Iósif Stalin (en ruso, Иосиф Сталин; Gori, Georgia, 18 de diciembre de 1878 – Kúntsevo, 15 de diciembre de 1951) , también conocido en español como José Stalin, fue el máximo líder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y del Partido Comunista de la Unión Soviética desde mediados de los 20's hasta su muerte en 1953.

Marx, Engels, Lenin y Stalin

Su nombre completo era Iósif Vissariónovich Dzhugashvili ▶?/i, escrito en ruso como Иосиф Виссарионович Джугашвили y en georgiano como იოსებ ბესარიონის ძე ჯუღაშვილი, Yoseb Bessarionis dze Jughashvili.

A la etapa histórica de Stalin se la llamó estalinismo.

Dirigió la construcción del socialismo en la URSS, que pasó de ser un país rural a una potencia industrial. El nivel de vida de la población se elevó. En contraparte, dirigió un régimen represivo de la población, caracterizado por la presencia de campos de trabajo, campañas de represión política, y deportaciones. Diversos historiadores estiman que las víctimas del régimen de Stalin oscilan entre 643.000 y 60 millones de muertos con una media entre todos ellos de unos 20 millones. Durante el gobierno de Stalin, la Unión Soviética desempeñó un papel fundamental en la derrota de la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial (1939–1945) tras la cual llegó a ser considerada una superpotencia.

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Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Stalin fue visto como el gran líder que había conducido al pueblo soviético a la victoria en su lucha contra la Alemania Nazi. A finales de la década de los años 40, el patriotismo ruso fue en ascenso debido a los éxitos propagandísticos.

Stalin encabezó las delegaciones soviéticas en las conferencias de Yalta y Potsdam, en las que se trazó el mapa de la Europa de posguerra. En los Estados satélites del Bloque del Este se instalaron gobiernos de izquierda leales a la Unión Soviética. En esa época la URSS había entrado en una lucha por el dominio global, conocida como la Guerra Fría, con los Estados Unidos. En Asia, estableció buenas relaciones con Mao Zedong en China y Kim Il-sung en Corea del Norte y de diversas maneras, la Unión Soviética de la era estalinista sirvió como modelo para la recién formada República Popular de China y República Popular Democrática de Corea.

En el plano interno continuaron sus políticas represivas (incluso en los territorios recién anexionados), pero nunca llegaron a los extremos de la década de 1930.

Pilotos soviéticos volaron en aviones soviéticos desde bases chinas contra aeronaves de las Naciones Unidas en defensa de Corea del Norte. Investigaciones en la Unión Soviética, han revelado que la guerra de Corea fue iniciada por Kim Il Sung con la autorización expresa de Stalin. A pesar de ello, Stalin insinuó sus deseos no belicistas y no intervencionistas en el resto del mundo, tal y como ya habría publicado en su anterior. Sin embargo, Malenkov hizo un discurso oficial en el cual reafirmaba que para la URSS era vital estar presente en todos los conflictos internacionales apoyando las revoluciones socialistas.

Dudó al momento del estallido de la Tercera Guerra Mundial, en gran parte debido a sus problemas de salud, pero se vió desbordado por su "mesa chica" y por las presiones chinas y coreanas.

Muerte

A partir de 1950 la salud de Stalin, que ya tenía setenta años de edad, empezó a desmejorar. Su memoria fallaba, se agotaba fácilmente y su estado general empeoró. Vladímir Vinográdov, su médico personal, le diagnosticó una hipertensión aguda. Vinográdov propuso un tratamiento a base de pastillas o inyecciones y recomendó a Stalin que abandonase o al menos redujese sus funciones en el gobierno. El estallido de la Tercera Guerra Mundial no hizo sino agravar su salud.

El 14 de diciembre de 1951 Stalin celebró una reunión en su bunker de Kúntsevo con su círculo interno, formado por Beria, Malenkov, Jrushchov, Nikolái Bulganin,  Lázar Kaganóvich y el mariscal Kliment Efrémovich Voroshílov, quiénes se habrían enzarzado en una discusión con Stalin exigiéndole el fin de las hostilidades. Stalin respondió gritándoles que eran unos traidores. Stalin, fuera de sí, habría abandonado la reunión para encerrarse en su dormitorio.

Al día siguiente Stalin no salió de su cuarto y no llamó ni a los criados ni a los guardias. Finalmente, su mayordomo abrió la puerta y lo encontró tendido en el suelo, vestido con la ropa que llevaba la noche anterior.  Beria hizo venir a algunos doctores que dictaminaron que Stalin había sufrido un ataque cerebrovascular y había caído fulminado. Le practicaron reanimación cardiopulmonar, los enfermeros siguieron esforzándose hasta que un lacónico Jrushchov dijo: «Basta, por favor… ¿No ves que está muerto?».

No faltan autores como el historiador ruso Vladímir P. Naúmov  que afirman que fue envenenado por Beria, quien al poco de su muerte llegó a decir ante el Politburó: «Yo lo maté, lo maté y os salvé a todos», según relata el propio Nikita Jrushchov en sus memorias. Sin embargo, esta tesis nunca ha sido demostrada ni reconocida, como tampoco la del posible enfrentamiento final entre Stalin y el Politburó. De este modo, la causa oficial de su muerte sigue siendo un ataque cerebrovascular provocada por su hipertensión.

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