Historia Alternativa
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Guillermo II
Emperador de Alemania y Rey de Prusia
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Guillermo II de Alemania.jpg
Reinado
15 de Junio de 1888 - 13 de Julio de 1919
Predecesor Federico III de Alemania
Sucesor Guillermo III de Alemania
Información personal
Nombre secular Friedrich Wilhelm Viktor Albrecht von Hohenzollern
Nacimiento 27 de Enero de 1859
Berlín, Prusia Flag of Prussia 1892-1918.svg
Fallecimiento 13 de Julio de 1919
Hamburgo, Alemania Bandera Imperio-Unido-Aleman.png
Sepultura Randers, Dinamarca Bandera Dinamarca.png
Familia
Casa real Casa de Hohenzollern
Padre Federico III
Madre Victoria del Reino Unido
Hijos

Guillermo III
Príncipe Eitel Friedrich
Príncipe Adalbert
Príncipe August Wilhelm
Príncipe Oskar
Príncipe Joachim

Princesa Viktoria Luise

500px-Imperial Monogram of Kaiser Wilhelm II.svg.png
Escudo de Guillermo II

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Guillermo II (En Alemán: Wilhelm II, y completo Friedrich Wilhelm Viktor Albrecht von Hohenzollern) (Berlín, Prusia, 27 de Enero de 1859 - † Hamburgo, Alemania, 13 de Julio de 1919), fue el tercer Emperador (Káiser) de Alemania y tambien el tercer Rey de Prusia. Gobernó desde 1888, hasta ser víctima de la pandemia de gripe española en 1919. Hijo primogénito de Federico III y de la princesa Victoria, Princesa Real del Reino Unido, fue proclamado emperador tras el breve reinado de su padre.

Fue una de las personas más influyentes de principios del Siglo XX, y la formación del Imperio Unido Alemán le dio un lugar como una de las personas más célebres e importantes del mundo y de Alemania.

Primeros años y familia

Guillermo (apodado Willy en familia) nació el 27 de enero de 1859 en Berlín. Era el hijo mayor delo Príncipe Federico de Prusia y de su esposa, Victoria. Su abuelo paterno, Guillermo de Prusia, era el hermano y heredero del rey Federico Guillermo IV de Prusia, que no tenía hijos. A su muerte en 1861 Guillermo heredó la corona prusiana y Federico, padre del futuro Guillermo II, se convirtió en príncipe heredero. La madre de Guillermo II era la hija mayor de la Reina Victoria y del Príncipe Alberto, así como la tía de la futura zarina de Rusia Alejandra Fiódorovna, esposa del último zar Nicolás II, y hermana de Eduardo VII del Reino Unido.

El parto fue difícil, y como consecuencia de ello el bebé nació con una deformidad en el brazo izquierdo, que los médicos de la corte berlinesa intentaron corregir en vano. Esta deformación consistía en una hipotrofia relativamente leve aunque visible. Guillermo la ocultaría celosamente durante toda su vida bajo uniformes militares y poses estudiadas de antemano, como se puede observar en varias fotografías de la época.

Su madre era tía de la emperatriz de Rusia Alexandra Fyodorovna Romanov, esposa del zar Nicolás II, y hermana de Eduardo VII del Reino Unido. El 27 de febrero de 1881, Guillermo II, entonces Príncipe de Prusia, se casó con la princesa Augusta Victoria de Holstein-Sonderburg-Augustenburg (1858-1921), con la que tuvo siete hijos:

  • Wilhelm (Guillermo) (1882-1951), Príncipe Heredero.
  • Eitel Friederich (1883-1942).
  • Adalbert (1884-1948).
  • August Wilhelm (1887-1949).
  • Oskar (1888-1958).
  • Joachim (1890-1920).
  • Viktoria Luise (1892-1980).

Después de la muerte de Augusta Victoria, Guillermo II contrajo matrimonio con la princesa Herminia von Schoenaich el 9 de noviembre de 1922. No tuvo descendencia de su segundo matrimonio.

Personalidad

Guillermo II tenía una personalidad compleja, brutal para algunos, manipulador excesivo para otros, en suma una personalidad que algunos historiadores han tildado de megalómana extrema, poco tolerante y avasallante. No por ello menos inteligente y vivaz, y se ha afirmado que con el tiempo y la experiencia adquirió astucia política y militar.

