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Guerra de Sucesión Española
Batalla de Zaragoza-1710
Batalla de Madrid
Fecha 2 de febrero de 1701-20 de marzo de 1710
Lugar Europa occidental, Norte de África y América
Causas
Resultado Tratado de Geertruidenberg
Consecuencias
  • Carlos III es reconocido como rey de España, con derecho al trono aleman.
  • Gran Bretaña se convierte en la potencia hegemónica de Europa en detrimento de Francia y España.
  • Comienzo de la decadencia de la monarquía francesa.
Cambios territoriales
  • España cede Menorca y Gibraltar a Gran Bretaña.
  • Francia cede zonas de Canadá a Gran Bretaña y consigue Landau in der Pfalz y Barcelonette.
  • Beligerantes
    Bando Borbónico
    Alianza Borbónica

    Bandera de España 1701-1760 España fiel a Felipe de Anjou

    Royal Coat of Arms of France Reino de Francia (hasta 1709)
    Bandera ducado baviera Baviera (hasta 1704)
    Black St George's Cross Colonia
    Bandera Mantua 1575-1707 Mantua

    Bandera Ducado de Saboya Saboya (hasta 1703)
    Bando Austracista
    Gran Alianza

    Cruz de Borgoña España fiel a Carlos III
    Bandera sacro imperio Sacro Imperio Romano Germánico
    Bandera Austria Austria
    Flag of the Kingdom of Prussia (1701-1750).svg Prusia
    Bandera Hanover (1692) Hanóver

    Bandera Statenvlag Provincias Unidas
    Bandera Inglaterra Inglaterra (hasta 1707)
    Flag of Scotland.svg Escocia (hasta 1707)
    Union flag 1606 (Kings Colors) Gran Bretaña (desde 1707)
    Royal Coat of Arms of France Reino de Francia (desde 1709)
    Reino de Portiugal Portugal (desde 1703)

    Bandera Ducado de Saboya Saboya (desde 1703)
    Comandantes
    Bandera de España 1701-1760 Felipe, duque de Anjou

    Bandera de España 1701-1760 Marqués de Villadarias
    Bandera de España 1701-1760 Josep d'Alòs i de Ferrer
    Bandera de España 1701-1760 Duque de Berwick
    Bandera de España 1701-1760 Cardenal Belluga
    Bandera de España 1701-1760 Marqués de Bay
    Royal Coat of Arms of France Luis XIV (hasta 1709)
    Royal Coat of Arms of France Duque de Vendôme
    Royal Coat of Arms of France Duque de Villars
    Royal Coat of Arms of France Conde de Tessé
    Royal Coat of Arms of France Duque de Villeroy

    Royal Coat of Arms of France Duque de Boufflers (hasta 1709)
    Bandera ducado baviera Maximiliano II
    Bandera Mantua 1575-1707 Duque de Mantua
    Cruz de Borgoña Carlos III de España
    Cruz de Borgoña Rafael Casanova
    Cruz de Borgoña Basset y Ramos
    Cruz de Borgoña Juan Tomás Enríquez de Cabrera
    Bandera sacro imperio Leopoldo I
    Bandera sacro imperio José I
    Bandera sacro imperio Margrave de Baden-Baden
    Bandera sacro imperio Príncipe de Hesse-Darmstadt

    Union flag 1606 (Kings Colors) Ana I
    Union flag 1606 (Kings Colors) Duque de Marlborough
    Union flag 1606 (Kings Colors) Marqués de Ruvigny

    Royal Coat of Arms of France Luis XIV (desde 1709)
    Bandera Statenvlag Anthonie Heinsius
    Bandera Statenvlag Señor de Overkirk
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    La Guerra de Sucesión española fue un conflicto civil e internacional que duró desde 1701 hasta la firma del Tratado de Geertruidenberg en 1710, que tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia de Carlos II de España. En el interior del país, la guerra de sucesión evolucionó hasta convertirse en una guerra civil entre austracistas, cuyo principal apoyo lo encontraron en la Corona de Aragón, y borbónicos, mayoritarios en la Corona de Castilla, cuyos últimos rescoldos no se extinguieron hasta 1712 con la capitulación de Estella (Navarra) ante las fuerzas del rey Carlos III de España.

