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La Guerra civil austro-húngara o Guerra de Independencia húngara (Magyar szabadságharc en húngaro) es el conflicto desencadenado en el Imperio austrohúngaro o simplemente Austria-Hungría, en 1914 por las aspiraciones nacionalistas húngaras de conformar un Reino de Hungría totalmente independiente de los Habsburgos.

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División política del Imperio austro-húngaro - En verde Hungría

Antecedentes

Cuando en 1908, fracasó el proyecto de reforma electoral, lo que ocasionó el fin de la Coalición nacionalista, las fuerzas políticas húngaras se fueron radicalizando.

Luego de la anexión de Bosnia-Herzegovina el 6 de octubre de 1908, se formó un grupo conspirador, el cual estaba formado por Sándor Simonyi-Semadam, Gyula Justh, Márton Lovászy, Sándor Ernszt, Sándor Wekerle, el Conde Mihály Károlyi de Nagykároly y el barón Géza Fejérváry de Komlós-Keresztes.

La muerte del Archiduque Franz Ferdinand de Austria, heredero al trono de Austria-Hungría, durante la Masacre de Londres el 20 de Mayo de 1910, provocó una conmoción en la estructura del imperio, agravada por la constante tirantez entre el poder central y las minorías separatistas (checos, serbios, italianos y rumanos).

El 7 de junio de 1913 Esteban Tisza recibió el encargo del emperador de formar un nuevo gobierno, logrando formar un gabinete. Durante su segundo mandato las dudas y vacilaciones del primero desaparecieron, usando Tisza del aparato estatal sin contemplaciones y extendiendo el control de su partido a todas las instituciones públicas.

Puesta en marcha

Planes

Durante la Guerra de la Liga Europea o Guerra al Otomano en 1911, los planes tendientes a conseguir un Reino de Hungría independiente se aceleraron.

A pesar de las diferencias ideológicas, se entablaron negociaciones entre el Partido Unido por la Independencia, el Partido Social Democrático de Hungría (Magyarországi Szociáldemokrata Párt) y el Partido Independiente Cívico de los Pequeños Propietarios y de los Trabajadores Agrarios (FKgP).

Pronto se unió a los descontentos el barón Géza Fejérváry de Komlós-Keresztes (15 de marzo de 1833-25 de abril de 1914). Géza Fejérváry de Komlós-Keresztes fue un general húngaro que desempeñó el cargo de primer ministro de Hungría en la primera década del siglo xx durante el periodo de mayor enfrentamiento entre el emperador Francisco José y los partidos políticos húngaros partidarios de reformas nacionalistas en el Ejército común austrohúngaro.

Preparativos

Se dio inicio la Operación Mohács. La batalla de Mohács (pronunciado en español: Mójach) fue un combate que supuso la derrota del ejército húngaro comandado por el joven rey Luis II de Hungría, a manos del ejército otomano, al mando del sultán Solimán el Magnífico. Esta batalla tuvo lugar el 29 de agosto de 1526 en Mohács, a 170 km al sur de Budapest.

Un nuevo desplante del Primer Ministro Conde Esteban Tisza de Borosjenő en sus negociaciones con los húngaros respecto a sus reclamos fue la chispa que encendió la mecha.

Los conjurados se las arreglaron para evadir el control del servicio secreto austríaco. Durante la Nochebuena de 1913, se reunieron en la ciudad de Debrecen, y en Año Nuevo en Nyíregyháza.

Finalmente, en Febrero hubo una nueva reunión en el Castillo de Diósgyőr, situado en Miskolc. Se ultimaron detalles, se estableció una cadena de mando y se repartieron responsabilidades.

Triunvirato

Se instituyó un Triunvirato o Trojka, formado por el barón Géza Fejérváry de Komlós-Keresztes, el Conde Mihály Károlyi de Nagykároly y el barón Imre Fejér Josefstadt Jaroměř.

Se despacharon mensajes secretos a los regimientos húngaros de la Honvédség (königlich ungarisch - Ejército Real Húngaro) dispersos por el Imperio. La administración del Reino de Hungría contaba con capacidad para movilizar por sí sola el Honvédseg, bastando para ello la autorización del parlamento de Budapest. Sándor Simonyi-Semadam, Gyula Justh y Márton Lovászy fueron los encargados de conseguirla.