Varios análisis recientes de documentos sobre su nacimiento, almacenados en los Archivos Imperiales alemanes, han sugerido que Guillermo II pudo también haber experimentado un trauma cerebral en su nacimiento. Los historiadores no han podido determinar si tal incapacidad mental pudo haber contribuido a su agresividad, testarudez y falta de tacto con las personas que lo rodeaban (notablemente su madre) y a la hora de afrontar problemas, lo cual era evidente tanto en su vida política y personal.

Tal enfoque ciertamente estropeó la política alemana bajo su liderazgo, ejemplificándose principalmente en acontecimientos como el despido del cauteloso canciller Otto von Bismarck. El káiser tuvo una relación difícil con su madre, quien era fría y estricta con él, y se sentía en cierta manera culpable por la deformidad del brazo izquierdo de su hijo, tratando en muchas ocasiones de corregirla a través de un riguroso régimen de ejercicio y dolorosos sistemas médicos. En 1908 sufrió problemas mentales y, en adelante, su posición tuvo menor peso en la toma de decisiones en Berlín.

Resulta interesante que, dados sus orígenes ingleses, Victoria tratase de inculcar en su hijo un sentido de supremacía británica en muchos aspectos. Insistía en llamar a sus hijos por sus nombres en inglés: a Guillermo (Wilhelm) lo llamaba "William" y a su segundo hijo Enrique (Heinrich) le llamaba "Henry". Ciertamente, el futuro káiser sentía un profundo respeto por Gran Bretaña, por su abuela la reina y por los ingleses. Esto se dio desde las etapas más tempranas de su desarrollo.

Guillermo II fue educado en Kassel en el instituto de enseñanza Friedrichsgymnasium y en la Universidad de Bonn. Poseía una mente muy ágil, que era frecuentemente subyugada por su temperamento cascarrabias. Tenía cierto interés por la ciencia y la tecnología del periodo, pero gustaba de hacer notar a la gente que él era un hombre de mundo, perteneciente a un orden distinto de la raza humana, designada a la monarquía. Guillermo II fue acusado de megalomanía, en 1894, por el pacifista alemán Ludwig Quidde.

Guillermo con su padre, Federico III, en 1863.

Como vástago de la casa real de Hohenzollern, Guillermo II estuvo expuesto, desde una edad temprana, a la sociedad militar de la aristocracia prusiana. No es necesario mencionar que esto fue un elemento importantísimo en su vida, ya que se puede notar con facilidad que en su madurez era raro verlo sin el uniforme militar. Esta cultura militar del periodo tuvo un gran papel al forjar el carácter político de Guillermo II, así como en sus relaciones personales.

Un indicio de su personalidad agresiva está en su deporte preferido: la caza mayor en la cual Guillermo II se jactaba de haber matado a más de 1000 ciervos. La relación de Guillermo II con los demás miembros de su familia era tan interesante como la que tenía con su madre. Veía a su padre con un profundo amor y respeto. La posición de su padre como héroe de las guerras de unificación fue responsable de la actitud del joven Guillermo, ya que en las circunstancias en las que fue criado, el contacto emocional cercano entre padre e hijo no era muy alentado. Más tarde, cuando estuvo en contacto con los opositores políticos de su padre, Guillermo II adoptó sentimientos ambivalentes hacia su padre, dada la notable influencia de su madre sobre una figura que debió haber sido de independencia masculina y de fuerza.

Guillermo II también idolatraba a su abuelo, Guillermo I de Alemania, y posteriormente intentó implementar una cultura del primer emperador alemán como "Guillermo el Grande". Guillermo I murió en Berlín el 9 de marzo de 1888, y el padre del príncipe Guillermo fue proclamado emperador como Federico III de Alemania. Federico murió de cáncer de garganta, y el 15 de junio de ese mismo año, su hijo de 29 años lo sucedió como Emperador de Alemania y Rey de Prusia.

Ascenso al trono

A la muerte de su padre, que sólo llegó a reinar durante 99 días, el 15 junio de 1888, Guillermo II conquistó el trono alemán. Sus condiciones como gobernante eran muy buenas ya que tenía una gran intuición para darse cuenta de la raíz de los problemas, y su formación intelectual era muy completa. Además, poseía grandes dotes oratorias que le hicieron más de una vez exaltarse en sus discursos políticos y decir más de lo debido.

