Historia Alternativa
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Felipe IV de España
Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, duque de Milán, soberano de los Países Bajos y conde de Borgoña
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Pieter Paul Rubens - Portrait of King Philip IV (Hermitage)
Retrato de Felipe IV, por Pedro Pablo Rubens. Museo Imperial del Prado (Madrid).
Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña y duque de Milán
31 de marzo de 1621-17 de septiembre de 1655
Predecesor Felipe III
Sucesor Carlos II
Soberano de los Países Bajos y conde de Borgoña
13 de julio de 1621-17 de septiembre de 1665
Predecesor Isabel Clara Eugenia
Sucesor Carlos II
Información personal
Otros títulos Gran Maestre de la Insigne Orden del Toisón de Oro
Canónigo honorífico y hereditario de la Iglesia Catedral de León y de la basílica de Santa María la Mayor en Roma.
Nacimiento 8 de abril de 1605
Valladolid, España
Fallecimiento 17 de septiembre de 1665 (60 años)
Madrid, España
Sepultura Cripta Real del Monasterio de El Escorial
Familia
Casa real Casa de Austria
Dinastía Casa de Habsburgo
Padre Felipe III de España
Madre Margarita de Austria
Consorte Isabel de Francia (1621-1644)
Hijos Véase Matrimonios e hijos

Escudo de Armas Reales de España (1580-1668)
Escudo de Felipe IV de España

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Felipe IV de España, llamado «el Cartujo» (Valladolid, 8 de abril de 1605-Madrid, 17 de septiembre de 1665), fue rey de España desde el 31 de marzo de 1621 hasta su abdicación en 1655. Su reinado de 34 años fue el tercero más largo de la casa de Austria y el tercero de la historia española, siendo superado sólo por Carlos II y Felipe V.

Durante la primera etapa de su reinado compartió la responsabilidad de los asuntos de Estado con don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, quien realizó una enérgica política exterior que buscaba consolidar y mantener la hegemonía española en Europa y fue el principal instigador de la Unión de Armas, que permitió la unificación jurídica de los reinos de la Monarquía Hispánica. Tras la muerte de Olivares, se encargó personalmente de los asuntos de gobierno, aunque se apoyó en su hijo y heredero, el príncipe Baltasar Carlos, además de contar con cortesanos muy influyentes como Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares, y el duque de Medina de las Torres. Los exitosos años de su reinado aseguraron la restauración de la preeminencia universal de los Habsburgo y, junto a los éxitos de su sucesor, aseguraron la supremacía de España como potencia de primer orden.

Primeros años[]

Felipe Domingo Víctor de la Cruz, siendo este su nombre de príncipe, nació el 8 de abril de 1605 en el Palacio Real de Valladolid. Fue el tercero de los ocho hijos y primer varón del matrimonio habido entre Felipe III de España y su prima segunda la archiduquesa Margarita de Austria. A las siete semanas de nacer fue llevado a la pila bautismal de la iglesia conventual de San Pablo de Valladolid en brazos del ambicioso valido de Felipe III, el Duque de Lerma.

Felipe era sensible e inteligente por naturaleza, escudaba su timidez, como su abuelo Felipe II, tras la compostura ceremonial. Fue muy buen deportista, gran jinete y apasionado por la caza, además de amante de los placeres y de voluntad un tanto débil, pero dotado de una notable cultura y aficionado a la música y al teatro, su profunda religiosidad estuvo siempre en conflicto con su temperamento sensual, siendo conocido en su juventud por sus múltiples aventuras amorosas.

Reinado[]

Etapa del Conde-duque de Olivares[]

Cuando se aproximaba el fin del reinado de Felipe III, las intrigas palaciegas se disputaban la confianza del futuro rey, el Príncipe de Asturias que llegaría a ser Felipe IV. El valido del rey, el Duque de Lerma, luchaba por obtener el favor del monarca con el apoyo de su yerno, el Conde de Lemos y de su primo, Fernando de Borja, gentil hombre de la cámara del príncipe, frente a sus dos hijos, el Duque de Uceda y el Conde de Saldaña. Olivares, que durante tanto tiempo había sido un personaje aislado en aquella casa, se había convertido en un estrecho aliado de los hijos contra su padre.

También aprovechó el Conde-duque la posición de su tío Baltasar de Zúñiga en el Consejo de Estado (que él mismo había propiciado) para mover los hilos de palacio.

Tras la muerte del rey en 1621 debido a unas fiebres que contrajo en 1619 al regreso de un viaje a Portugal, donde su hijo había sido jurado como heredero de la corona portuguesa, el nuevo rey Felipe IV escogió al Conde-duque de Olivares como valido.