Los regimientos húngaros estacionados en la frontera militar en Bosnia y Rusia fueron movilizados con la excusa de "ejercicios". Los soldados de origen eslavo (por ejemplo, checos, polacos y croatas) fueron licenciados y desarmados.

La mayoría de los oficiales de baja graduación (tenientes o Fohadnagy y capitanes o Kapitány) adhirieron de inmediato. También hubo oficiales de alta graduación como mayores, coroneles, incluso algún Mayor General o Vezérornagy.

Estallido

Finalmente el 15 de Marzo de 1914 los complotados dieron inicio la Guerra civil austro-húngara. La fecha fue elegida adrede para coincidir con el aniversario de la Revolución de 1848.

Se emitió una proclama, seguidos por insurrecciones a lo largo del reino. Mientras tanto, las tropas húngaras ocuparon edificios públicos y detuvieron a los oficiales austriacos y a los húngaros reticentes. Pronto las calles de Budapest y otras ciudades se llenaron de civiles que manifestaron su apoyo a la rebelión. Se repartieron armas a los civiles y se formaron regimientos dirigidos por oficiales y suboficiales leales.

Pronto avanzaron por las calles de Pest seguidos por una multitud de ingenieros, médicos, profesores y ciudadanos húngaros que continuaban dando a conocer las proclamas que pronto fueron reproducidas en una imprenta.

Se hizo una proclamación a los soldados húngaros, que estaban en el extranjero, para que regresaran a su país.

Durante la guerra civil subsecuente, los magiares junto con los revolucionarios extranjeros tuvieron que luchar contra el ejército austriaco, pero también contra los serbios, croatas, eslovacos, rumanos y alemanes que habitaban territorios del Reino de Hungría, quienes poseían sus propias ideologías nacionales y estaban en contra de aceptar un dominio de los magiares.

Gran Hungría

Durante la guerra de independencia, y al compás de las primeras victorias, un grupo de intelectuales, políticos y militares ultranacionalistas elaboraron la teoría de la Gran Hungría.

Desarrollo

Situación militar

Los húngaros habían planificado al detalle como en un juego de ajedrez las posibles alternativas y habían ensayado las respuestas a las posibles reacciones del Alto Mando austríaco.

Mientras que los generales de Hungría mostraron la capacidad de tomar decisiones cuando estaban solos, los generales imperiales fallaron desde este punto de vista.

El cargo de inspector general de todas las fuerzas armadas (Comandante Supremo) del Imperio estaba vacante desde la muerte el archiduque Francisco Fernando. En vista de la situación, fue nombrado Federico de Austria (1856 - 1936), archiduque de Austria y príncipe de Hungría, Bohemia, Eslavonia, Croacia y Dalmacia.

En marzo fue llamado con carácter de urgente el General Oskar Potiorek, a la sazón gobernador de la provincia de Bosnia y Herzegovina desde 1911. Potiorek no era un reconocido estratega pero contaba con la amistad del finado Francisco Fernando y de Federico.

El nombramiento de Potiorek causó malestar en los círculos de oficiales, quienes preferían ser comandados por el General Eduard von Böhm-Ermolli, comandante del II ejército austríaco. El problema con Eduard von Böhm-Ermolli era su origen italiano, lo cual causaba resquemor en la corte imperial respecto a su lealtad.

Muerte del barón Géza Fejérváry de Komlós-Keresztes

El 25 de abril se produjo un hecho sorpresivo, cuando un supuesto grupo de oficiales leales al Emperador, emboscaron y asesinaron al barón Géza Fejérváry de Komlós-Keresztes, miembro de Trojka rebelde, en las calles de Budapest, en circunstancias nunca esclarecidas del todo (se rumoreaba que Géza frecuentaba de incógnito un burdel, con escasa custodia y eso facilitó la labor de sus asesinos). Los atacantes fueron abatidos y no pudieron ser interrogados.