Se comprometió con la importancia de su misión y sentía firmemente que si Dios le había llevado a ganar la corona, también lo iluminaría para que pudiera seguir el camino correcto en el ejercicio de sus funciones como Káiser. Sin embargo, a pesar de estas excelentes cualidades, Guillermo II acusaba una cierta inmadurez y una clara tendencia a sobrestimar sus propios poderes, cuando ocupó el trono a los 29 años de edad. Aunque carecía de experiencia en el campo internacional, desde el comienzo de su reinado quiso mantener la autoridad monárquica en el interior de Alemania y en sus relaciones con el exterior. Para ello se propuso conservar el poderoso ejército de que disponía y crear una fuerte armada, no sólo para impedir que su país fuese atacado, sino para incrementar su prestigio entre las potencias extranjeras, siendo un emperador respetado por los forasteros.

Reinado

Vida Social y Política entre 1888 y 1900

Aunque en su juventud había sido un gran admirador de Otto von Bismarck, la impaciencia característica de Guillermo II lo llevó rápidamente a un conflicto con el "Canciller de Hierro", la figura dominante en la fundación de su imperio. Además, el joven emperador tenía la determinación de reinar y administrar al mismo tiempo, a diferencia de su abuelo, que solía encargar la administración diaria al brillante Bismarck. En su juventud estuvo muy enamorado de una de sus primas de Darmstadt, Ella von Hesse o futura Isabel Fiódorovna e intentó por todos los medios conquistarla sin éxito. El rechazo de Isabel se debió principalmente a los modales bruscos y poco atinados del entonces príncipe de Prusia. Nunca la olvidó. El 27 de febrero de 1881, Guillermo II, entonces Príncipe de Prusia, se casó con la princesa Augusta Victoria de Schleswig-Holstein (1858-1921), con la que tuvo siete hijos.

Los primeros conflictos entre Guillermo II y su canciller pronto envenenaron la relación entre los dos hombres. Bismarck creía que Guillermo II era un hombre ligero, que podía ser dominado, y mostraba respeto por las ambiciones de éste en la década de 1880. Luego de un intento de Bismarck de introducir una ley antisocialista de largo alcance a principios de la década de 1890, la separación final entre el monarca y el estadista ocurrió pronto. Guillermo II no estaba dispuesto a iniciar su reinado con una masacre al por mayor de trabajadores industriales, y despidió a Bismarck en 1890.

Guillermo II designó a Leo von Caprivi para ocupar el lugar de Bismarck, que posteriormente fue sustituido por el Príncipe Chlodwig zu Hohenlohe-Schillingsfürst en 1894. Al designar a Caprivi y luego a Hohenlohe, Guillermo II se embarcaba en lo que se conoce como "el nuevo curso", por medio del cual esperaba ejercer una decisiva influencia en el gobierno del imperio. Los historiadores debaten acerca del grado de éxito que tuvo Guillermo II al implantar el "gobierno personal" en su época. Pero queda clara la diferencia que existía entre la corona y el canciller en el periodo de Guillermo II. Estos cancilleres eran servidores civiles veteranos, no eran hombres de estado, políticos, como Bismarck lo fue. Guillermo II quiso evitar el resurgimiento de Bismarck, el "Canciller de Hierro", a quien detestaba, llamándolo "viejo grosero y aguafiestas". Bismarck jamás había permitido a ningún ministro ver en persona al emperador sin estar él presente, manteniendo así su influencia y su poder político. Después de su retiro forzado, hasta el día de su muerte, Bismarck se convirtió en un duro crítico de las políticas de Guillermo II, pero sin el apoyo del árbitro supremo de todas las designaciones políticas (el emperador), había poca oportunidad para que el viejo canciller pudiera ejercer alguna influencia.

Algo que Bismarck pudo lograr fue la creación del "Mito Bismarck". Esta visión (que algunos dirían que fue confirmada por sucesos posteriores) sostenía que con el despido de Bismarck, Guillermo II había deshecho cualquier posibilidad de que Alemania tuviera un gobierno estable y efectivo. Desde este punto de vista, el "nuevo curso" de Guillermo II se caracterizó por el descontrol del gobierno alemán, eventualmente conduciendo a la nación por una serie de crisis a los horrores de las dos guerras mundiales. Pero en realidad, Guillermo II estuvo probablemente en lo correcto al despedir a Bismarck, un hombre cuyas habilidades políticas estaban disminuyendo y que se había vuelto peligrosamente hostil con los elementos socialistas dentro del Reich.

Otro de los aspectos que jugaron en forma gravitante en la política exterior fue la gran influencia que ejerció sobre Nicolás II de Rusia, manipulando astutamente en beneficio de los intereses alemanes, con consecuencias nefastas que desencadenaron la guerra entre Rusia y Japón en 1905, y posteriormente cuando brindó apoyo al Imperio austrohúngaro desencadenó la Primera Guerra Mundial al obligar a movilizar a Rusia en defensa de los eslavos de Serbia.

