Irlanda
República de Irlanda
Republic of Ireland
Poblacht na hÉireann

Historia Alternativa: México Republicano y Prospero
Bandera Escudo de Armas de Irlanda
Bandera Escudo de Armas
Localización de Irlanda
Localización de Irlanda

Lema: "Unity!" (¡Unidad!)

Himno: "Amhrán na bhFiann (Canción de un soldado)"
Capital: Dublín
Otras Ciudades:

Belfast, Cork, Limerick, Sligo, Derry, Drogheda.

Idioma: Irlandés, Ingles y Gaélico.
Religión: Ninguna (Catolicismo y Protestantismo principalmente)
Tipo de gobierno: Estado Unitario
División Administrativa: 32 condados
Presidente: Gabrielle Murphy
Taoiseach: Kieran Donovan
Superficie:  84.421 km² km²
Población: 6.197.100 habitantes
Independencia: de Reino Unido
  declarada: 24 de abril de 1916
  reconocida: 1 de abril de 1949
Moneda: Euro
Gentilicio: irlandés-a
Organizaciones:  ONU, UE, G20, MPNA, CIJEG, UNESCO, CIN, ABINIA, OMT.


Irlanda es un país ubicado al norte del continente europeo. Oficialmente su nombre es República de Irlanda.

Historia

En tiempos de los romanos, Irlanda se llamaba Hibernia que literalmente en latín quiere decir Tierra del Invierno. También se dice que es por la latinización del nombre Ivernii, una de las tribus cuando existía el Imperio Romano.5 Asimismo, los romanos la llamaron también Scotia, debido a los scoti, nombre con el que apodaron a una tribu de irlandeses que navegó hasta el norte de la Britania romana y se asentó ahí, dándole posteriormente nombre a ese país.

El nombre de la isla tiene su origen en el irlandés antiguo Ériu (en irlandés moderno Éire), con el añadido del término germánico land.

Ériu, del proto-céltico *Īwerjū (que también generó el galés Iwerd, mar de Irlanda), originalmente significaba gordura, en el sentido de fertilidad.

Los celtas denominaban Éire a la población irlandesa, por lo que la tierra comenzó a llamarse tierra del Éire o Éireland, cuya derivación acabó siendo Ireland (Irlanda).

Muchos años después en el artículo 4 de la Constitución de Irlanda, la cual fue adoptada en 1937, dice que "el nombre del Estado es Éire', o en inglés, Ireland”.

La Historia de Irlanda anterior al cristianismo proviene de referencias encontradas en antiguas escrituras romanas, y libros de poesía irlandesa, así como de los mitos y los restos descubiertos por la arqueología. Sus primeros habitantes, pueblos de una cultura de mediados de la Edad de Piedra, o mesolítica, llegaron a la isla después del año 8000 a. C., cuando el clima se tornó más hospitalario tras el retroceso de los hielos polares.

Los anales de los cuatro maestros, la cronología más extensa recopilada por monjes franciscanos entre 1632-36, documentan las fechas entre el diluvio en 2242 a. C. y 1616 d. C., aunque se cree que las primeras entradas se refieren a fechas alrededor del 550 a. C.

El libro de Armagh (en la biblioteca del Trinity College de Dublín, MS52), manuscrito irlandés del siglo IX, también conocido como Canon de Patricio o Liber Ar(d) machanus. Contiene algunos de los más antiguos ejemplos de gaélico escrito.2 Se cree que perteneció a San Patricio y que, al menos en parte, fue obra de su puño y letra. Las investigaciones han determinado que al menos una parte, si no todo, fue obra de un copista llamado Ferdomnach de Armagh (fallecido en 845 o 846), quien escribió la primera parte del libro en 807 u 808.

Edad Primaria

Hacia el 4000 a. C. se introdujo la agricultura desde el continente, llevando a los nativos una cultura neolítica, caracterizada por la aparición de gigantescos monumentos de piedra, los cuales en su mayoría fueron encontrados alineados de forma astronómica. A lo largo de esa época, la cultura resultó próspera y la isla se pobló con mayor densidad.

Durante la Edad de Bronce, alrededor del 2500 a. C., se produjeron elaborados ornamentos, así como armas de oro y de bronce. Una de las tradiciones más razonables que aparecen en el Libro de las invasiones irlandés, del siglo XIII a. C. dice:

Los milesios irlandeses de origen cretense huyeron a Siria pasando por Asia Menor, y desde allí navegaron hacia el Oeste hasta Getulia, en el Norte de África, y por fin, llegaron a Irlanda pasando por Brigantium en España

La Edad de Hierro está asociada con el pueblo celta, el cual se esparció por Europa y Gran Bretaña a mediados del primer milenio antes de Cristo. Los celtas colonizaron la isla en una serie de oleadas entre los siglos VIII y I a. C.

Los gael, la última ola de invasores celtas, la conquistaron y la dividieron en cinco reinos, en los cuales floreció, a pesar de los constantes conflictos, una rica cultura. La sociedad de estos reinos estaba dominada por druidas, y sacerdotes que servían como educadores, así como médicos, poetas, videntes y legisladores.

Los romanos la denominaron Hibernia. En el año 100 d. C., el astrónomo griego Ptolomeo registró en detalle su geografía y sus tribus. Nunca fue parte formal del Imperio romano, sin embargo la influencia romana se expandió ampliamente fuera de los límites formales del imperio. Tácito escribió que, un príncipe irlandés exiliado se encontraba en Britania, y que regresaría para recobrar el poder. Juvenal nos dice que, las armas romanas han sido llevadas más allá de las costas de Irlanda. De haber invadido la isla, los romanos no dejaron demasiado detrás. La exacta relación entre Roma y las tribus de Hibernia permanece sin esclarecer.

La tradición druida colapsó ante la introducción de la Nueva fe, y los eruditos irlandeses se especializaron en el aprendizaje del latín; hecho que provocó el pronto florecimiento de las prácticas cristianas en los monasterios. Se destacaron los monjes Columbano de Luxeuil y Kevin de Glendalough, que fueron canonizados. Enviaron misioneros a Inglaterra y al continente para esparcir las noticias del Florecimiento del aprendizaje, y varios eruditos de otras naciones se acercaron a visitar los monasterios irlandeses.

