Historia Alternativa
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Historia Alternativa
Deutsches Kaiserreich
Imperio Alemán
Bandera Escudo de Armas de Alemania
Bandera Escudo de Armas
Localización de Alemania
Localización de Alemania

Lema: Gott mit uns
«Dios con Nosotros»

Himno: "Heil dir im Siegerkranz (Imperial)

Deutschlandlied (Popular)
Die Wacht am Rhein (Patriótico)
(Ninguno Oficial)"

Capital: Berlín
Otras Ciudades:

Viena, Hamburgo, Danzig, Königsberg, Munich, Nuremberg, Colonia, Breslau, Frankfurt, Luxemburgo, Posen, etc...

Idiomas:
  Oficial:
 
Alemán
  Otros idiomas: Polaco, Francés, Danés, Lituano, Sorabo
Religión:
  principal:
 
Estado aconfesional
  Otras religiones: Catolicismo, luteranismo, etc...
Grupo étnico: Alemán
Tipo de gobierno: Monarquía Constitucional
Kaíser: Federico IV
  Casa real: Hohenzollern
Canciller: Guido Westerwelle
Población: 113.795.592 habitantes
Establecimiento: 18 de enero de 1871
Moneda: Reichsmark (ℛℳ)
Fuerzas Armadas: Reichswehr (Defensa Nacional)
Punto más alto: Zugspitze
Gentilicio: alemán
Dominio de internet: .gr
Organizaciones: SN, UE, OTE, COE, Mancomunidad de Naciones, G4, G8

El Imperio Alemán (en alemán: Deutsches Reich, o simplemente Kaiserreich) es un país soberano centroeuropeo, miembro de la Unión Europea. Su territorio, formado por 31 estados constituyentes, limita al norte con el mar del Norte, Dinamarca y el mar Báltico; al este con Polonia y la República de Bohemia; al sur con Italia y Suiza, y al oeste con Francia, Flandes-Valonia y los Países Bajos.

Las palabras «alemán» y «Alemania» provienen del latín y eran utilizadas en la antigüedad por los romanos para denominar a los alamanes —no es lo mismo que alemanes—, el pueblo germánico más cercano al territorio del Imperio romano. De ahí fue usada para nombrar al país entero. Además de alemán, está también extendido el uso del gentilicio germano, derivado del nombre con que los romanos se referían a las tribus no romanas de la zona central de Europa, cuyo territorio llamaban Germania. Desde el siglo X, los territorios alemanes formaron una parte central del Sacro Imperio Romano Germánico que duró hasta 1806. Durante el siglo XVI, las regiones del norte del país se convirtieron en el centro de la Reforma Protestante. Como un moderno estado-nación, el país fue unificado en medio de la Guerra franco-prusiana en 1871.

Tras su victoria en la Primera Guerra Mundial (1914-1921) y en la Segunda Guerra Mundial (1940-1946) se ha consolidado como la mayor potencia tecnológica, industrial, militar y nuclear. Fue miembro fundador de la Comunidad Europea (1957), que se convirtió en la Unión Europea en 1999 y es parte de la zona Linz.

Es una monarquia constitucional. La capital y ciudad más grande es Berlín. Es un miembro de la Sociedad de Naciones, la OTE, la Mancomunidad Germánica de Naciones, el G8, las naciones G4, y firmó el Protocolo de Kioto. Es la primera mayor economía mundial en cuanto al PIB nominal, y el mayor exportador de mercancías del mundo en 2007. En términos absolutos, asigna el primer mayor presupuesto anual de la ayuda al desarrollo en el mundo, mientras que sus gastos militares ocuparon el primer lugar mundial en 2012, tambien pose el mayor ejercito del mundo. El país ha desarrollado un alto nivel de vida y establecido un sistema completo de seguridad social. Tiene una posición clave en los asuntos internacionales y mantiene una estrecha relación con varias asociaciones a nivel mundial. Es reconocida como líder en los sectores científico, militar y tecnológico.

Historia

En sentido estricto Alemania no existe como Estado hasta 1871. Así se incluye también la historia previa: lo que sucedió en los territorios que luego formaron parte de ese Estado antes de que existiera.

Prehistoria y antigüedad

Expansión de las tribus germánicas entre 750 a. C. y el año 1 d. C.

Se cree que la etnogénesis de las tribus germánicas se produjo durante la Edad de Bronce nórdica, o, como muy tarde, durante la Edad de Hierro pre-romana. Desde el sur de Escandinavia y el norte de Alemania, las tribus iniciaron su expansión al sur, este y oeste en el siglo I a. C., entrando en contacto con las tribus celtas de la Galia, así como Irán, el Báltico, y las tribus eslavas del Este de Europa. Poco se conoce sobre la historia temprana de los pueblos germánicos, excepto lo que se sabe a través de sus interacciones con el Imperio romano y los registros de hallazgos arqueológicos.