    Intereses en Europa

    Por aquel entonces, España era la monarquía más grande y fuerte en el plano territorial marítimo y comercial del mundo con posesiones en todo el mundo conocido, provocando que la aparente caída de los Austrias (rama española de los Habsburgo) diera la oportunidad a otras naciones allegadas de hacerse con el codiciado trono español y, en definitiva, con el inmenso poder económico y territorial que proporcionaría tal consecución.

    Luis XIV de Francia (de la Casa de Borbón) y Leopoldo I del Sacro Imperio (de la rama austriaca de los Habsburgo), estaban directamente emparentados con el fallecido Carlos II, ya que tanto Luis como Leopoldo se habían casado con hermanas de Carlos II (hijas de Felipe IV) y ambos eran descendientes de infantas españolas, hijas de Felipe III.

    Los primeros pasos de las potencias europeas para hacerse con el trono español surgen en 1696 con la intervención de las cortes castellanas y aragonesas junto al embajador del Sacro Imperio Aloiso de Harrac, que había sido enviado directamente por la reina Mariana de Neoburgo, esposa de Carlos II y la persona más influyente de la corta hispana en aquellos años. Harrac presionó al débil monarca para que nombrara heredero vitalicio a título póstumo al Principe Fernando de Baviera, hijo del emperador Leopoldo, dejando de lado los intereses de la embajada francesa y del delfín de Francia Felipe de Anjou. Carlos II firmó un testamento a favor de las ambiciones austriacas, pero sin embargo los intereses franceses aumentaron de forma exponencial a mediados de 1700 cuando el rey enfermó de gravedad en Madrid, cuyo estado hacía presagiar ya su cercano fin. Los borbónicos de la corte se aprovecharon de la muerte del joven Fernando de Baviera para inclinar su balanza a favor de Felipe de Anjou, encontrándose con la oposición con bavieristas y austracistas destacados como el Conde Oropesa, el almirante Tomás Enriquéz de Cabrera o la principal cabeza de la iglesia española, el Cardenal Portocarrero.

    Finalmente, con el gozo de Luis XIV que podría llegar a su sueño de un imperio global a la francesa frente a sus rivales ingleses, alemanes y holandeses, aceptó las condiciones de los válidos españoles en Versalles, siendo proclamado rey poco después, el día 16 de Noviembre.

    Sin embargo, ingleses y holandeses, temiendo la unión de las coronas francesa y española bajo un mismo soberano y el consecuente enorme poder de esta unión, decidieron actuar de manera diplomática y militar sobre los intereses franceses, llegando a la opción de convencer a Leopoldo de iniciar un enfrentamiento armado con Luis para así poder mantener la hegemonía austriaca en el trono español en el futuro.

    Llegada al trono de Felipe

    El nombrado nuevo rey de España, llegó a territorio español en febrero de 1701, donde una corte ansiosa le recibió con la intención de dar aires nuevos a la monarquía española, sin embargo, una fuerte parte de los válidos reales de ascendencia aragonesa o incluso castellana, temían de la tradición centralistas de los Borbones, que podría afectar a los fueros y leyes de autogobierno de los distintos territorios que conformaban la monarquía hispánica, así que el joven rey se ganó detractores entre sus allegados españoles desde el primer momento de su llegada a Madrid.

    El temor de los austracistas creció tras la tomada de riendas de Luis XIV sobre el trono español, hasta el punto de controlar directamente al joven rey, con la intención clara de hacerse con el dominio cuanto antes posible de los asuntos de estados de la corona, esta actitud fue el detonante principal de la rebelión austracista en la Corona de Aragón y otras partes de España a mediados de 1701, uniendo la guerra entre austrias.( Apoyados por Ingleses y holandeses) contra los franceses en Europa, el conflicto interno español se convirtió en punto de inflexión primordial.

