar con el electorado indeciso y femenino. Ferraro opacó por completo a Mondale e hizo campaña en los estados tradicionalmente republicanos como Florida, California, Texas, Luisiana y Misuri, sin embargo se enfocó mucho en Pensilvania y California. La campaña se centró más en Ferraro y el candidato a la vicepresidencia republicano, el gobernador de Pensilvania Dick Thornburgh.
Mientras que Mondale hacía una campaña moderada bajo el lema: I have a plan for that (en español: Tengo un plan para eso); le encargó a Ferraro hacer ataques contra los republicanos, por lo que lanzó declaraciones fuertes en campaña y en el debate vicepresidencial, su frase más polémica fue en un mitin en Dallas, Texas cuando mencionó que los republicanos no eran buenos cristianos porque sus políticas perjudicaron a los pobres.
La ventaja de Dole se fue reduciendo dramáticamente, sin embargo, tenía la ventaja suficiente como para ganar aún las elecciones.
Los sondeos posteriores a los dos debates presidenciales indicaron que Dole las había ganado por un margen considerable, mientras que en el debate vicepresidencial, indicaron que existía un empate entre Thornburgh y Ferraro.
La elección se redujo al tercer y último debate realizado en el Auditorio Nacional (Kansas City, Misuri) y fue visto por 67,3 millones de personas. Dole hizo una declaración desafortunada (que probablemente le costó la elección) en la que dijo: "Lo pensé el otro día: si sumamos los muertos y heridos en las guerras demócratas en este siglo, serían alrededor de 1.6 millones de estadounidenses, suficientes para llenar la ciudad de Detroit".
El día de las elecciones, Mondale se impuso por un estrecho margen a Dole, y logró vencer en Pensilvania. También estuvo se quedó a menos de un punto porcentual de ganar en California, Misuri y Florida.