Historia Alternativa
Imperio Alemán

Estado Desaparecido

Bandera Francia
Baviera
Bandera Gran Ducado de Baden
Bandera Wurtemberg
Flag of Hesse
Bandera Imperio Alemán

1871-1941 (En Europa)

Flag of France-Spain
Bandera Dinamarca
Bandera Zarato Ruso
Bandera Alemania EALR

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Gott mit uns!
¡Dios con nosotros!
Himno nacional: Heil dir im Siegerkranz
Ubicación de Alemania
Ubicación de Alemania
Capital Berlín
Idioma oficial Alemán
Religión Cristianismo (mayormente protestantismo)
Gobierno Monarquía parlamentaria
Historia
 • Proclamación del Imperio 1871
 • Victoria en la Gran Guerra 1902
 • Inicidio de la Segunda Guerra Mundial 1937
 • Disolución 1941 (En Europa)
Moneda Reichsmark

El Imperio Alemán fue la mayor potencia del continente europeo durante el periodo de entreguerras, poseyendo una capacidad industrial superior a la de Gran Bretaña (al menos a partir de 1917), un gran y preparado ejército, una marina global y una población y colonias con el tamaño suficiente para mantener el estado de preponderancia que el imperio tenía en los asuntos europeos.

La forma de gobierno era una monarquía parlamentaria, si bien el emperador poseía derecho de veto a las leyes y aún retenía parte de los poderes judicial y ejecutivo.

El Imperio se proclamó en Versalles tras la victoria en la Guerra franco-prusiana de 1871, anexando territorios de Francia. El imperio fue uno de los participantes de la Conferencia de Berlín, obteniendo un imperio colonial respetable en África, consistiendo de Namibia, Camerún, Togo y Tanganyka. Con la llegada al poder de Guillermo II, éste comenzó a construir una gran flota de guerra y comercial con la cúal Alemania pudiera mantener su imperio colonial (que fuera de África incluía Nueva Guinea, Samoa y Tsingtao), si bien ésta creciente flota causó grandes tensiones con Gran Bretaña.

En 1898 estalló la Primera Guerra Mundial, en la que Alemania entró el año siguiente declarando la guerra a Francia y Rusia. A lo largo de la guerra, el ejército alemán avanzó progresivamente a través de ambos países, tomando París en 1901 y forzando la capitulación de Rusia en 1902. La guerra dio a Alemania algunos territorios en Europa, pero sobre todo, aseguró la hegemonía alemana en el continente durante un tercio de siglo y un vasto imperio colonial extraído a expensas de Francia y la desaparecida Bélgica. De la misma forma, Alemania estableció estados títeres en el Báltico, Lituania y Valonia.

Tras la guerra, el imperio se mantuvo mayormente estable, excepto por algunas huelgas ocasionales de los comunistas y sectores republicanos, pero en general las fuerzas de la derecha consiguieron mantenerse en el poder año tras año mientras Guillermo se negaba a ceder sus poderes y continuaba con la expansión de su flota, lo que alejó todavía más a Gran Bretaña de Alemania, y descuidó el ejército terrestre, lo que en la Segunda Guerra Mundial demostraría ser un error fatal ya que tanto rusos como franceses habían reformado sus fuerzas armadas.

Ambos países lanzaron un ataque simultáneo contra Alemania el 15 de Marzo de 1937. Si bien los alemanes pudieron frenar el ataque en el Rín y el Vístula respectivamente, los franceses flanquearon el Rin por Holanda. Durante los años entre 1938 y 1940 la guerra permaneció más o menos estable con el potencial bélico e industrial de Alemania compensando por lo general los números enemigos, pero en Junio los franceses rompieron la línea del Weser y poco más tarde los rusos la del Oder, culminando con la Batalla de Berlín en la que ambos ejércitos consiguieron tomar la capital del estado más poderoso de Europa en Octubre de 1941, terminando la guerra en Europa y dejando al imperio controlando un puñado de territorios esparcidos por el mundo, que se fueron perdiendo a lo largo de los años siguientes (colonias asiáticas y americanas). Durante la década de 1950, el Imperio quedó relegado únicamente a África Central y Namibia.

La caída final del imperio se produjo durante los años 60 con una serie de rebeliones nativas y conflictos internos, el desprestigio de la monarquía, los abusos de una clase blanca dominante y muy minoritaria y otros conflictos. En 1972, el general Hermann Balck dio un golpe de estado en Lüderitz con el que depuso al rey Luis Fernando, terminando con el Imperio Alemán de forma oficial.