Política interior[]

Durante su etapa como valido, el Conde-duque realizó una serie de reformas para poder mantener y ampliar la hegemonía española en Europa. Estos cambios se concretaron en cuatro aspectos: reformar la vida pública, fomentar la economía, mejorar la hacienda e impulsar la formación de un ejército común mediante la uniformidad jurídica y legislativa de España.

1.- Reformar la vida pública: Para ello luchó contra la corrupción del reinado anterior. Ordenó encerrar al duque de Uceda y al duque de Osuna, confiscó los bienes del duque de Lerma y sometió a Rodrigo Calderón a un juicio en el cual se decretó su ejecución.

Mediante un decreto obligó a hacer un inventario de la fortuna de aquellas personas que desempeñasen cargos públicos y de relevancia. Para controlar este decreto formó la Junta de Reformación, que más tarde se encargaría de velar por la vida pública de los ciudadanos.

Uno de los aspectos que se aplicó con mayor trascendencia fue el aumento de la demografía española; para ello el Conde-duque prohibió la emigración y favoreció la inmigración y las familias numerosas.Para favorecer la educación de los españoles, mandó construir el Colegio Real de Madrid en 1629 y otras instituciones, dirigidas principalmente por jesuitas.

Dentro de esta dinámica de reforma de la moral, dos pragmáticas tomadas por Felipe IV en el siglo XVII, en un ambiente de reformación de las costumbres, pretendieron abolir la prostitución en todos los territorios de la monarquía.

2.- Reformas de la Hacienda: Se recurrió a la introducción de nuevos impuestos a la Corona, repartidos de manera más equitativa. Los reinos periféricos pusieron resistencia a estos nuevos impuestos, muchas veces con motines. La nobleza no aceptó un impuesto sobre las elevadas rentas del reino ni la tasa sobre productos de lujo, y bloqueó continuamente estas medidas.

Debido a esta resistencia a los nuevos impuestos, Olivares optó inicialmente por buscar dinero en: la emisión de juros, préstamos a banqueros judíos portugueses, nuevas contribuciones votadas en Cortes y la declaración de bancarrota (en realidad, suspensión de pagos) en momentos de extrema necesidad.

3.- La Unión de Armas y el inicio de la uniformidad estatal: El objetivo último tanto de Olivares como de la Casa de Austria era la unión definitiva de todos los reinos hispánicos en un único Estado con una fuerte administración y un cuerpo de leyes sólido y común a toda la península.

Inicialmente el valido presentó un proyecto por el que intentó imponer las leyes castellanas en su propósito de unir la Monarquía Hispánica en una auténtica comunidad nacional moderna, con una fiscalidad, Administración y Derecho comunes y donde el Rey tuviera amplia libertad de decisión. Pero no alcanzó su propósito debido a la oposición de la nobleza a las nuevas propuestas del valido, reacia a ver reducidos sus viejos privilegios con el aumento de la soberanía real, siendo además una de las causas de la Crisis de 1640.  

Debido a esto, Olivares reformuló el proyecto desde cero y lo modificó para adaptarlo a las circunstancias, llegando a la conclusión de que el camino hacia la uniformidad debía recorrer paso a paso, siendo el primero el proyecto de la Unión de Armas. Según este proyecto, cada territorio de la Monarquía Hispánica todos los "Reinos, Estados y Señoríos" de la Monarquía Hispánica contribuirían en hombres y en dinero a su defensa, en proporción a su población y a su riqueza, quedando el reparto establecido de esta manera:  

  • Corona de Castilla y su Imperio de las Indias, 44.000 soldados. 
  • Reino de Portugal y su Imperio marítimo, 16.000 soldados. 
  • Principado de Cataluña,16.000 soldados. 
  • Reino de Nápoles, 16.000 soldados. 
  • Flandes, 12.000 soldados. 
  • Reino de Aragón, 10.000 soldados. 
  • Ducado de Milán, 8.000 soldados. 
  • Reino de Valencia, 6.000 soldados. 
  • Reino de Sicilia, 6.000 soldados. 
  • Islas del Mediterráneo (Reino de Mallorca y Cerdeña) y del Atlántico, 6.000 solados. 

Política exterior[]

Durante esta etapa la política se centró en el mantenimiento de la reputación del Imperio Español en Europa. Encontramos una época de conflictos en Europa en la que España se verá influenciada.

Guerra de los Treinta Años (1618-1648)

Artículo principal: Guerra de los Treinta Años

Países Bajos

Los Países Bajos volvieron a la Corona española por la falta de descendencia de Isabel Clara Eugenia. Finalizada la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas en 1621, empezaron las hostilidades. Comenzaron así operaciones de bloqueo y contra los intereses holandeses en los puertos europeos. En tierra, la guerra se concretó en grandes asedios a ciudades, como en Breda, plaza tomada por Ambrosio de Spínola en 1625.

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