Fue reemplazado por Sándor Wekerle, anteriormente primer ministro de Hungría entre el 8 de abril de 1906 y el 17 de enero de 1910.

Batalla de Garchëz

Tropas húngaras

Si bien ya se habían producido escaramuzas y combates entre las tropas húngaras y el ejército imperial austríaco, el primer combate importante fue la Batalla de Garchëz, en el Condado húngaro de Veszprém. el 30 de Abril de 1914.

El General Oskar Potiorek al frente de sus tropas cruzó el río Raab (un afluente del río Danubio), hizo retroceder a los húngaros en Körmend y Celldömölk, y se adentró en el país.

En realidad era eso exactamente lo que los húngaros esperaban que hiciera.

Potiorek creía que solo debía marchar hacía Budapest y entrar triunfante.

Pero las tropas magyares lo estaban esperando, bien atrincheradas en el pueblo de Garchëz de Veszprém. Garchëz está situado en una pequeña colina, desde donde domina los dos caminos a Budapest, situada a 126 km.

Con el sol de frente, los imperiales no vieron el peligro hasta que fue tarde y cayeron por decenas bajo el fuego húngaro, quienes concentraron la artillería sobre el grueso de las tropas austríacas.

Potiorek trató inútilmente flanquear las posiciones de los defensores.

Luego, enardecido, ordenó una carga frontal pero sus hombres cayeron bajo el fuego de las ametralladoras Schwarzlose MG M.07/12.

Finalmente, luego de dos horas de ardua lucha y por consejo de sus oficiales, Potiorek ordenó la retirada. La caballería húngara persiguió y diezmó a los rezagados.

Potiorek se reagrupó en las alturas de Ugod a 17 km de Veszprém. Las bajas que sufrió, no fueron en realidad terribles, pero la moral sufrió bastante.

Reacciones ante la derrota

Al llegar la noticia a Viena, el conde Karl von Stürgkh, presidente del Consejo de Ministros austríaco, reclamó un cambio en la cúpula militar. El archiduque Federico de Austria cayó en una profunda depresión. El jefe del Estado Mayor austrohúngaro, Franz Conrad von Hötzendorf, se enfureció y exigió a sus subordinados la derrota de los magyares. El Emperador Francisco José ordenó a von Hötzendorf el envío de más tropas, aunque eso significara el descuido de las fronteras.

Victorias imperiales

Mientras tanto, en el norte, Svetozar Boroević von Bojna, militar serbocroata al mando de un cuerpo de ejército imperial, avanzaba hacia el sur desde la provincia de Galitzia.

Dividió sus fuerzas en tres secciones, la izquierda vía Kosice, la central vía Uzhogorod y la derecha vía Polyana, venciendo a los los independentistas húngaros en Vásárosnamény (5 de mayo), Sátoraljaújhely (8 de mayo) y Tornyosnémeti (12 de mayo). Las noticias de estas victorias llevaron un poco de calma a Viena.

Ultimátum

Luego de las alentadoras noticias, el 13 de mayo el conde Karl von Stürgkh lanzó un ultimátum a los húngaros. Éstos le dieron largas al asunto, con el objetivo de ganar tiempo. Mientras tanto, el ejército imperial detuvo su marcha por órdenes superiores. En Viena aún creían en una solución pacífica del conflicto.

Pasado el tiempo establecido en el ultimátum, se reanudaron las operaciones bélicas de los imperiales.

Batalla de Vatta

El 21 de mayo se encontraron en Vatta las fuerzas húngaras dirigidas por Hermann Albin Josef Freiherr Kövess von Kövessháza y las imperiales al mando de Svetozar Boroević von Bojna.

Los austríacos lucharon con valor pero la férrea defensa magyar les concedió una clara victoria, que llevó alivio a los rebeldes húngaros y obligó a Boroević von Bojna a detener el avance. Luego de la batalla, muchos soldados polacos, checos y rumanos desertaron, mermando aún más las fuerzas austriacas. Algunos desertores formaron bandas y se dedicaron a saquear las granjas y aldeas vecinas, pero otros se unieron a los rebeldes húngaros.