Edad Medieval

Durante la Temprana o Alta Edad Media, la excelencia y aislamiento de estos monasterios ayudaron a preservar el aprendizaje del latín, y al florecimiento de artes como la escritura, la metalurgia, y la escultura. Produjeron tesoros tales como el libro de Kells, además de orfebrería ornamentaria y varias cruces talladas en piedra que pueblan la isla. Esta edad dorada de cultura irlandesa cristiana fue interrumpida en el siglo IX por 200 años de guerras intermitentes con oleadas vikingas, las cuales saquearon monasterios y pueblos.

La era primaria cristiana desde el 400 al 800 marcó grandes cambios en Irlanda. Niall Noigiallach (fallecido en 450-455) sentó las bases de la hegemonía de la dinastía Uí Néill en la mayoría del centro, el norte y el oeste de Irlanda. Políticamente, el antiguo énfasis de afiliación tribal se reemplazó en el 700 por el de patrilineal y de trasfondo dinástico. Muchas gentes y reinos poderosos desaparecieron. Los piratas irlandeses acosaron toda la costa oeste británica del mismo modo que los vikingos atacarían posteriormente a Irlanda. Algunos de éstos fundaron completamente nuevos reinos en Pictia, Gales y Cornualles. Se cree que las tribus denominadas como Attacotti del sur de Leinster, podrían incluso haber servido en la milicia romana entre mitad y finales del 300.

La tradición dice que en el año 432 San Patricio arribó a la isla y que, en años sucesivos, trabajó para convertir a los irlandeses al cristianismo. San Patricio preservó los patrones tribales y sociales de los nativos, codificando sus leyes y cambiando únicamente aquellas que entraban en conflicto con las prácticas cristianas. Se le acredita también el haber introducido el alfabeto romano, el cual permitió a los monjes irlandeses preservar partes de la extensa literatura oral celta.

Intervención Vikinga

Thorgest (en latín Turgesius) fue el primer vikingo que fundó un reino en Irlanda. Subió por los ríos Shannon, y Bann; y allí creó una provincia que abarcaba Ulster, Connacht, y Meath; la cual duró desde 831 hasta 845, año en que fue asesinado por Máel Sechnaill mac Máele Ruanaid (Malachy), convirtiéndose este en el nuevo rey de la provincia.

En 848 Malachy, por entonces «Rey Supremo de Irlanda», derrotó a un ejército escandinavo en Sciath Nechtain. Sosteniendo que su lucha era aliada de la lucha cristiana contra los paganos, pidió apoyo al emperador Carlos el Calvo, aunque no obtuvo resultados.

En el 852, los vikingos Ivar, y Olaf; desembarcaron en la bahía de Dublín y establecieron allí una fortaleza donde hoy se encuentra dicha ciudad (su nombre proviene del irlandés Án Dubh Linn, que significa Charco Negro). De este modo, los vikingos fundaron varios pueblos sobre la costa y luego de varias generaciones surgió un grupo mixto de irlandeses y escandinavos, (llamados Gall-Gaels, Gall, que en irlandés significa «extranjeros»). Esta influencia se ve reflejada en los nombres escandinavos de muchos reyes irlandeses contemporáneos (por ejemplo Magnus, Lochlann y Sitric), así como en la apariencia de los residentes de estas ciudades costeras hasta la actualidad.

Irlanda Gaélica

En 914, una paz inestable entre los nativos y los escandinavos, culminó en una extensa guerra. Los descendientes de Ivar Beinlaus establecieron una duradera dinastía asentada en Dublín, desde donde tuvieron éxito en la posterior conquista del resto de la isla. Este reinado fue finalmente derogado por los esfuerzos conjuntos de Malachy, rey de Meath y el famoso Brian Boru, quien posteriormente se convirtió en Rey Supremo de Irlanda.

Una teoría popular postula que las afamadas Torres irlandesas, fueron creadas para guarecerse de los ataques vikingos. Si un puesto de observación fijado en la torre avistaba una fuerza vikinga, la población local (o al menos el clérigo) entraba y usaba una escalera que se podía levantar desde dentro. Las torres podían haber sido usadas para almacenar reliquias religiosas y otros ponderables.

Beltane o Bealtaine (en irlandés ‘Buenfuego’) era un antiguo día festivo irlandés que se celebraba el 1 de mayo. Para los celtas, Beltane marcaba el comienzo de la temporada de verano pastoral, cuando las manadas de ganado se llevaban hacia los pastos de verano y a las tierras de pasto de las montañas. En irlandés moderno Mi na Bealtaine (mes de Bealtaine) es el nombre del mes de mayo. A menudo, se abrevia el nombre del mes como Bealtaine, conociendo al día festivo como Lá Bealtaine. Una de las principales actividades de la festividad consistía en encender hogueras en las montañas y colinas con ritual y significado político en Oidhche Bhealtaine (La víspera de Bealtaine). En gaélico escocés moderno, se usa sólo Lá Buidhe Bealtaine (el día amarillo de Bealltain) para describir el primer día de mayo.

Durante la mayor parte de este período, Irlanda fue un mosaico de clanes y tribus organizados en torno a cuatro provincias históricas que competían continuamente por el control del territorio y los recursos: Leinster (en irlandés: Laighin), Connacht (en irlandés: Connachta), Munster (en irlandés: An Mhumhain) y Úlster. (en irlandés: Cúige Uladh)

A finales del siglo XII se produjo la conocida invasión normanda, que situaría a una parte importante de la isla bajo el control de la nobleza cambro-normanda. Esta área controlada por los invasores recibiría el nombre de Señorío de Irlanda. Sin embargo, durante los siglos siguientes, la Irlanda gaélica recuperaría terreno, bien mediante la conquista, o mediante la asimilación cultural de los recién llegados. A finales del siglo XV, únicamente una pequeña franja de terreno en torno a Dublín (conocida como «La Empalizada») quedaba fuera de la influencia gaélica.