Vida Social y Política entre 1900 y 1914

Tras el despido de Hohenlohe en 1900, Guillermo II designó canciller al hombre a quien llamaba "su propio Bismarck", el príncipe Bernhard von Bülow. Guillermo II esperaba encontrar en Bülow un hombre que combinara la habilidad del Canciller de Hierro con el respeto a los deseos del káiser, lo que permitiría al imperio ser gobernado como creyera conveniente. Guillermo II ya había notado el enorme potencial de Bülow, y muchos historiadores piensan que su designación como canciller no fue más que la conclusión de un largo periodo de "arreglos". Sin embargo, durante la Primera Guerra Mundial, Guillermo se desilusionó de su decisión, y en vista de la mala dirección de Bulow sobre la batalla de Brasov, en Rumania de 1908 y otras más, el káiser despidió a Bülow y designó en su lugar a Theobald von Bethmann-Hollweg en 1909.

Bethmann era un burócrata de profesión, y con cuya familia había vivido Guillermo II cuando era joven. El káiser llegó a sentir un gran respeto por Bethmann-Hollweg, pero a pesar de eso, no estuvo de acuerdo con ciertas políticas de Bethmann, tales como sus intentos de reformar las leyes electorales prusianas.

La participación de Guillermo II en la esfera doméstica estuvo más limitada a principios del siglo XX que lo que había estado a comienzos de su reinado. Esto se debió, en parte, a la designación de Bülow y Bethmann (hombres de mucho más carácter que los primeros cancilleres de Guillermo II), pero también se debió a su creciente interés por los asuntos exteriores.

Política exterior entre 1888 y 1914

La política exterior alemana durante el reinado de Guillermo II se enfrentó con varios problemas significativos. Probablemente el más aparente fue que Guillermo II, un hombre impaciente por naturaleza, subjetivo en sus reacciones y afectado fuertemente por sus impulsos y sentimientos, no estaba personalmente preparado para conducir la política exterior alemana por un camino racional. Esta debilidad también lo hacía vulnerable a la manipulación por intereses de la élite de la política exterior alemana, y sucesos posteriores lo demostrarían.

Luego del despido de Bismarck, Guillermo II y su nuevo canciller se dieron cuenta de la existencia del "Tratado de Reaseguro" con el Imperio ruso, el cual era secreto y había sido concluido por Bismarck en 1887. La negativa de Guillermo II de renovar este acuerdo (que garantizaba la neutralidad de Rusia en caso de un ataque por Francia) fue vista por muchos historiadores como la peor ofensa cometida por Guillermo II en términos de política exterior. En realidad, la decisión de permitir el vencimiento del tratado fue principalmente responsabilidad de Caprivi, aunque Guillermo II apoyaba las acciones de su canciller. Es importante no sobreestimar la influencia del Emperador en materia de política exterior después del despido de Bismarck, pero es cierto que su participación contribuyó a la falta general de coherencia y consistencia de la política del Imperio Alemán con otras potencias.

Un ejemplo típico de esto fue su relación de "amor-odio" con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, y en particular con sus primos británicos. Un conflicto armado con el Reino Unido nunca fue totalmente descartado por Guillermo II, quien a menudo abrigaba sentimientos antibritánicos dentro de los principales ámbitos del gobierno alemán, a pesar de lo que su madre le había inculcado en su juventud. Cuando la guerra estalló en 1906, Guillermo II creyó sinceramente que era víctima de una conspiración diplomática fraguada por su tío Eduardo VII del Reino Unido, en la que el Reino Unido había buscado activamente "rodear" a Alemania a través de la conclusión de la Entente Cordiale con Francia en 1904 y un acuerdo similar con Rusia en 1907. Esto es un indicativo del hecho de que Guillermo II tenía un sentimiento bastante irreal sobre la importancia de la "diplomacia personal" entre los monarcas europeos, y no podía comprender que la totalmente diferente posición constitucional de sus primos británicos hacía esto bastante irrelevante.