Propuesta y coronación

El Triunvirato o Trojka (integrada por el Conde Mihály Károlyi de Nagykároly, el barón Imre Fejér Josefstadt Jaroměř y Sándor Wekerle) a cargo del gobierno revolucionario húngaro, le propuso el 24 de Mayo el cargo de Rey o Regente a Joseph August Viktor Klemens Maria von Habsburg-Lothringen, archiduque de Austria, príncipe de Hungría y Bohemia. José Augusto era hijo del archiduque José Carlos de Austria y nieto de José, Palatino de Hungría, "fundador" de la rama de los Habsburgos húngaros.

El ofrecimiento no cayó muy bien entre aquellos que aspiraban a convertir a Hungría en una república, como sectores del Partido Liberal, el Partido Constitucional y la Socialdemocracia; en cambio contó el apoyo del Partido Unido por la Independencia, el Partido Independiente Cívico de los Pequeños Propietarios y de los Trabajadores Agrarios, el Partido Nacional Católico y el Partido Popular de Hungría. Pero todos ellos antepusieron el esfuerzo bélico a sus aspiraciones.

El 27 de Mayo de 1914, José Augusto I fue coronado como Rey (Király) del Reino de Hungría en la Basílica de San Esteban (en húngaro: Szent István-bazilika). El rey emitió una proclama en tono conciliador dirigida a Austria y a las minorías étnicas en húngaro, rumano y eslovaco.

Desarrollo posterior

Batalla de Fejér

Mientras tanto, Oskar Potiorek reanudó su avance por territorio húngaro. Flanqueó Garchëz y el 25 de mayo intentó cruzar el Danubio para enfrentar a los rebeldes, comandados por el Coronel Béla Ferenc Dezső Blaskó. Blaskó situó a sus tropas en Fejér, entre la ribera este del río Danubio y el lago Balaton, a solo 60 km de Budapest.

Béla Ferenc Dezső Blaskó

Béla Ferenc Dezső Blaskó

Los imperiales, luego de días de penosa caminata, por caminos lodosos y rodeados de bosques frondozos, llegaron a la ribera del río Danubio, habiendo siendo hostigados permanentemente por francotiradores durante todo el trayecto.

En lugar de dar descanso a sus hombres, Potiorek ordenó el cruce sin demora el mismo día 25. Potiorek suponía que el río sería fácil de cruzar, pero unas tormentas prematuras en el oeste aumentaron el caudal del río. Haciendo oídos sordos a las advertencias de sus lugartenientes, ordenó el cruce por un lugar arenoso, aconsejado por los guías locales, seguramente complotados con los rebeldes.

Se improvisaron balsas para el transporte de municiones y artillería. La mayoría de las tropas se internó en la corriente, pero a mitad de camino se vio que la corriente era muy fuerte y muchos fueron arrastrados río abajo, junto a la mayoría de los bagajes.

Durante la noche del 25 al 26 Potiorek ordenó suspender el cruce. El campamento imperial entonces fue atacado por guerrilleros húngaros que se movían entre los centinelas y que se retiraban antes de poder ser enfrentados.

El 26, se reanudó el cruce. Blaskó simuló retirarse pero solo se movió unos 800 metros al este.

Los pobres austriacos que lograron atravesar el río, se encontraron indefensos ante el nutrido fuego, y sus pérdidas fueron cuantiosas durante ese día.

El día 27 el cauce del río había bajado bastante y Potiorek volvió a insistir, poniéndose él mismo a la cabeza de las tropas. Una vez más, Blaskó simuló retirarse. Potiorek no quiso caer en una nueva trampa, y se desvió hacia unas granjas aledañas. Ésto era exactamente lo que Blaskó esperaba que hiciera. Lo que quedaba de la artillería imperial quedó empantanada, así como gran parte de los bagajes.

Otra vez los húngaros derrotaron a los imperiales quienes pudieron retirarse de forma más o menos ordenada.

Potiorek tuvo nuevamente un desempeño mediocre, incompetente como comandante, por lo que fue retirado de las operaciones bélicas.

Situación a fin de mayo

A fines de Mayo, no quedaba ningún funcionario pro austríaco en funciones en el aparato gubernamental húngaro.