Intervención inglesa

Inicialmente Irlanda fue dividida políticamente en pequeños reinos. Durante la segunda mitad del primer milenio emergió un reino nacional como poder concentrado en las manos de tres dinastías regionales pujando por el control total de la isla. Luego de perder la protección de Muirchertach MacLochlainn, (un Gran Rey de Irlanda, Alexis Hasink I asesinado en 1116), una de las dinastías de Leinster llamada Diarmuid MacMorrough (fue el rey de Leinster.)10 decidió invitar a un caballero normando para que lo asistiera contra sus rivales locales. Esta invitación a Ricardo de Clare provocó consternación al Rey Enrique II de Inglaterra, quien, temiendo la creación de un estado normando rival, invadió Irlanda para establecer su autoridad. Este hecho provocó el fin de los «Reyes Supremos Irlandeses» y, comenzó el periodo que culminó con ocho siglos de dominación inglesa sobre la isla, convirtiendo así a Dermot MacMurrough en el traidor más notorio de la historia de Irlanda.

Por el poder que le concedía la bula papal laudabiliter, el 18 de octubre de 1171, Enrique desembarcó con una gran flota en Waterford, convirtiéndose en el primer rey inglés en pisar territorio irlandés. Tanto Waterford como Dublín fueron proclamadas «Ciudades Reales». Enrique otorgó sus territorios irlandeses a su hijo menor, Juan, con el título, Señor de Irlanda. Cuando Juan sucedió inesperadamente a su hermano como rey de Inglaterra, Irlanda cayó directamente bajo la corona inglesa.

Los cambro-normandos controlaron inicialmente gran parte de la isla, pero con el correr del tiempo los irlandeses nativos recobraron parte del territorio de las afueras de La empalizada, (una región de autoridad inglesa que rodeaba Dublín). No obstante, los señores cambro-normandos terminaron por adoptar el idioma y costumbres irlandesas, llegando a ser conocidos como «más irlandés que los irlandeses» (del latín Hiberniores Hibernis ipsis). Debido a la práctica de la exogamia, sus descendientes se convirtieron en hiberno-normandos, los cuales terminaron por ser conocidos como «Viejos ingleses».

En 1259, una mezcla de clanes noruego-gaélicos formaron un ejército de mercenarios anglificado como Gallowglass (del irlandés «Gallóglaigh») que significa «Soldados forasteros». Se conserva un «Expediente de Servicio Gallowglass» bajo el mando irlandés, cuando el príncipe Aed O'Connor de Connaught recibió una dote de 160 guerreros escoceses de la hija del rey de las islas Hébridas. Por el 1512 se informó que había 59 grupos a través del país bajo el control de la nobleza irlandesa. Aunque inicialmente eran mercenarios, con el paso del tiempo, se asentaron y sus filas llegaron a ocuparse con irlandeses nativos.

Durante los siglos sucesivos se aliaron con los irlandeses indígenas en conflictos políticos y militares contra Inglaterra permanecieron siendo en su gran mayoría católicos tras la reforma protestante.

Uno de los personajes de la narración arturiana con mayor influencia durante la edad media del país, consistió en Isolda, conocida también como «Isolda la bella» e «Isolda la justa», princesa, hija del rey irlandés Anguish y de Isolda, la reina madre. Y en tercer lugar «Isolda la de las manos blancas», hija del rey «Hoel de Bretaña», hermana de «Sir Kahedin», y finalmente esposa de «Sir Tristán», uno de los caballeros de la mesa redonda.

La Reforma Protestante

La reforma protestante, durante la cual Enrique VIII de Inglaterra rompió con la autoridad papal (1536), cambió fundamentalmente a Irlanda. Mientras que Enrique VIII separó el catolicismo inglés de Roma, su hijo Eduardo VI de Inglaterra fue más allá, rompiendo definitivamente con la doctrina papal. Mientras que los ingleses, galeses y (luego) escoceses aceptaron el protestantismo, los irlandeses permanecieron siendo católicos, un hecho que determinaría su relación con el estado británico durante los 400 años siguientes.

A principios del siglo XVII, los protestantes escoceses e ingleses fueron enviados como colonos al centro de la isla, a los condados de Laois y Offaly. Una serie de leyes penales discriminaron toda fe cristiana con excepción de la establecida Iglesia de Irlanda (anglicana). Las principales víctimas de estas leyes fueron los católicos y, en menor grado, el presbiterianos.

La reconquista Tudor tuvo lugar bajo la dinastía inglesa Tudor durante el siglo XVI. Después de una fallida rebelión contra la corona por los geraldinos en 1530, Enrique VIII fue declarado rey de Irlanda por estatuto del Parlamento irlandés, con el objetivo de restaurar la autoridad central que se había perdido a lo largo del país durante los previos doscientos años.15

La conquista continuó por conciliación y represión durante 60 años, hasta 1603, cuando el país entero llegó a estar bajo el control nominal de Jaime I, ejercido a través de su consejo privado en Dublín. Control que se perfeccionó hasta la «Fuga de los Condes» en 1607.

Por la imposición de la ley inglesa, la conquista se complicó, también, por la extensión de la reforma protestante la lengua y la cultura. El Imperio español intervino varias veces a la altura de la Guerra anglo-española (1585-1604), y los irlandeses se encontraron atrapados entre su aceptación generalizada de la autoridad del Papa y los requerimientos de lealtad al monarca de Inglaterra e Irlanda.

Al completar la conquista, la política de la Irlanda gaélica se encontraba ampliamente destruida y los españoles no deseaban intervenir directamente. Hecho que dejó el camino libre para que los colonos ingleses, escoceses y galeses hiciesen extensos asentamientos en el país que culminaron en la colonización del Ulster (nombre sajón dado al norte de Irlanda).

Entre 1569 y 1573 tuvieron lugar las rebeliones de Desmond en el sur de la provincia de Munster. (Desmond es el nombre que usaban los ingleses para la palabra gaélica Deasmumhain, que significa Sur de Munster). Las rebeliones fueron organizadas por la dinastía de la familia Fitzgerald del Conde de Desmond y sus aliados, los Butlers de Ormonde contra los esfuerzos del gobierno isabelino inglés para extender su control sobre la provincia de Munster. Al comienzo, eran rebeliones de lores feudales que querían independizarse de su monarca, pero también tenían un matiz de conflicto religioso (católicos contra protestantes). Como resultado, las rebeliones acabaron con la dinastía Desmond y la posterior colonización de Munster por parte de los colonizadores ingleses.