    300px-Philippe de France proclamé roi d'Espagne

    Coronación de Felipe en Versalles

    Primeras Campañas (1701-1705)

    Como el rey de España poseía el ducado de Milán y junto con Francia estaba aliado con varios príncipes italianos, como Víctor Amadeo II de Saboya​ y Carlos III, duque de Mantua,​ las tropas francesas ocuparon casi todo el norte de Italia hasta el lago de Garda. El príncipe Eugenio de Saboya, al mando de las tropas del emperador austriaco, dio comienzo a las hostilidades en 1701, sin declaración de guerra, batiendo al mariscal francés Nicolas Catinat en la batalla de Carpi, así como a su sucesor el mariscal duque de Villeroy en la batalla de Chiari, pero no consiguió tomar Milán por problemas de suministros. A comienzos de 1702 el primer ataque lo lanzaron las tropas austriacas contra la ciudad de Cremona, en Lombardía, haciendo prisionero a Villeroy (batalla de Cremona). Su puesto lo ocupó el duque de Vendôme, que rechazó las tropas invasoras del ejército del príncipe Eugenio de Saboya. Los partidarios del emperador Leopoldo I atacaron primero a los Electores de Colonia y Brunswick, que se habían puesto del lado de Luis XIV de Francia, ocupando dichos principados. También deseaban impedir que se unieran las fuerzas francesas con las del Elector de Baviera, para lo cual reclutaron un ejército al mando del margrave Luis Guillermo de Baden, que tomó posiciones en el Rin superior frente a las fuerzas francesas mandadas por el mariscal Villars. El margrave de Baden conquistó el 9 de septiembre de 1702 Landau, en Alsacia, y el 14 de octubre de 1702 se volvieron a enfrentar ambos ejércitos en la batalla de Friedlingen, de la que ninguno salió vencedor pero tuvo como consecuencia que los franceses retrocedieran detrás del Rin y no pudieran unirse con los bávaros. Más al norte, el mariscal Tallard ocupó de nuevo todo el ducado de Lorena y la ciudad de Tréveris.

    Felipe volvió en Enero de 1703 a España tras pacificar de manera exitosa la España italiana, sin embargo ahí se enteró del creciente poderío incipiente de los austracistas, que se veían apoyados por el apoyo armamentístico y económico de los ingleses y los estados alemanes al mando del emperador Leopoldo I del Sacro Imperio. En Octubre de 1702, los austracistas habían intentado invadir sin éxito Cádiz para conseguir crear una base de apoyo en pleno territorio peninsular, pero los aliados al mando de ingleses y alemanes no se dieron por rendidos y siguiendo el curso de la guerra en Europa, iniciaron un fuerte desembarco con apoyo del reino de Portugal en Cataluña en mayo de 1704, que nuevamente fue rechazado por el mariscal Tessé, el gobernador pro-borbónico Velasco y Tovar inició una fuerte represión de los austracistas aragoneses que se tradució en el levantamiento total de Aragón a favor de Carlos III a principios de 1705.

    El ejército borbónico, que había estado sostenido a las campañas de los franceses por europa, pronto se vio superado por la llegada de tropas luso-inglesas y los voluntarios aragoneses en la fallida toma de Felipe al asalto de Barcelona. El inmovilismo en el frente catalán permitió a los aliados abrirse paso desde Portugal a tierras castellanas, donde tomaron las ciudades de Badajoz y Plasencia en diciembre de 1705, ante la caída del ejército borbónico, Felipe y su esposa tuvieron que cambiar la corte a Burgos.

    Campañas Finales (1706-1710)

    Apoyado por el Mariscal Tessé, los borbónicos iniciaron la defensa ante la llegada de Carlos III a la península, que había sido programada ante la caída de Valencia en manos del gobernador borbón de Lleida y la caída en enero de 1707 de Tortosa tras la retirada de las fuerzas angloholandesas del delta del Ebro.

    El plan de Carlos era atacar al importante núcleo borbón en Almansa. (Albacete) para conseguir una vía de entrada por la meseta sur hacia Madrid, sin embargo no contaron con los refuerzos de batallones llegados de Francia que provocaron una nueva e importante derrota.