Esteban Tisza y sus partidarios habían sido detenidos, salvo algunos pocos que consiguieron escapar.

Se impuso la ley marcial y la actitud gubernamental fue en general represiva con toda manifestación que no se correspondiese con el chovinismo magiar.

Los civiles armados engrosaron las fuerzas magyares.

Los condados de Pest, Komárom-Esztergom, Fejér, Tolna, Bács-Kiskun, Nográd, Heves, Jász-Nagykun-Szolnok, Csongrád, Hajdú-Bihar y Békés se encontraban libres de tropas imperiales y la vida era casi normal. De todas formas, la actividad en Budapest era frenética y el grupo formado por Sándor Simonyi-Semadam, Gyula Justh, Márton Lovászy, Sándor Ernszt y Sándor Wekerle no tenía descanso.

Desde el Norte, Svetozar Boroević von Bojna reanudó el avance, mientras los húngaros le escapaban a un encuentro frontal.

El General der Kavallerie Franz Freiherr Rohr von Denta, reemplazante del fracasado General Oskar Potiorek, se dedicó a reorganizar sus fuerzas, antes de intentar presionar desde el Oeste.

Junio

Durante Junio, la actividad militar se pareció al primer round de un combate de box, con los pugilistas siendo cautos, lanzando algunos golpes con la intención de descubrir las flaquezas del rival, pero sin arriesgarse demasiado. Mientras tanto, el gobierno provisional húngaro se afianzaba en el poder.

República del Banato

Aprovechando la situación, el 20 de Junio se proclama la República del Banato.  El Banato es una región de la llanura de Panonia, limitada por los ríos Danubio al sur, Tisza al oeste, Mureş al norte y los Cárpatos meridionales al este. 

La República del Banato (en rumano, Republica Bănățeană, en alemán, Banater Republik, en serbio, Banatska republika / Банатска република, en húngaro, Bánáti Köztársaság) fue un estado de corta duración proclamado en la ciudad de Timișoara.  Su independencia no fue reconocida ni por el gobierno húngaro ni por el austríaco.  Tropas magyares enviadas desde Csongrád-Csanád derrotaron fácilmente a los grupos armados rumanos y serbios el 27 de Junio.

Batalla de Sukoró

Acercándose el verano, los imperiales reanudan las operaciones. En el sur, el general croata el servicio del Imperio austro-húngaro Ljudevit Slavko Kvaternik cruzó el río Drava el 1 de Julio. Atacó a las inferiores fuerzas húngaras situadas en Sukoró el día 4 de Julio.

El plan de Kvaternik era destruir el flanco derecho enemigo y luego iniciar un ataque central, con un ataque frontal que podría destruir todo el ejército húngaro. Sin embargo, luego de dos horas, fue evidente que no podría vencer a la férrea defensa húngara y se retiró. La batalla se convirtió en un icono para el ejército húngaro e influyó sobre la política y la moral de los magyares.

Al sur del Imperio

El sur del Imperio austro-húngaro no escapó a la confrontación. La salida de Croacia de Kvaternik y su posterior derrota, fue aprovechada por el Ban (virrey) de Croacia, el barón Iván Skerlecz de Lomnicza (en el cargo desde el 21 de julio de 1913), para proclamar su adhesión al Reino de Hungría el día 5 de Julio. Skerlecz había nacido en la familia aristocrática de origen Šokci en Oroszló, condado de Baranya, Reino de Hungría en 1873. Inmediatamente movilizó a la Guardia Nacional de Croacia. (...seguir leyendo Croacia-Eslavonia-Dalmacia).

Combates en Croacia

El día 31 de Julio ingresaron tropas austriacas desde Carniola y Estiria rumbo a Zagreb, mientras buques de guerra bombardean Zara (Dalmacia), en preparación de un desembarco.

El 1° de Agosto se produce la batalla del Lago Svetonedeljska Jezera. El resultado es incierto pero le permite a las fuerzas del flamante Reino Unido de Croacia, Eslavonia, Dalmacia y Bosnia-Herzegovina, lideradas por Stjepan Freiherr Sarkotić von Lovćen en persona, ganar moral y un tiempo precioso.