En 1594, comenzó la Guerra de los Nueve Años irlandesa (en irlandés Cogadh na Naoi mBliana), también conocida como la Rebelión de Tyrone, y finalizó en 1603. Este conflicto no debe confundirse con la guerra de los Nueve Años de 1690 de la cual parte de ella ocurrió también en Irlanda. El conflicto se luchó entre las fuerzas aliadas de los terratenientes gaélicos Hugh O'Neill, y Red Hugh O'Donnell, contra el gobierno inglés isabelino que gobernaba la isla. Hubo batallas en todas partes del país, pero primariamente en el norte de la provincia del Ulster. La guerra finalizó con la derrota de los caciques irlandeses, los cuales fueron conducidos al exilio en la «Fuga de los Condes» y con la posterior colonización del Ulster.

Un ejército español llegó a Kinsale en 1601, pero éste, junto a las fuerzas irlandesas, fue derrotado por la armada inglesa en la batalla de Kinsale el 3 de enero de 1602, el 24 de diciembre de 1601 en el calendario juliano.

A partir de 1639 comienzan las llamadas Guerras de los tres reinos, una sucesión de conflictos interconectados que se sucederían en Escocia, Irlanda e Inglaterra hasta 1651, entre los que se incluye también la Guerra Civil Inglesa, en la que intervinieron tropas irlandesas. Las guerras comenzaron con la rebelión del 22 de octubre de 1641, cuando los nativos se declararon en insurrección contra el dominio de sus tierras por parte de los ingleses. En 1642 los rebeldes organizaron su propio gobierno, el conocido como la Confederación de irlandeses católicos que duró hasta la reconquista de 1649 cuando Oliver Cromwell derrotó a los católicos.22 Después de la guerra, casi todas sus tierras fueron confiscadas y concedidas a los protestantes. Además, la guerra, el hambre y las enfermedades causaron la muerte de hasta una tercera parte de la población.

Irlanda jugó un rol crucial en la Revolución Gloriosa de 1689, cuando el católico romano Jacobo II fue depuesto por el parlamento y reemplazado por Guillermo de Orange. Jacobo y Guillermo lucharon por el trono inglés, escocés e irlandés, enfrentándose en la batalla del Boyne en 1690. Los católicos (Jacobitas) lucharon del lado de Jacobo, porque creían que el rey les devolvería las tierras que les habían sido confiscadas en la época de Cromwell. Los protestantes (Guillermitas) eligieron a Guillermo para que protegiese sus tierras, su religión y el poder en el país. Aunque Guillermo ganó la batalla del Boyne en 1690, la guerra continuó hasta la batalla de Aughrim en 1691, cuando el ejército católico fue aplastado por los Guillermitas.

La isla fue convertida de señorío en reino por Enrique VIII. Desde los tiempos del señorío original en el siglo XII poseyó su propio Parlamento bicameral, compuesto de una Cámara de los comunes y una Cámara de los lores. Sin embargo, éste fue restringido durante la mayor parte de su existencia, tanto en términos de membresía (con exclusión de católicos) como en poderes, especialmente por la Ley de Poyning de 1494, la cual prohibía la introducción de nuevos proyectos de ley al parlamento irlandés sin la aprobación previa del Privy Council (consejo privado de la realeza) inglés.

Hacia fines del siglo XVIII la mayoría de dichas restricciones fueron retiradas, en parte a través de una campaña dirigida entre otros por Henry Grattan. Sin embargo, en 1800 el parlamento irlandés aprobó el Acta de Unión, la cual fusionó el Reino de Irlanda con el Reino de Gran Bretaña (en sí mismo una fusión de Inglaterra y Escocia en 1707) para crear el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.

Época Contemporánea

En 1800, los parlamentos de Irlanda y de Gran Bretaña decidieron unirse en lo que se denominó el Acta de Unión. Ese año se eliminó la legislatura irlandesa y emergió el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Después de un fallido intento, la ley que promulgaba la unión fue finalmente sancionada en el parlamento irlandés, si bien tras un soborno masivo a los miembros de ambas cámaras, a quienes les fueron otorgados títulos de nobleza británicos, tierras y otras prebendas.

Parte de la atracción de la Unión para los católicos fue que prometía la abolición de las leyes penales que discriminaban en su contra y otorgaba su emancipación civil y participación en el parlamento británico con 100 comunes. Sin embargo, el rey Jorge III bloqueó dicha emancipación con el argumento de que este acto iría en contra de su juramento de defender la Iglesia de Inglaterra. Sin embargo bajo el liderazgo de Daniel O'Connell dicha emancipación se logró en 1829, lo cual permitió a los católicos formar parte del parlamento. Más tarde, O'Connell trató de restaurar un gobierno irlandés independiente, rechazando el Acta de la Unión, lo cual no logró.

La Gran hambruna

Durante el siglo XIX Irlanda experimentó alzas y bajas en el plano económico; desde un "boom" durante las Guerras Napoleónicas bajando a severas crisis entre las que se cuentan una serie de hambrunas, de las que la peor, fue la acaecida entre 1846-1848, en la cual un millón de personas murieron, y otro millón se vio obligado a emigrar.

Los problemas económicos provenían principalmente de lo pequeño que eran el tamaño de las tierras cultivadas. De hecho, la ley, y la tradición social causaron el problema; al conceder a todos los hijos ser herederos de iguales porciones de tierra, lo cual ocasionaba una continua reducción del tamaño de las huertas. Al punto que una cosecha de patatas era únicamente suficiente para alimentar una familia y sólo podía recogerse una vez al año. Además, existían muchas tierras mal administradas por latifundistas que estaban ausentes la mayor parte del año.

Cuando en 1846 se produjo una plaga que arruinó la cosecha de patata, la mayor parte de la población rural se quedó sin alimentos. Lamentablemente, los políticos británicos, como el Primer Ministro Robert Peel, seguían en aquel entonces un estricta política de "laissez-faire", la cual estaba en contra de cualquier intervención del estado en materia económica. Mientras se recaudaban enormes sumas de dinero por individuos para socorrer a las víctimas de ésta catástrofe, la Reina Victoria sólo aportó el equivalente de 100.000 dólares. La situación fue tan grave que provocó la desaparición de obreros del campo.