    En el plano internacional Francia se vio avocada a una crisis gubernamental que se consagró en la caída del poder militar a Finales de 1708 con derrotas ante ingleses y las coaliciones alemanas en Alsacia, viendo peligrar el propio trono francés, Luis XIV decide retirar las tropas francesas de España dejando solamente 25 batallones en Madrid, pero de poco le ayudará para salvaguardar su propio trono.

    Felipe V se había negado desde un primer momento a dejar España en manos de Carlos, pero el desastre que se aproximaba a Francia y la derrota Borbónica en Malquaplet le obligaron a retractarse, finalmente Luis XIV acertó el humillante acuerdo de La Haya, donde en Febrero de 1710 se retiraba de la guerra reconociendo como heredero a Carlos III, aunque Felipe se ganó el apoyo de borbonistas Navarros que continuaron la guerra por causa propia hasta 1712 de manera guerrillera, decidió abandonar España y pasar a Francia el 28 de mayo de 1710, dejando así la victoria y el trono a Carlos.

    Consecuencias

    Represión contra "los traidores y usurpadores" en Castilla (Boceto en Desarrollo)

    Nota del escrito: Se pide por favor que de momento no se edite este apartado ya que no esta terminado y prefiero editar y dejar el texto a mi gusto, espero que entre hoy y mañana este terminado, lamento mucho dejar el apartado de momento así pero de esta manera es como trabajo, si el autor tiene algún inconveniente con ello que por favor me lo comunique y con gusto sacaré este artículo de la pagina hasta que este terminado y corregido. Cabe recalcar que el texto es un boceto y que todo lo que esta escrito no tiene porque ser el resultado final.

    A inicios de 1710 con la firma del Tratado de Geertruidenberg se abrían finalmente las puertas de Castilla para los ejercitos austracistas. A partir de ese momento los lideres austracistas comenzaron a planear como se debía de llevar el proceso de ocupación Castilla. Durante una reunión entre Carlos III y los príncipales comandantes militares llevada a cabo en Barcelona el 25 de marzo de 1710, un sector de los austracistas abogo por una represión indiscriminada contra Castilla, en esa linea el general catalán Josep Moragues dijo: 

    "debería saber su majestad que los castellanos, andaluces, leoneses etc...deben de ser en su mayoría pueblos ignorantes, nada mas que perros o ovejas que se postran al primer señor que pasa, ya sea su legítimo soberano por la gracia de Dios o un francés que dice ser rey, porque sino es así no me explicó como la mayoría de naturales de esos reinos han osado cometer traición al seguir a un usurpador arriesgándose a la cólera de su legítimo soberano y de Dios todopoderoso. Es por eso que si se les dejará sin castigo podrían volver ha inclinarse fácilmente ante otro señor que les embauque con una bonita canción, sin embargo si se les castigará severamente seguro que, como ocurre con los perros cuando se les golpea para rectificar un mal comportamiento, esos pueblos sabrían de ahora en adelante diferenciar a su legítimo señor, de los impostores".  

    Por otro lado el general castellano Villaroel, partidario de una postura mas moderada, reprendió a Moragues diciendo: 

    "Los castellanos, al igual que catalanes, aragoneses y valencianos, juraron fidelidad al usurpador duque de Anjou impulsados por el engaño y las falsas promesas. Por tanto no veo conveniente castigar a todos vuestros súbditos majestad, puesto que si su infinita piedad pudo perdonar a catalanes, aragoneses y valencianos por aceptar en un inicio al usurpador borbón en el trono, seguro que podrá perdonar a sus súbditos castellanos; los cuales estoy convencido que en cuanto conozcan la verdad serán sus mas fidelísimos súbditos. Es por tanto que creo que hacía los actores de esta farsa, hacía donde hay que dirigir vuestra justa cólera". 