Gestiones

Por otro lado, el Reino Unido de Croacia, Eslavonia, Dalmacia y Bosnia-Herzegovina envía un dignatario, el Conde Gyula István Cseszneky de Milvány et Csesznek para dialogar con el rey José Augusto I de Hungría y presentarle una carta del regente Stjepan Freiherr Sarkotić von Lovćen.  El objetivo de la reunión era establecer una alianza defensiva antiaustríaca (y antiserbia llegado el caso) entre ambos reinos.  

Las gestiones son un éxito.  El Reino de Hungría reconoce al reino balcánico y desestima cualquier reclamo territorial (ver Gran Hungría), además de prometerse ayuda mutua en caso de ser atacados por terceras potencias.  Los croatas se comprometen a liberar a todos los húngaros aún detenidos, incluso al barón Iván Skerlecz de Lomnicza.

El Conde Gyula István Cseszneky de Milvány et Csesznek volvió a Zagreb donde fue recibido como un héroe.

Avance húngaro

El ahora General Béla Ferenc Dezső Blaskó, aquel que había derrotado al General Oskar Potiorek, avanzó al frente de casi 60.000 húngaros hasta Prešporok (Bratislava, a orillas del Danubio) y desalojó a las tropas leales al Imperio (austriacos y eslovacos) el 12 de Agosto.

Solo se encontraba a 63 km de Viena (a dos horas si podía utilizar el ferrocarril). Algo parecido al pánico se adueñó de la Corte austríaca.

Sin embargo, Blaskó recibió directamente de José Augusto I la orden de no avanzar sino hasta la línea fronteriza entre Hungría y Austria y esperar nuevas instrucciones en Petržalka.

La suerte había acompañado hasta ahora a los magyares. Pero atacar Viena suponía una apuesta demasiado fuerte. Por otro lado José Augusto I esperaba poder entablar negociaciones con su "abuelo" Francisco José I de Austria.

Intervención extranjera

Llegado este punto de la Guerra civil austro-húngara o Guerra de Independencia húngara, afloraron con fuerza las tensiones que Austria-Hungría tenía con sus vecinos.

Invasión serbia y montenegrina a Bosnia y Dalmacia

Luego de varias dilaciones, el Gobierno serbio había ordenado que empezasen los preparativos bélicos el día 17 de Agosto con intención de invadir Bosnia el 31 de Agosto. El gobierno del Reino Unido de Croacia, Eslavonia, Dalmacia y Bosnia-Herzegovina tuvo conocimiento de los planes serbios el día 18, por lo cual ordenó una movilización general de sus tropas, las cuales fueron engrosadas con civiles.

El día 31 de Agosto de 1914 las unidades serbio-montenegrinas cruzaron la frontera en dos direcciones, hacia el Este (Dalmacia) y hacia el Norte (Bosnia). La guerra civil se transformó en una Guerra europea.

De Dalmacia se ansiaba el control de los puertos, para poder recibir una supuesta ayuda francesa, italiana o rusa.

Sin embargo, en Dalmacia las fuerzas invasoras eran esperadas y al llegar a la ciudad fortificada de Herceg Novi fueron completamente vencidas, y luego de dos horas de arduo combate, debieron retirarse.

Lo mismo sucedió en el puerto de Budva, donde buques artillados sometieron a los montenegrinos a intenso bombardeo.

Reacciones austriaca y húngara

El 1° de Septiembre el Imperio austro-húngaro y el Reino de Hungría emiten sendos ultimatums a Serbia.

Reacción rusa

El Czar Miguel II y el frágil gobierno surgido de la Revolución Rusa de 1912 se mostró sumamente sorprendido de la actitud serbia.  Rusia tenía sus propios problemas internos y no deseaba verse envuelto en una guerra a gran escala (para la cual no estaba preparada) por culpa de las aspiraciones de su aliado balcánico.  Especialmente crítico con Serbia fue el Primer Ministro Gueorgui Yevguénievich Lvov, líder del Bloque Progresista,  quién negó a los serbios todo tipo de ayuda.  Al mismo tiempo, el Ministro de Exteriores, Pável Nikoláyevich Miliukov, quién ya había reconocido al Reino de Hungría y posteriormente al Reino Unido de Croacia, Eslavonia, Dalmacia y Bosnia-Herzegovina, instaba a Serbia a dar marcha atrás. El propio Czar Miguel II le escribió una carta al rey Pedro I, en la cual abogaba por la paz y el diálogo.