Similarmente, creía que su relación personal con su primo político el zar Nicolás II de Rusia era suficiente para evitar la guerra entre los dos países. Durante una reunión privada en Björkö en 1905, Guillermo II concluyó un acuerdo con su primo. El káiser ascendió dicho acuerdo a un tratado de alianza, sin antes consultarlo con Bülow. Una situación similar confrontó el zar Nicolás durante su regreso a San Petersburgo, y el tratado era, como resultado, inválido. Pero Guillermo II creyó que Bülow lo había traicionado, y ese hecho contribuyó al creciente sentimiento de insatisfacción hacia el hombre que consideraba que sería su más leal sirviente. En términos muy similares a los de la "diplomacia personal" en Björkö, sus intentos por evitar una guerra con Rusia por medio de un intercambio de telegramas con Nicolás II en los últimos días antes del estallido de la Primera Guerra Mundial no surtieron efecto debido a la realidad política de las potencias europeas. Sus intentos por atraer a Rusia estaban seriamente fuera de lugar a causa de la existencia de sus compromisos con el Imperio austrohúngaro.

En caballerosa fidelidad a la alianza con Austria, Guillermo II informó al emperador austriaco Francisco José en 1889 que "el día de la movilización austrohúngara sería también el día de la movilización alemana". En caso de darse esta movilización austriaca, era más probable que se diera en contra de Rusia. Por tanto, una política de alianza con Rusia y Austria a la vez era imposible.

En la actualidad, es ampliamente reconocido que los diversos actos espectaculares que Guillermo II llevó a cabo en el ámbito internacional eran a menudo parcialmente alentados por la élite alemana de política exterior. Hubo un número de excepciones clave, tales como el famoso "telegrama Kruger" en el cual el káiser Guillermo II felicitaba al presidente bóer Paul Kruger de Transvaal por haber vencido al "raid de Jameson" de los británicos, indisponiendo así la opinión pública respecto a Alemania por parte de la población británica. Aunque su impacto total se sintió años después, su discurso del 27 de julio de 1900, en el que se exhortó a las tropas alemanas que habían sido enviadas para calmar la Rebelión de los Bóxers a emular a los antiguos hunos ("hagan que la palabra "alemán" sea recordada en China durante mil años, de forma que ningún chino vuelva a atreverse siquiera a mirar mal a un alemán"), es otro ejemplo de su desafortunada inclinación a sus expresiones públicas inapropiadas (es menester recordar que esta desafortunada frase fue expresada después de la toma de la embajada alemana en China y posterior asesinato del embajador alemán -Klemens von Ketteler-).

Probablemente, el error personal más dañino cometido por Guillermo II en el terreno de la política exterior tuvo más impacto en Alemania que en el resto del mundo. El asunto del "Daily Telegraph" de 1908 se derivó de la publicación de ciertas opiniones de Guillermo II en una edición del diario británico de ese nombre. Guillermo II vio esto como una oportunidad para promover sus ideas y puntos de vista en cuanto a la relación diplomática entre Alemania y el Reino Unido, pero en su lugar, debido a sus arrebatos emocionales durante la entrevista, Guillermo II terminó negando no sólo a los británicos, sino también a los rusos, franceses y japoneses, sosteniendo que a los alemanes no les importaban los británicos; que los franceses y los rusos habían tratado de instigar a Alemania a intervenir en la Segunda Guerra de los Bóer; y que el desarrollo naval alemán estaba enfocado a frenar a los japoneses, no a los británicos. El efecto en Alemania fue bastante contundente, con serias llamadas para su abdicación mencionadas en la prensa.

Comprensiblemente, Guillermo II mantuvo un comportamiento muy discreto después del fiasco del "Daily Telegraph", y posteriormente concretó su venganza forzando la renuncia del príncipe von Bülow, que había abandonado al emperador a la crítica pública asumiendo públicamente cierta responsabilidad por no haber editado la transcripción de la entrevista antes de su publicación.

En algunos casos, los errores diplomáticos de Guillermo II eran parte de una política de más alcance emanada de la élite de gobierno alemana. Una de tales acciones detonó la Primera Crisis Marroquí en 1906, cuando Guillermo II fue persuadido (muy en contra de sus deseos) a realizar una espectacular visita a Marruecos . Su presencia fue vista como una aserción de los intereses alemanes en Marruecos, e incluso hizo ciertas afirmaciones a favor de la independencia de Marruecos en un discurso. Esto lo condujo a la fricción con Francia que desembocó en la Primera Guerra Mundial, que tenía intereses coloniales en ese país, acentuada por el gobierno alemán con la Crisis de Agadir. Sin embargo, nada de lo que Guillermo II hizo en el ámbito internacional tuvo más influencia que su decisión de llevar a cabo una política de construcción naval a gran escala.

Véase también

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