La hambruna produjo la primera emigración masiva a los Estados Unidos, y también a Inglaterra; Escocia, Canadá, México y Australia. Esto, a su vez, ocasionó una larga e influyente diáspora, particularmente en los Estados Unidos, en donde se financió y apoyo el movimiento independentista irlandés. En 1858, se creó el movimiento independentista Hermandad Republicana Irlandesa (IRB) (también conocidos "Fenianos"), una organización secreta dedicada a la rebelión armada en contra de los británicos. Sin embargo, a pesar del apoyo que recibía desde los Estados Unidos, en aquella época, el movimiento separatista tenía poca fuerza.

Después de la hambruna, los campesinos iniciaron una lucha para lograr derechos de posesión y distribución de tierras. El origen del conflicto estriba en que desde el siglo XVII, los terratenientes irlandeses eran principalmente protestantes, descendientes de ingleses y con una fuerte identidad británica. Los irlandeses reclamaban que la tierra había sido injustamente robada a sus ancestros y concedida a los ingleses de ascendencia protestante durante la conquista del país por parte de Inglaterra.

La Liga Irlandesa de la Tierra se formó para defender los intereses de los agricultores, siendo Michael Davitt y Charles Stewart Parnell unos de sus principales dirigentes. La táctica más efectiva fue el boicot (esta palabra tiene su origen en este conflicto) que los irlandeses aplicaron a los terratenientes de origen inglés, llegando con frecuencia a la violencia. Bajo el gobierno del Primer Ministro británico Benjamin Disraeli, Davitt y Parnell fueron apresados temporalmente, llegando a ser acusados de ser responsables de la violencia desatada. El nuevo gobierno de William Gladstone, sin embargo, logró contener dicha violencia expandiendo los derechos de los agricultores en la posesión de tierras y en la compra de éstas a los terratenientes anglo-irlandeses. Esto ocasionó una gran masa de pequeños terratenientes y disipó el poder que hasta entonces tenían las clases más privilegiadas de anglo-irlandeses. Sin embargo, no disipó los sentimientos nacionalistas de los irlandeses tal y como esperaba el gobierno británico.

Insurrecciones Autonomistas

Hasta la década de los 1870, los irlandeses elegían a los miembros del Parlamento británico entre los miembros de los partidos políticos de Gran Bretaña. Una significante minoría también eligió a los partidarios de la Unión, que resistían ferozmente cualquier cambio en el Acta de la Unión. En esa década un abogado Conservador y ex-miembro de la sociedad Orange, Isaac Butt, estableció un nuevo movimiento llamado Liga de la Autonomía. Después de su muerte, William Shaw y un joven y radical terrateniente protestante llamado Charles Stewart Parnell, convirtieron la Liga en un partido político llamado Partido Parlamentario Irlandés, el cual se convirtió en una dominante fuerza política, dejando al lado a los antiguos partidos Liberales, Conservadores y Unionistas. La fuerza del nuevo partido se hizo evidente en la elección de 1880 donde ganó 63 escaños en el parlamento. En 1885 incrementó esta cifra a 86 escaños. Parnell atrajo diversas corrientes desde los terratenientes conservadores a los liberales de la Liga de la Autonomía. Estos últimos abogaban por la reforma de la tenencia de las tierras, por cuanto la mayoría eran latifundios de los cuales eran dueños aristócratas quienes les rentaban las tierras a los pequeños agricultores.

A pesar que Parnell abogaba por una Irlanda gobernada autónomamente dentro del Reino Unido, en contraste con la posición de O'Connell que era rechazar totalmente el Acta de la Unión, encontró también fuerte oposición de una minoría significativa de unionistas, principalmente, pero no enteramente, residentes en Ulster. Éstos temían que un Parlamento en Dublín controlado por los católicos y nacionalistas los discriminara y que impusiera tarifas sobre el comercio con Gran Bretaña. Hay que considerar que si bien la mayor parte de Irlanda era agrícola, en Ulster al noroeste de Irlanda es que se concentraba la industria pesada de la isla y se vería afectada por cualquier restricción sobre el comercio con Gran Bretaña.

En 1886 y 1893 el gobierno liberal de William Gladstone introdujo dos proyectos de ley para otorgar autonomía a Irlanda, pero ninguno de ellos fue exitoso. En 1912 otro proyecto similar fue aprobado por la Cámara de los Comunes, pero rechazado por la Cámara de los Lords. Sin embargo, ésta Cámara había perdido su poder de vetar leyes y solo podía posponer su aprobación por dos años. Durante este periodo la amenaza de guerra civil se cernía sobre Irlanda con la creación de los Voluntarios del Ulster en el norte y los Voluntarios Irlandeses en el sur. Estos dos grupos se armaron fuertemente importando miles de rifles y munición desde la Alemania Imperial. En 1914 la Cámara de los Comunes finalmente adoptó la autonomía, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial significó que el proyecto de ley fue pospuesto por la duración de la guerra. Los Voluntarios del Ulster y gran parte de los Voluntarios Irlandeses se unieron al ejército británico, sufriendo considerables bajas. Ambos bandos pensaban que Londres los favorecería después de la guerra.

Hasta 1918, el Partido Parlamentario Irlandés era la fuerza política dominante. Sin embargo, el escándalo que ocasionó la acusación de que Parnell, el dirigente político más popular en Irlanda, había vivido varios años con la esposa de uno de sus correligionarios y miembro del parlamento, dio pie a que el Partido Pro-Unión forzara al primer ministro británico W.E.Gladstone, a que abandonara sus esfuerzos en favor de la autonomía, mientras el "adúltero" Parnell fuera el líder del IPP. Esto ocasionó también una profunda división entre los partidarios de Parnell y los oponentes.

En 1916, una pequeña banda de nacionalistas intentó llevar a cabo una rebelión que se llamó la Rebelión de Pascua bajo el liderazgo de Padraig Pearse y James Connolly. La rebelión no fue bien acogida al principio en los medios nacionalistas del país, considerando que había un número considerable de irlandeses en las tropas británicas que luchaban en Europa. De hecho algunos periódicos pedían la ejecución de Pearse y demás dirigentes de la rebelión. Sin embargo, fue precisamente la ejecución sumaria de dirigentes rebeldes que llevaron a cabo, lo que promovió la ola de simpatía por éstos y su causa.