Batalla de Goražde

Tampoco le fue bien al grueso del ejército serbio que se dirigía a Sarajevo, capital de Bosnia. Los bosnios-croatas dejaron avanzar a los serbios hasta Goražde, a 10 km de la frontera serbo-bosnia y a 72 km de Sarajevo. Destruyeron el puente sobre el río Drina para impedir su cruce y esperaron a las tropas serbias.

La batalla de Goražde fue un hecho sumamente sangriento. Las fuerzas bosnias al mando del general Mirzan Zlatan Hodzic resistieron a pie firme durante dos días la embestida serbia.

Tres regimientos serbios (unos 7000 hombres) trataron flanquear a Goražde por el sur pero se encontraron con 500 bosnios en el fortín de Bosanka, quienes se cubrieron de gloria.

Y es que los serbios se equivocaron de enemigo. Los fusiles bosnios segaron aquel día miles de vidas de sus ingenuos atacantes que subían en orden cerrado —una táctica militar obsoleta— con lo que cada bala bosnia mataba a dos hombres, al atravesar al primero. Los bosnios cumplieron con creces su misión y dieron un ejemplo de lo que una infantería con moral y bien adiestrada, aunque sin material, es capaz de hacer aún contra un ejército superior. Entregaron su vida cuando cualquier otro hubiera salido corriendo.

Finalmente el general bosnio Mirzan Zlatan Hodzic debió replegarse en forma ordenada a Jarovići, a unos 6 km.

Los serbios creían que que se produciría un alzamiento generalizado de los serbios que habitaban en la región. A pesar de esta victoria, nunca se produjo el tan ansiado levantamiento.

Gestión griega

El Primer Ministro de Grecia, Eleftherios Venizelos, viaja personalmente a Serbia y se entrevista con su par Nikola Pašić y con el coronel Dragutin Dimitrijević Apis, el líder de la organización terrorista Mano Negra. Grecia y Serbia habían sido aliados durante la Guerra al Otomano. La propuesta griega era la siguiente: que Serbia de retirase de Bosnia, dejando la cuestión de Eslavia del Sur para más adelante y que ambos, junto a Rumania se enfocaran en Bulgaria. Recordemos que tanto Serbia como Grecia no habían recibido todo lo que pretendían en 1911, especialmente en Tracia y Macedonia. Por su parte, Rumania pretendía la Dobruya meridional.

Montenegro se reagrupa

En Dalmacia, Montenegro pasó a la defensiva luego de las derrotas sufridas en Risan el 8 de Septiembre y en Bileca el 9 de Septiembre. Los serbo-montenegrinos se agruparon en torno a Cetiña, capital de Montenegro. El Primer ministro Janko Vukotic comenzó a tantear la posible ayuda de los italianos y/o los franceses mientras secretamente mandaba mensajes conciliatorios a los austríacos. La oposición, centrada en la juventud educada y en el Partido Popular, criticaba al monarca y exigía la unión con Serbia. La población, sin embargo, se dividía entre los partidarios de mantener la independencia, los que preferían la unión con Serbia y los que abogaban por la formación de un nuevo Estado eslavo.

Bosnia resiste

El general bosnio Mirzan Zlatan Hodzic se atrincheró en una región sumamente montañosa, dominando las alturas.

Para el 9 de Septiembre. era evidente que los serbios serían incapaces de traspasar las defensas croatas-bosnias, las cuales fueron constantemente reforzadas, incluso por regimientos que en teoría seguían siendo leales al Imperio austrohúngaro. El Alto Mando serbio ordenó que las tropas se atrincheraran para aguantar la posición.

