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Despues de:

Guerra de Sucesión Española

Antes de:

Guerra del Asiento

Guerra anglo-española (1727-1729)
German print of the 1727 Gibraltar Siege
Inicio:

1727

Fin:

1729

Lugar:

Portobelo, Gibraltar, Menorca y Cádiz.

Causas:

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Resultado:

Victoria Española
Tratado de Sevilla

Combatientes

Flag of Cross of Burgundy Reino de España
Flag of the Habsburg Monarchy Archiducado de Austria

Bandera Reino Unido Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda

Comandantes

Flag of Cross of Burgundy Flag of the Habsburg Monarchy Carlos III/VI
Flag of Cross of Burgundy Ramon de Vilana Perlas
Flag of the Habsburg Monarchy Eugenio de Saboya
Flag of Cross of Burgundy Antonio Gaztañeta
Flag of Cross of Burgundy Cristóbal de Moscoso y Montemayor
Flag of Cross of Burgundy Jorge Próspero de Verboom

Bandera Reino Unido Jorge I
Bandera Reino Unido Robert Walpole
Bandera Reino Unido Francis Hosier †
Bandera Reino Unido Jasper Clayton
Bandera Reino Unido Charles Wager

Fuerzas

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Bajas

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  [Source]

La Guerra anglo-española de 1727-1729 fue un breve pero intenso conflicto que estalló como consecuencia del intento británico de atacar y capturar Portobelo (Panamá, Virreinato de Nueva Granada) y que desencadeno una serie de acontecimientos militares entre los que destacan el Sitio de Gibraltar, la Reconquista de Menorca y la Acción británica contra Cádiz. Dos años después la guerra terminó con la firma del Tratado de Sevilla, por el cual Gran Bretaña reconoce la readquisición de Gibraltar y Menorca por parte de España. 

Camino hacia la guerra

La agresiva respuesta española a la ocupación portuguesa de Vigo y el hecho de que Carlos de Habsburgo fuese a la vez Rey de España, Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (siendo a ojos de los contemporáneos una reedición del Imperio de Carlos I/V), hicieron ver a las monarquías de Gran Bretaña y de Francia una supuesta amenaza al statu quo establecido en la Paz de Geertruidenberg y el 3 de septiembre firmaron junto con el Reino de Prusia el Tratado de Hannover para «mantener a los Estados firmantes en los países y ciudades dentro y fuera de Europa que actualmente poseyeran». A la «Alianza de Hannover» se adhirieron posteriormente las Provincias Unidas, el Reino de Dinamarca y el Reino de Suecia, aunque Prusia finalmente lo abandonó. Dichos temores se agravaron aún más ante la actitud de Carlos III de revisar algunas clausulas de lo acordado en Geertruidenberg, sabiéndose fuerte al contar tanto con los recursos españoles como de los austriacos, los cuales apoyarían cualquier intento español de recuperar Menorca y Gibraltar.

Para obligar a Carlos III desistiera de su proyecto revisionista de lo pactado en Geertruidenberg, Gran Bretaña desplegó su flota por el Mediterráneo y el Atlántico, capturando barcos españoles sin que hubiera habido una declaración de guerra. Como las reclamaciones ante el gobierno de Londres por los apresamientos por barcos británicos, a los que la corte de Madrid consideraba piratas, no surtieron ningún efecto, los consejeros de la Corte española (destacado Ramón de Villana Perlas, principal consejero e íntimo confidente del Rey) apoyaron la decisión de Carlos III de conquistar Gibraltar y Menorca. Así en enero de 1727 el embajador español ante la corte de Jorge I de Gran Bretaña presentó un escrito en que consideraba sin valor los artículos del Tratado de Geertruidenberg por los que se cedían Gibraltar y Menorca, alegando los incumplimientos del mismo por parte de Gran Bretaña —había ocupado tierras en el istmo de Gibraltar, no había garantizado el mantenimiento del catolicismo y había permitido la presencia de judíos y musulmanes—. El asunto fue llevado al parlamento por el primer ministro Robert Walpole y allí se comprometió a que nunca se entregaría Gibraltar sin el consentimiento expreso del mismo. La votación final celebrada el 17 de enero de 1727 en la que el parlamento ratificó la soberanía británica sobre Gibraltar supuso la declaración de guerra a la Monarquía de España.

Bloqueo británico a Portobelo y reconquistas españolas de Gibraltar y Menorca.

