Historia Alternativa
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La invasión francesa de Irlanda (19 de agosto de 1805-11 de julio de 1806) fue un conflicto entre el Imperio Napoleónico y el Reino Unido de la Gran Bretaña. También se le puede llamar una guerra civil, ya que enfrentó a los católicos (favorables a Francia) y a los protestantes (pro-británicos). El 6 de junio de 1806 estalla en Ulster (concretamente en las ciudades de Antrim y Belfast) una revolución antibritánica pero protagonizada por protestantes, los cuales querían ser independientes tanto de Gran Bretaña como del naciente Reino de Irlanda. La guerra acabó tras la caída de Coleraine en manos francesas (1 de julio de 1806) y la batalla de Meath (16 de junio de 1806), que llevaron a la firma del Tratado de Cornualles, por el cual Jorge III reconocía al Reino de Irlanda como un estado independiente, así como la isla de Man, que pasó a ser una base naval francesa pero territorio irlandés. También se reconoció a Luciano Bonaparte como Rey de Irlanda, siendo coronado por el arzobispo de Dublín el 7 de agosto de 1806.

Antecedentes. 

Batalla de Finisterre

La situación socio-política irlandesa había sido alterada en 1801 cuando Gran Bretaña se anexó definitivamente Irlanda tras acabar con la Rebelión de 1798, la cual contó con el apoyo de la Primera República Francesa, que mandó tropas al mando de Jean Humbert. 

Irlanda sentía gran repulsa hacia Inglaterra desde que en 1653 Oliver Cromwell sometió la Isla Verde al contro inglés. Ya habían habido numerosas incursiones inglesas en Irlanda, e incluso se dio la anglinización de la isla por parte de los reyes Enrique VIII e Isabel I, los cuales llevaron numerosos presbiterianos escoceses e ingleses para que se asentaran en la zona más rica de Irlanda: el Ulster. Así pues, nos encontramos ante un problema político (añadido el hecho de que los irlandeses católicos no podían actuar en política) se unía el tema religioso e incluso racial.

Los ingleses eran protestantes en su mayoría desde Enrique VIII (con el sabido paréntesis de María la Sangrienta),mientras que Irlanda permanecía católica, sobre todo debido al apoyo a la iglesia local por parte de España y Francia,que ya entre el siglo XVI y XVII intentaron influir infructuosamente en la política irlandesa. En el aspecto racial, los ingleses sentían auténtica repulsa hacia los irlandeses,a los que consideraban poco más que bestias.

Así pues, Irlanda se encontraba en plena efervescencia tras la fracasada rebelión, pero se preparaban nuevos motines contra Inglaterra con la esperanza de que Napoleón les apoyase. 

Con respecto a Francia, Napoleón era consciente del problema irlandés, pero aun así, no presentaba grandes intereses en esa isla perdida hasta que un militar disidente irlandés, Marius Drekken, le envió una misiva al Emperador el 8 de noviembre de 1804 (no como NLT) en la cual le suplicaba que apoyase una nueva revuelta en Irlanda contra los ingleses. Frente a esto, Napoleón decidió otro camino: no apoyaría a los rebeldes,sino que invadiría Irlanda y impondría como rey a Luciano,su hermano descarriado, de Irlanda. Luciano estaba encerrado en la casa de la madre del emperador en París, y tras algunas reticencia,acabó aceptando la “oferta” de su hermano.

Primera campaña (19 de agosto 1805 - 9 de diciembre de 1805)

El ejército francés desembarcó el 19 de agosto de 1805 en Baltimore, ciudad que se halló vacía de soldados ingleses dada su poca importancia logística. El mariscal Ney se reunió en esta ciudad con Marius Drakken, el cual anunció el nacimiento de la Legión de la Nueva Irlanda, ejército subordinado a los franceses que los apoyaría durante la guerra. Apenas eran unos 200 hombres, pero fueron muy importantes para obtener recursos básicos en el sur irlandés y para reconocer el terreno. Estos fueron quienes llevaron al ejército galo a las cercanías de la ciudad de Cork, la más importante de la parte meridional de la isla. El 21 del mismo mes entraron en la ciudad, tras la rendición de los 150 soldados británicos que custodiaban el fuerte, dirigidos por el coronel William Hollins. Así pues, y dejando a 200 hombres de la reserva en la ciudad, junto con Luciano Bonaparte, marcharon hacia el norte.