Durante el reinado de César Augusto, los germanos se familiarizaron con las tácticas de guerra romanas, manteniendo al mismo tiempo su identidad tribal. En 9 a. C., tres legiones romanas dirigidas por Varo fueron aniquiladas por los queruscos y su jefe Arminio en la Batalla del bosque de Teutoburgo. Por lo tanto, la Alemania moderna, por lo que respecta al Rin y el Danubio, se mantuvo fuera del Imperio romano. En la época de Tácito, tribus germánicas se establecieron a lo largo del Rin y el Danubio, ocupando la mayor parte de la zona moderna de Alemania. El siglo III vio el surgimiento de un gran número de tribus germánicas del Oeste: alamanes, chatti, francos, frisones, sajones y turingios. En ese momento estos pueblos iniciaron el periodo de las grandes migraciones (o invasiones bárbaras, desde el punto de vista del Imperio Romano) que se extendió por varios siglos.

Sacro Imperio Romano Germánico (962 – 1806)

El imperio medieval se derivaba de una división del Imperio carolingio en 843, que fue fundada por Carlomagno en 800, y existió en diferentes formas, hasta 1806, su territorio se extendía desde el río Eider en el norte hasta la costa mediterránea en el sur.

Bajo el reinado de la Dinastía Sajona (919-1024), los ducados de Lorena, Sajonia, Franconia, Suabia, Turingia y Baviera se consolidaron, y el Rey alemán fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico de estas regiones en 962. Bajo el reinado de la Dinastía salia (1024-1125), el Sacro Imperio Romano Germánico absorbió el norte de Italia y Borgoña, aunque los emperadores perdieron el poder a través de la Querella de las Investiduras. Bajo los emperadores Hohenstaufen (1138-1254), los príncipes alemanes aumentaron su influencia hacia el sur y el este en los territorios habitados por los eslavos. En el Norte alemán crecieron ciudades prósperas como las de la Liga Hanseática.

El edicto de la Bula de Oro de 1356 fue la constitución básica del imperio que duró hasta su disolución. Se codificó la elección del emperador por siete príncipes electores. A partir del siglo XV, los emperadores fueron elegidos casi exclusivamente entre los provenientes de la Casa de Habsburgo.

Martín Lutero escribió Las 95 tesis, donde cuestionando la Iglesia Católica Romana en 1517, provocando con ello la Reforma Protestante. La iglesia Luterana fue reconocida como la nueva religión sancionada en muchos estados alemanes después de 1530. El conflicto religioso resultante condujo a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que devastó el territorio alemán. La población de los estados alemanes se redujo en un 30%. La Paz de Westfalia (1648) terminó la guerra religiosa entre los estados alemanes, pero el imperio de facto fue dividido en numerosos principados independientes. Desde 1740 en adelante, el dualismo entre la monarquía Habsburgo de Austria y el Reino de Prusia dominó la historia alemana. En 1806, el Imperio fue invadido y disuelto como consecuencia de las Guerras napoleónicas.

Restauración y revolución (1814 – 1871)

Tras abdicar el último monarca del Sacro Imperio Romano Germánico, se inició, en los antiguos estados que lo componían, una dispar búsqueda por crear un estado nacional alemán unificado. La cuestión territorial se debatía entre la creación de una «gran Alemania», que incluyese los territorios germanófonos austriacos o una «pequeña Alemania», formada exclusivamente por otros estados. A esta disyuntiva se sumaba la cuestión institucional sobre el reparto de poder entre el pueblo y la corona.

La cuestión se planteó de manera concreta tras la caída del Primer Imperio francés. Napoleón, el emperador de los franceses, fue derrotado, pero el hecho de terminar con la dominación extranjera no les reportó a los alemanes una Alemania unida dentro de la Confederación Germánica, implantada en 1815.

En marzo de 1848, la revolución estalló en Alemania. Convertir a Alemania en un estado nacional e institucional suponía tener que definir qué pertenecía a Alemania. El primer Parlamento libremente elegido, en Fráncfort del Meno, descubrió que no era posible forzar el establecimiento de un estado nacional pangermánico, con inclusión de Austria. Este hecho planteó la solución de la «pequeña Alemania», en la forma de un imperio bajo la hegemonía del Reino de Prusia.

El parlamento exigió que, como emperador alemán, el rey de Prusia tendría que renunciar a su carácter divino y concebirse a sí mismo como ejecutor de la voluntad del pueblo, exigencia ésta que el monarca rechazó en 1849, impidiendo de esta forma que se realizara la unificación alemana.

En la década de 1860 el Canciller Otto von Bismarck favoreció en Prusia al ejecutivo contra el Parlamento. La cuestión del poder político externo se resolvió con la Guerra de las Siete Semanas en 1866, en el sentido de la «pequeña Alemania».

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