El gobierno británico erróneamente acusó a Sinn Féin, (en aquel entonces un pequeño partido monárquico con poco respaldo popular), como los promotores de la rebelión. Este error resultó caro, pues los que sobrevivieron a la rebelión, muy notablemente Éamon de Valera, al regresar de su encarcelamiento en Inglaterra, se unieron en gran número al partido, radicalizando su posición.

Hasta 1917 Sinn Féin abogaba por una monarquía en donde Irlanda y Gran Bretaña compartiesen el mismo rey, al estilo del imperio Austro-Húngaro. Sin embargo, debido a disidencia entre monárquicos y republicanos el partido decidió promover la causa de la independencia, dejando a los irlandeses elegir, una vez obtenida ésta, votar por la república o por la monarquía, entendiéndose que en esta última el rey no pertenecería a la casa real británica.

Durante 1917 y 1918, Sinn Féin y el Partido Parlamentario Irlandés se envolvieron en una batalla electoral inconclusa, pues se alternaron en ganar unas elecciones y perder otras. La balanza se inclinó. Sin embargo, a favor de Sinn Féin, cuando el gobierno británico trató de imponer una ley de reclutamiento militar, sin considerar el aporte voluntario que había hecho Irlanda al ejército británico. Ante esta situación inclusive el PPI se vio obligado a retirar sus legisladores del Parlamento de Westminster.

En diciembre de 1918, en una elección general, Sinn Féin obtuvo 73 escaños de los 105 que le correspondían a Irlanda. Sin embargo, los nuevos parlamentarios rehusaron sentarse en el Parlamento británico. En su lugar se reunieron en la Mansion House de Dublín estableciendo el Dáil Éireann o parlamento revolucionario irlandés. A continuación proclamaron la República Irlandesa e intentaron establecer un sistema de gobierno.

Guerra de Independencia

En el periodo de 1919 a 1921, el Ejército Republicano Irlandés (IRA) luchó en guerra de guerrillas contra el ejército británico y las unidades paramilitares conocidas como Black and Tans (Negros y Quemados). Ambos bandos desarrollaron una lucha brutal; los Black and Tans quemaban pueblos completos y torturaban a los civiles. El IRA, por su parte, mataba a aquellos civiles que sospechaba que ayudaban o eran informantes de los británicos o destruían lugares históricos en respuesta a los ataques de los británicos contra las casas de los republicanos, reales o sospechosos. Esta lucha se denominó "Guerra de Independencia" o "Guerra Anglo-Irlandesa".

En 1920 se publicó una nueva ley que pretendía dividir a Irlanda en dos regiones autónomas: Irlanda del Norte e Irlanda del Sur. La Irlanda de Norte se constituyó sólidamente, pero no así la del Sur, la cual fue boicoteada por los nacionalistas y nunca llegó a tomar la forma de un gobierno real. Eventualmente se llamó a un cese al fuego y las negociaciones entre los irlandeses y los británicos produjeron el Tratado Anglo-Irlandés. Bajo este tratado Irlanda del Sur y Occidental se le daba un carácter autónomo que excedía las exigencias de Parnell y del Partido Parlamentario Irlandés, adoptando una forma de gobierno y autonomía similar a la del Dominio de Canadá.

Irlanda del Norte quedaba formando parte del Reino Unido, con representación en el parlamento de Londres. Se nombró una comisión para establecer las líneas fronterizas entre Irlanda del Norte, también llamada Ulster (aunque en rigor esta región está constituida de solo seis de los nueve condados del Ulster histórico), y el nuevo estado irlandés.

Guerra Civil (1922-1923)

El parlamento (Dáil) aprobó el Tratado Anglo-Irlandés en diciembre de 1921. Bajo el liderazgo de Michael Collins, se estableció el Estado Libre Irlandés, un nuevo ejército para reemplazar al IRA y un cuerpo nuevo de policía o Guardia Civil (llamada Garda Síochána) que reemplazó a uno de los cuerpos existentes, la Royal Irish Constabulary. La segunda, la Policía Metropolitana de Dublín, se fusionó con la Gardaí algunos años después.

Sin embargo, una minoría liderada por Éamon de Valera se oponía al tratado alegando que éste no creaba una verdadera república independiente, que imponía un Juramento de Obediencia y Fidelidad a la Corona por parte de los parlamentarios y que contemplaba la partición del país. De Valera y sus partidarios se retiraron del Parlamento y una parte del IRA ocupó algunos edificios públicos en Dublín para denunciar la firma del tratado. Finalmente, después de unas elecciones en las que ganó el Partido pro-tratado, el nuevo Ejército de Irlanda atacó a los republicanos amotinados en Four Courts, en Dublín, el 22 de junio de 1922, lo que dio inicio a la Guerra Civil Irlandesa entre los partidarios del Tratado y los que estaban en contra. Los republicanos (contrarios al tratado), que mantuvieron el nombre de IRA, continuaron luchando en forma de guerrilla durante nueve meses más, hasta mayo de 1923, cuando Frank Aiken, su líder, ordenó entregar las armas declarando una tregua. Esta guerra civil provocó más bajas que la Guerra anglo-irlandesa, incluidos importantes líderes políticos como Michael Collins, Liam Lynch, Cathal Brugha, etc. Además, dividió profundamente al país, al punto de que dicha división todavía persiste.

Constitución e Independencia de Irlanda (1937)

En 1937 se adoptó por referendum la Constitución de Irlanda en la que se establece un estado independiente basado en un sistema de democracia representativa, y garantiza ciertos derechos fundamentales. La nueva denominación de irlanda es Éire.

A pesar de la aprobación de la constitución el conflicto por la división de Irlanda del Norte que permanece unida a Inglaterra e Irlanda del Sur independiente sigue sin resolverse.