A Gran Bretaña llegaron las noticias, y el rey Jorge III encomendó al general John Moore que se enfrentase a los franceses. De esta manera, y habiendo conseguido Moore un ejército de 21.000 hombres, embarcó el 24 de agosto en Bristol rumbo a Dublín. Había en la ciudad un gran revuelo por la situación en Cork, y Moore instó al lord Intendente de Irlanda, Nicholas Vansintaart, a que reprimiese con la fuerza cualquier atisbo de rebelión popular. El 26 de agosto marchó hacia Carlow dirección sur, para enfrentar a los franceses que se hallaban en Kilkenny. Allí se produciría la primera batalla de la guerra, que acabó con victoria francesa, mas no completa, pues solo 10.000 soldados británicos participaron en el combate, ya que el resto había sido enviado a Port Laoise para construir un fuerte con el que defender el acceso al centro de la isla. Ney supo de esto y decidió atacar el nuevo fuerte, produciéndose la batalla de Port Laoise el 7 de septiembre, con absoluta victoria francesa.

Los británicos se reunieron en Dublín y se decidió evacuar la ciudad, y fue entonces cuando se produjo una gran revuelta popular que acabó en un auténtico conflicto civil entre protestantes y católicos, mientras las autoridades británicas se refugiaban en Belfast. 

Las tropas francesas llegaron a Dublín el 12 de septiembre de 1805, encontrándose una ciudad pasto de la furia y la destrucción. Los franceses se pusieron de parte de los católicos y reprimieron a los protestantes, tras lo que se produjeron las Matanzas de Dublín, efectuadas por los católicos contra los protestantes, que huyeron a Belfast e incluso algunos embarcaron rumbo a Inglaterra. El mariscal Ney envió correo a Luciano para que marchara hacia Dublín. 

Mapa de la Guerra de Irlanda

Se firmó entonces una tregua de dos meses para recomponer los ejércitos el 21 de septiembre de 1805, pero solo fue una estratagema inglesa para ganar tiempo para que el almirante Nelson reuniese una flota en Galway para destrozar a la francesa, que todavía se encontraba en Baltimore. El 17 de octubre de 1805 se produce la batalla de Dingle, con estrepitosa derrota de la flota franco-española.

Esto provocó el terrible enfado de Napoleón, el cual ordenó a Ney a acabar con la conquista de Irlanda cuanto antes.

El 5 de noviembre llega Luciano Bonaparte a Dublín, y es recibido por el arzobispo de la ciudad, Charles Agar, perteneciente a la Iglesia de Irlanda (protestante) pero que se convirtió al catolicismo para mantener su posición privilegiada. 

Entre noviembre y diciembre apenas se produjeron combates entre ambas fuerzas, debido al terrible invierno que asoló la isla, por lo que no se produjeron acciones militares hasta pasado febrero.

Segunda campaña (9 de marzo de 1806 -16 de junio de 1806)

Desembarcaron en la ciudad de Belfast un contingente de 7.000 soldados a mediados de diciembre de 1805, dirigidos por Charles Stirling. El objetivo era apoyar a las tropas que ya habían sido derrotadas en las batallas de Kilkenny y Port Laoise, que se habían refugiado en la misma ciudad. Los dos ejércitos juntos formaban la formidable fuerza de 24.000 soldados. La guerra parecía más asequible para Gran Bretaña, la cual ya la había dado por perdida tras la caída de Dublín.

Los franceses, en cambio, seguros de su victoria se habían permitido el lujo de fortificar pequeñas plazas al norte de Dublín para avanzar poco a poco hacia Ulster. Los espías franceses descubrieron tardíamente el cuantioso refuerzo británico, que igualaba la contienda con respecto a soldados, y no pudieron frenar la fortificación de villas como Nobber, Lobinstown y Collon y Colgherhead, ubicándose el mando central en la ciudad de Drogheda, al mando de Jean Humbert, mientras el mariscal Ney permanecía en la capital.

El general John Moore

El general Moore vio una oportunidad de infringir un terrible daño a los franceses, y decidió atacar estas fortificaciones, de noche y a principios de primavera, cuando el campo aún está frío.