Gran Bretaña había tratado de usar su poder naval a principios de la controversia, por el bloqueo de Portobelo, en Panamá, pero el intento resultó un desastre. Los británicos intentaron bloquear el puerto para impedir que los convoyes del tesoro americano partieran hacia España. Tras meses de una operación inefectiva y costosa, durante la cual ningún arma británica fue disparada, por orden del Almirantazgo, los británicos finalmente se retiraron con un total de unos 3000 a 4000 hombres de un total de 4750 debido a enfermedades tropicales.

El 11 de febrero de 1727 un ejército español, bajo el mando del general austriaco (de origen francés) Príncipe Eugenio de Saboya y con el auxilio del español marqués de las Torres, Cristóbal de Moscoso y Montemayor, y el jefe del Real Cuerpo de Ingenieros, el marqués de Verboom, puso sitio a la plaza (se trataba del primer asedio tras la firma del Tratado de Geertruidenberg). Las tropas españolas contaron entre 12.000 y 25.000 hombres, mientras que los defensores británicos eran 1.500 al principio del asedio, pero aumentaron hasta alrededor de 5.000 gracias a los refuerzos traídos por mar por la flota al mando de Charles Wager. El asedio se prolongó durante cuatro meses con varios intentos infructuosos y costosos, debido principalmente a la superioridad de la flota británica que defendía el Peñón. Pero el Príncipe Eugenio contaba con ello y previamente al asedio solicitó al Carlos III/VI la formación de una flota conjunta hispano-austriaca que soprendiese a la escuadra británica y la alejara el tiempo suficiente para tomar la plaza. La recien fundada Marina Austriaca (fruto de las políticas navalistas de Carlos III/VI) se concentró en el puerto de Siracusa y se reunió con la escuadra española en Cagliari (Cerdeña) desde donde pusieron rumbo hacia el Peñón. Una vez allí cogieron por sorpresa a la confiada flota británica y la obligaron a retirarse, lo que posibilitó a las tropas españolas lanzarse al asalto después de que la artillería terrestre y naval hubiera bombardeado las fortificaciones británicas. Los españoles sufrieron más de 1400 bajas, mientras que los británicos sufrieron 500 bajas en la batalla y se capturó al resto de la guarnición.

El debilitamiento de la escuadra británica del Mediterráneo dio a la flota hispano-austriaca un margen de tiempo muy apreciado que empleó en la reconquista de Menorca: El 25 de septiembre de 1727, la escuadra austro-española (compuesta de 51 navíos para transporte de tropas, 18 buques de suministro, 3 naves hospitales, 2 buques de bombardeo y 13 naves de escolta armadas entre navíos de línea, galeones, galeras, etc...), partió de Cádiz el 23 de septiembre de 1727 y el 11 de octubre llegaron a Menorca, desembarcando a una fuerza de 8.000 soldados en la bahía de Mesquida, al norte de la ciudad de Mahón. Los británicos, con 3.000 hombres en la isla, impusieron una encarnizada resistencia, especialmente en el castillo de San Felipe en Mahón, pero el 5 abril de 1728 los restos de la guarnición se rindieron, volviendo de esta forma Menorca a soberanía del Rey de España.

Acuerdos de paz

En junio de 1728 se llegó a un armisticio, pero hasta marzo de 1729 Jorge I  —presionado por los reyes de Francia, Dinamarca y las Provincias Unidas para que pusiera fin al conflicto con España y Austria—  no reconoció el regreso de Gibraltar y Menorca a soberanía española aludiendo a los artículos pernitentes el Tratado de Geertruidenberg.

Por mediación tanto del Papa como del Gran Pensionario de las Provincias Unidas (Johan de Witt), se celebró el Congreso de Soissons para llegar a una paz definitiva, el cual no dio ningún resultado, pero sí lo tuvieron las negociaciones «a tres bandas» entre las monarquías de España, Gran Bretaña y Francia, que culminaron con la firma del Tratado de Sevilla del 9 de noviembre de 1729. En ese tratado, Jorge I reconoció definitivamente el regreso de Gibraltar y Menorca a soberanía española a cambio de ciertas compensaciones en el comercio británico con las Indias.

Sin embargo, quedaron pendientes algunas cuestiones por resolver entre ambas monarquías, por lo que una década más tarde estalló la llamada Guerra del Asiento. A resultas del conflicto, Gran Bretaña estableció una fuerte alianza con Francia, que se prolongó hasta 1756, rompiéndose con el inicio de la Guerra de los Siete Años.

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