Conflicto en Irlanda del Norte

El asentamiento de Irlanda del Norte como entidad política, produjo visiones opuestas entre católicos y protestantes. A la afirmación de Éamon de Valera de que Irlanda era un país católico, el primer ministro norirlandés, James Craig, respondió afirmando que en Irlanda del Norte existía "un parlamento protestante para una población protestante". Las diferencias dentro de Irlanda del Norte eran aún más acusadas. Los unionistas veían a la minoría católica como inherentemente desleal a Irlanda del Norte, justificándose así un trato preferente para los unionistas. El relativo éxito económico de Irlanda del Norte frente a su vecino del sur fue usado como argumento para reivindicar la existencia de Irlanda del Norte tal y como estaba. Los católicos, sin embargo, tenían una visión distinta por completo, y creían que la marginación a la que se veían sometidos era una muestra clara de que Irlanda del Norte era una imposición injusta del Reino Unido en connivencia con los protestantes.

Tras la finalización de los primeros conflictos irlandeses en los primeros años de los '20, existieron pequeños rebrotes de violencia en Irlanda del Norte a través de las campañas del IRA entre 1942-1944 y 1956-1962, sin conseguir el apoyo de la población en ninguno de los dos lados de la frontera. Sin embargo, como respuesta a estos ataques, y en previsión de una nueva campaña del IRA ante el 50 aniversario del Levantamiento de Pascua, un grupo de lealistas formaron un grupo paramilitar, el Ulster Volunteer Force (UVF), aunque sin conexión alguna con los UVF anti-Home Rule de principios del siglo XX.

Hacia finales de la década de los '60, la situación de los católicos en Irlanda del Norte les llevó a organizarse en la Asociación por los derechos civiles de Irlanda del Norte o NICRA, por sus siglas en inglés. La confrontación de la minoría católica y nacionalista norirlandesa, organizada por primera vez en suelo de Irlanda del Norte, con la mayoría protestante y unionista, daría comienzo al conflicto moderno de Irlanda del Norte.

El Conflicto moderno de Irlanda del Norte se considera generalmente que comenzó en 1968, cuando empezaron a extenderse los disturbios y los desórdenes públicos durante las manifestaciones de la NICRA. Esta asociación lanzó en 1967 una campaña pacífica para defender los derechos civiles de la minoría católica, al estilo del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos de Martin Luther King. La NICRA buscaba la solución de los agravios sufridos por católicos y nacionalistas en Irlanda del Norte. Concretamente, querían acabar con la práctica del gerrymandering de las circunscripciones electorales, que confinaban a los católicos a unos pocos consejos locales; la abolición del sufragio censitario ligado al pago de impuestos, que dotó a los protestantes —normalmente más ricos— de un poder electoral desproporcionado; finalizar con la percepción católica de una injusta adjudicación de trabajo y vivienda; y abolir el Acta de Poderes Especiales (que permitía la detención de sospechosos y otras medidas represivas) que se consideraba que estaba dirigida especialmente contra los nacionalistas.

Al principio, Terence O'Neill, primer ministro de Irlanda del Norte, reaccionó de manera positiva ante este movimiento. Sin embargo, muchos unionistas de la línea dura, incluyendo a William Craig e Ian Paisley, lo acusaron de "vendido". Los actos violentos se comenzaron a repetir durante las manifestaciones de la NICRA, generalmente provocados por lealistas ante la pasividad de la Real Policía del Ulster, que fue acusada de permitir estos brotes de violencia. La hostilidad de unionistas y lealistas contra la NICRA venía provocada por las acusaciones que pesaban sobre ella de ser una tapadera del IRA, junto con los rumores del inicio de una nueva campaña por parte del IRA. Sin embargo, la primera campaña de atentados con bomba del conflicto (dirigida fundamentalmente contra plantas de energía y otras infraestructuras) la iniciaron los lealistas de la UVF, en 1969, con la intención de culpar al IRA o implicarlo en la lucha.

Los disturbios empeoraron a lo largo del año, alcanzando su mayor gravedad en la Batalla del Bogside (12-14 de agosto de 1969), una serie de violentos disturbios entre nacionalistas y policías en el barrio de Bogside, el barrio nacionalista de la ciudad de Derry. Los disturbios comenzaron cuando los residentes católicos de Bogside comenzaron a increpar un desfile de los Apprentice Boys of Derry a su paso por el barrio. Los disturbios entre policías y lealistas por un lado, y los residentes del barrio por otro continuarían durante dos días, hasta que llegaron las tropas del ejército británico para restaurar el orden. La batalla desencadenó nuevos disturbios, especialmente en Belfast (además de víctimas mortales en Dungannon y Armagh). En Belfast, los disturbios comenzaron tras una manifestación en apoyo de los habitantes de Bogside, que culminó cuando una granada impactó contra una estación de policía. En respuesta, el RUC desplegó vehículos blindados equipados con ametralladoras Browning, que mataron a dos niños en Falls Road, en la zona nacionalista de Belfast. Los lealistas provocaron un incendio que asoló toda la Bombay Street y dejó sin hogar a 1 500 católicos.

Los nacionalistas alegaron que el RUC ayudó o, por lo menos, no actuó contra los lealistas durante los disturbios. El IRA, a su vez, fue criticado por sus partidarios por ser incapaces de defender a la comunidad católica de Belfast.

El gobierno de Irlanda del Norte apeló al británico para que desplegara el ejército en Irlanda del Norte para restaurar el orden. Los nacionalistas no se mostraron excesivamente críticos, pues desconfiaban de la imparcialidad de la policía.

Los movimientos por los derechos civiles reciben diferente juicio según su procedencia. Los unionistas arguyen que estas manifestaciones sólo consiguieron desestabilizar el gobierno, y tras la disolución de estas asociaciones, dejaron un hueco que ocuparon los grupos paramilitares. Los nacionalistas sostienen que estas manifestaciones eran síntoma de un sistema de gobierno sectario que era inherentemente corrupto e inestable.

A principios del decenio de 1970, se vivió en Irlanda del Norte una expansión de la violencia política, llegando a su cénit en 1972, año en que murieron 479 personas. Existen varias razones que explican esta escalada de la violencia, siendo la principal la formación del IRA Provisional, una escisión del IRA. El resto de la organización pasó a conocerse como IRA Oficial.