Así pues, se producen combates en las plazas fortificadas entre el 9 y el 13 de marzo, utilizando los británicos unos 2.000 hombres para la empresa, y provocando entre los franceses unas bajas de 3.500 soldados de los 4.000 hombres apostados en las fortificaciones, así como numerosas piezas de artillería y caballos. Los supervivientes se refugian en Drogheda, adonde no han llegado aún los refuerzos de Dublín, enviados por Ney al mando Marcel Ygnes, que eran unos 3.000 soldados. Unos 500 soldados franceses, al mando de Jean Humbert tuvo que hacer frente a unos 2.000 británicos en el asedio-batalla de Droghera, que acabó con victoria británica tras un mes de asedio.

La derrota se acogió con preocupación por parte de las tropas francesas de Dublín, por lo que el mariscal Ney decidió preparar la ciudad para un posible asedio. Sin embargo, el sitio no llegó: John Moore viajó a Drogheda con el resto del ejército británico y se estacionaron en la recién tomada ciudad. Allí permanecieron hasta el 26 de mayo, cuando las fuerzas británicas decidieron avanzar hacia el sur. Llegaron El 1 de junio alcanzaron a Balbriggan, donde decidieron parar la marcha para reforzarse. Allí se terminaron de unir los 9.000 voluntarios irlandeses protestantes probritánicos, entre ellos, Travis O’Wallay.

Ney vio la oportunidad de atacar a los británicos e hizo creer a estos que se retiraban hacia Arklow. Moore se enteró, y decidió avanzar hacia Dublín. Pero los franceses no se habían ido, sino que habían partido rumbo norte a enfrentarse a los británicos. Con ellos marchaban la Legión de la Nueva Irlanda (2.500 soldados) y 8.000 voluntarios irlandeses que venían de todas partes de Irlanda, en su mayoría católicos.

Los franceses llegaron al castillo de Ardgillan el 8 de junio, donde se asentaron temporalmente. Durante los próximos días, unas terribles tormentas se precipitaron sobre esa zona de Irlanda, y se vieron obligados a permanecer en dicho castillo hasta el 14 de junio, cuando reanudan la marcha, acampando en Stamullen el 15 de junio.

El mariscal Michel Ney

Por su parte, las tropas británicas habían partido el 9 de Balbriggan hacia el sur, pero las tormentas los hicieron refugiarse en Mount Hanover hasta el 15, cuando llegaron a Silverstream, cuando Moore fue informado de los movimientos franceses por unos granjeros de la zona. No pensándolo dos veces, marchó dirección Stamullen.

El 16 de junio de 1806 se produjo el choque definitivo entre ambos ejércitos, en la batalla de Meath. La derrota británica es absoluta, por lo que podríamos decir que aquí acaba la guerra contra Inglaterra.

La Rebelión de Ulster (18 de junio - 1 de julio de 1806)

El oficial Travis O’Wallay, que había servido a los ejércitos británicos con fiereza y valentía, no contemplaba la idea de que Ulster, su tierra natal, cayese en manos de un extranjero católico. No era este un sentimiento privado, sino que era compartido por muchas personas en Ulster, que era una región rica y de mayoría protestante. Pese a que quiso convencer a Moore de que volviese a Belfast, asegurando que recibiría el apoyo de sus compatriotas. Incluso había enviado un manuscrito “El deber moral del Ulster” en el que incitaba a sus compatriotas a que apoyasen a los británicos frente a los franceses y los “sucios católicos del sur”, como dice en el manuscrito. Pero el general británico se marchó desde Belfast con su ejército, quedando solo los voluntarios supervivientes al desastre de Meath.

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O’Wallay dio un imponente discurso el 18 de junio de 1806 en la Ormeau Road, al que acudieron muchas personas, e invitó a los habitantes de la ciudad a defender “aquello que los militares no han sabido defender”. Así comenzó la Rebelión de Ulster.

La ciudad fue sitiada por unos 10.000 soldados franceses desde el 21 de junio, cayendo el día siguiente. Hubo una gran represión contra la población civil. Otras ciudade, como Ballymena y Coleraine se rebelaron en los días siguientes, pero sin cabecillas,porclamándose Ciudades Libres dentro del Imperio Británico. Ambas ciudades fueron tomadas el 29 de junio y el 1 de julio de 1806 tras unos cortos asedios, que acabaron con terribles represiones sobre la población civil, acabando así la guerra.

Consecuencias

  • Creación del Reino de Irlanda.
  • Tratado de Cornualles.
  • Gran persecución religiosa en Ulster.
  • Expulsión de los protestantes de Ulster.
  • Poblamiento de Ulster con familias francesas.
  • Grave crisis económica en Gran Bretaña y en Irlanda.
  • Neutralidad británica en la guerra europea.
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