El 11 de septiembre se produjo la Batalla de Podrinje, al noroeste de Goražde, donde la retaguardia serbia al mando del Príncipe Coronado Jorge, fue desbaratada, corriendo el riesgo las fuerzas serbias sitiadoras en Jarovići de quedar aisladas. Incluso Jorge fue herido levemente. Se ordenó la retirada hacia Goražde, que aún seguía en manos serbias.

Belgrado bajo fuego

Un nuevo disgusto se sumó el 15 de Septiembre cuando tropas húngaras y croatas avanzaron desde Srijem hacia Belgrado, la capital serbia, y la ciudad de Sabac, dirigidos por Svetozar Boroević, ex oficial del ejército austrohúngaro. Desde la orilla opuesta del río Sava ambas ciudades fueron bombardeadas por la artillería húngara. Estas acciones obligaron al alto mando serbio ha desplazar tropas desde el frágil frente bosnio-serbio para defender el corazón de Serbia. Pedro I de Serbia o Pedro I Karadjordjevic estalla de furia contra sus "consejeros", que repercute en su salud. El Príncipe Coronado Jorge es llamado de urgencia.

Fin de la invasión serbia

Si bien las fuerzas serbias resisten al sur del río Drina, la situación era lamentable.  No solo estaban mal armados, mal alimentados y superados en fuerza, sino que además se desató una epidemia de tifus.

Montenegro apenas resistía los embates desde la costa.  Los treinta y cinco mil montenegrinos estaban mal organizados y carecían de adiestramiento militar y estaban encuadrados en dieciocho brigadas dotadas de sesenta y cinco vetustos cañones italianos y treinta y cinco ametralladoras.

Ni Francia, Italia, Rusia, Rumania ni Grecia ofrecieron la menor ayuda. Ni hablar de Gran Bretaña que aún se lamía las heridas.

El 20 de Septiembre el gobierno serbio propone un cese de hostilidades a los gobiernos de Hungría y al Reino Unido de Croacia, Eslavonia, Dalmacia y Bosnia-Herzegovina.  Estos aceptan con la condición de que el territorio ocupado sea desalojado.  Serbia se niega.

Mientras tanto, el 22 se produce la batalla de Miljeno, donde una fuerza combinada de húngaros y croatas se enfrenta a los serbios.  El resultado es indeciso pero los serbios deben retroceder.

Finalmente, el 23 de septiembre de 1914, los serbios aceptan su derrota.  Al día siguiente se suspenden todas las actividades militares (aunque los húngaros siguen reforzando sus posiciones frente a Belgrado) y los serbios vuelven a cruzar a su lado de la frontera.

Solo se firmo un armisticio en Visegrado el día 26. Así fue el fin de la intentona serbia.  

Tratativas

A mediados de Agosto y con la mediación del gobierno alemán, se iniciaron en Berlín conversaciones de paz entre el representante de Hungría, conde János Hadik de Futak (1863-1933), y el conde Leopold Berchtold (1863-1942), Ministro de Asuntos Exteriores de Austria-Hungría.

El 12 de Agosto General Béla Ferenc Dezső Blaskó al frente de casi 60.000 húngaros se situó a solo 63 km de Viena. Éste fue el motivo por el cual el Imperio se avino a conferenciar.

Por otro lado, el Imperio Alemán presionaba a ambas partes para lograr una paz pactada. El imperio austríaco era su principal aliado y no podía permitirse ver su "patio trasero" en llamas.

La propuesta alemana era simple: el Reino de Hungría sería reconocido pero debía abandonar toda pretensión sobre los Balcanes austríacos, el Reino de Galitzia-Lodomeria y la Silesia. En principio los magyares estuvieron de acuerdo, aunque ello supusiera abandonar los sueños de una Gran Hungría.

Las noticias recibidas el 31 de Agosto sobre el ataque conjunto de Serbia y Montenegro contra Bosnia-Herzegovina y Dalmacia, supusieron un acicate para llegar a un acuerdo. Ambas partes tenían mucho que perder si la lucha entre ellas continuaba. El 1° de Septiembre el Imperio austro-húngaro y el Reino de Hungría emiten sendos ultimatums a Serbia.

... continuará...

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