    Finalmente la postura moderada de Villaroel se impuso a las voces mas radicales, y para cuando a inicios en septiembre de 1710 las tropas austracistas tomaron Madrid, comenzó la represión contra los principales agentes y colaboradores del régimen borbónico. Para empezar altos cargos militares que fueron capturados, como el duque de Populi o José Patiño fueron juzgados y ejecutados, las cabezas de estos fueron colgadas en jaulas que fueron expuestas durante tres años en la Plaza Mayor de Madrid, otros colaboradores como los botiflers Josep d'Alòs o Fransesc Ametller fueron condenados a fuertes penas de carcel o exilio. La represión también llegó contra altos cargos de la jerarquía ecleciástica castellana, que habían acusado a Carlos III de hereje, muchos de estos fueron juzgados, sin embargo, debido a la intervención de la Santa Sede solo a Antonio Ibáñez, antiguo arzobispo de Zaragoza e Inquisidor General muerto en 1710, se le aplicó la pena capital para lo cual se exhumó su cadáver, se le celebró un juicio póstumo donde fue declarado como traidor y hereje, siendo posteriormente su cadáver quemado en la hoguera; este fue el primer y único caso en la historia de la Inquisición Española donde un ex-Inquisidor General era juzgado y quemado por este organismo, lo que causó ya de inició un fuerte desagradó entre la Inquisición y la monarquía de los Habsburgo que se iría incrementando hasta la disolución de este organismo durante el reinado de Leopoldo I. Finalmente contra los colaboradores por omisión del régimen borbónico como eran la alta aristocracia castellana como los duque de Alba y Medina Sidonia, se les aplicó penas mas leves que se resumieron en la confiscación de algunas tierras, que fueron mas o menos dependiendo del grado de colaboración de dichos nobles. este hecho favoreció a muchos campesinos que vivían en dichas tierras expropiadas, ya que al pasar a vivir en tierras de realengo las imposiciones feudales se redujeron considerablemente, lo que favoreció un apoyo popular a la monarquía en esos territorios.

    En cuanto al marco legal e institucional castellano, Carlos III aprovechó su superioridad militar y acogiéndose al derecho de conquista abolió la mayoría de señoríos jurisdiccionales laicos, dejando únicamente intactos los de aquellos que se habían mostrado leales a él, del mismo modo también mantuvo intacto los señoríos ecleciásticos como una especie de recompensa al Papado por haber reconocido la pretensión de Carlos al trono de la Monarquía Hispánica en 1709. En cuanto a las cortes y leyes castellanas y navarras Carlos III las mantuvo intactas, siendo ambas convocadas junto con las Cortes de Aragón, Valencia,Cataluña en 1725 con el fin de que estas aprovaran la nueva  ley de sucesión (Pragmática sanción). Por último el monarca emprendió una reforma del sistema de consejos, a los cuales abolió en favor de una estructura mas óptima. En definitiva  la política de represión y control de Carlos III en Castilla fue bastante moderada y dirigida casi exclusivamente a los altos cargos que habían apoyado lo que para los austracistas había sido una usurpación, como diría Villaroel en su obra Biografía de un rey:

    "La política que su majestad emprendió una vez ocupo su legítimo lugar como soberano de Castilla, fue la mas ejemplar y justa que monarca alguno haya llevado a cabo contra enemigos derrotados, ya que al contrario que los borbónicos, cuyos planes para los leales territorios de la Corona de Aragón seguramente fueran abominables y contrarios a cualquier precepto divino y legal, la política de castigo del rey únicamente fue dirigida a los principales traidores y usurpadores, obviando al común de sus súbditos castellanos que como yo había predicho anteriormente acogieron al monarca con los brazos abiertos, una vez fueron liberados de la mentira del usurpador borbónico."     

    A pesar de lo dicho por Villaroel, el reinado de Carlos siguió teniendo una persistente oposición en Castilla, sobretodo por la alta aristocracia castellana que vio recelosa como se les arrebataba su poder y presencia en el Estado, al haber sido remplazados relativamente por catalanes, valencianos o aragoneses en la administración real. Esto por el contrario lo que hizo fue favorecer y reforzar las relaciones entre la monarquía y sus súbditos de la Corona de Aragón, lo cual ayudaría mucho a la cohesión de la monarquía en años venideros.

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