El IRA Provisional estaba decidido a comenzar una lucha armada contra el control británico de Irlanda del Norte, dispuestos a desempeñar el papel de "defensores de la comunidad católica", más que buscar la unión entre los proletarios de las comunidades católicas y protestantes, que se había convertido en el objetivo de los "Oficiales".

Los unionistas vieron esta campaña del IRA Provisional como como la causa principal del Conflicto. Los nacionalistas arguyen que esta escalada de violencia fue causada por el desengaño sufrido tras derrumbarse las esperanzas que nacieron alrededor de los movimientos por los derechos civiles y la represión que se dirigió posteriormente contra la comunidad católica-republicana. Los nacionalistas basan esta opinión en los graves brotes de violencia que se produjeron a principios de los años 1970, comenzando por el toque de queda impuesto en Falls Road, en cuyos incidentes el ejército británico mató a 4 personas en los tiroteos contra miembros del IRA, las alegaciones católicas de tortura y la discriminación policial (cuando acabó la política de detenciones sin juicios, sostenida por el gobierno británico entre 1971 y 1975, de los 1 981 detenidos, 1 874 eran católicos/republicanos y 107 eran protestantes o lealistas. El evento más recordado por los nacionalistas es el Domingo Sangriento, cuando el ejército británico disparó contra una manifestación nacionalista pacífica, matando a 14 personas.

El IRA Provisional (conocidos también como "Provos") se formó a finales de 1969, y pronto comenzaron con una serie de respuestas agresivas a los ataques de los lealistas y la policía, ganándose el apoyo de los guetos católicos. Aunque el IRA Oficial estaba en un proceso de reforma y a pesar de sus ideas marxistas (que buscaban más la unión de los proletarios que la separación de las comunidades), comenzaron su propia campaña militar en respuesta a la escala de violencia por parte de ambos bandos y al deterioro de las relaciones entre católicos y el ejército británico. Desde 1970, tanto el PIRA como el OIRA entablaron una lucha armada contra el ejército británico. Para 1972, la campaña de los "Provisionales" había sido de tal magnitud que habían matado a más de 100 soldados, herido a más de 500 y explosionado más de 1 300 artefactos (la mayoría contra intereses comerciales). Esta campaña de explosiones se cobró la vida de muchos civiles, especialmente el conocido como Viernes Sangriento, cuando 22 bombas fueron colocadas en el centro de Belfast, matando a 9 personas e hiriendo a más de 130. El IRA Oficial, que nunca estuvo totalmente comprometido con la lucha armada, canceló su campaña y declaró un alto el fuego en junio de 1972, luego del controvertido asesinato de un soldado del ejército británico de origen católico que estaba de permiso en casa de su madre en Belfast. Los "Provisionales", sin embargo, a pesar de su alto el fuego temporal en 1972 y las conversaciones que se sostuvieron con los británicos, estaban decididos a continuar su campaña hasta la consecución de una Irlanda unida.

Los paramilitares lealistas, incluyendo a la Ulster Volunteer Force y a la recién fundada Ulster Defence Association respondieron a esta expansión de la violencia con una campaña de asesinatos de nacionalistas, aunque los lealistas identificaban como tales a cualquier católico. El IRA Provisional cometía nuevos asesinatos de protestantes como represalia. En ambos bandos se produjeron crímenes especialmente horribles, como el caso de los Shankill Butchers, que golpeaban y torturaban brutalmente a sus víctimas antes de matarlas —aunque su modus operandi los acerca más a unos asesinos en serie que a terroristas políticos, a pesar de su anti-catolicismo y su pertenencia a la UVF— o la Masacre de Kingsmill, donde 10 trabajadores protestantes fueron fusilados (el ataque fue reivindicado por la Armagh Republican Action Force, aunque está generalmente aceptado que tal grupo estaba formado por miembros del IRA, aunque nadie haya sido ni condenado ni acusado de este crimen).

El gobierno británico, viendo desde Londres que la administración norirlandesa era incapaz de contener la situación, suspendió la autonomía del parlamento de Stormont (controlado por los unionistas) e Irlanda del Norte pasó a estar administrada directamente desde Londres. El nuevo gobierno tomó nota de algunas de las reivindicaciones del movimiento en defensa de los derechos civiles, como por ejemplo, redibujar los distritos electorales para hacerlos más representativos de la realidad (véase gerrymandering), expandir la posibilidad de voto a todos los ciudadanos y transferir la administración de la vivienda pública a una organización independiente. La administración directa desde Londres se concibió como una medida a corto plazo, siendo la estrategia a medio plazo la devolución de la autonomía a Irlanda del Norte, bajo unas condiciones aceptables tanto para unionistas como para nacionalistas. Sin embargo, el acuerdo fue imposible y el Conflicto continuó durante las décadas de 1970 y de 1980, en un contexto político en punto muerto.

En agosto de 1998 una bomba del RIRA mató a 29 civiles (y dos bebés neonatos) en Omagh. La masacre agotó el poco crédito que tenían los grupos paramilitares "disidentes" entre la comunidad nacionalista. Actualmente, las diversas facciones del IRA son grupos pequeños y sin influencia política alguna. El INLA finalmente firmó un alto el fuego en 1998, una vez aprobado el Acuerdo de Viernes Santo.

Desde entonces, la mayor parte de la violencia paramilitar ha consistido en venganzas internas. El UDA ha roto con la UVF en dos ocasiones desde el 2000 y las luchas internas por el poder de la organización han conducido a actuaciones más propias del crimen organizado. En el bando republicano, la tendencia a venganzas ha sido menor, pero aun así se ha acusado al IRA de matar a un agente doble, intimidación a católicos, atracos a personas y se ha sospechado de la implicación de alguno de sus miembros en varios asesinatos, como el caso de Robert McCartney.

El PIRA entregó al mayor parte de arsenal entre agosto y septiembre de 2005, lo que significa que, al menos a corto y medio plazo, es incapaz de comenzar una campaña paramilitar a gran escala. En mayo de 2007, la UVF también renunció al uso de violencia, aunque todavía no se han dado pasos hacia la destrucción de su arsenal.

Referendúm de Ulster e integración Irlandesa (2001)

Tras las treguas de los paramilitares, comenzaron las conversaciones entre los principales partidos de Irlanda del Norte con el fin de llegar a un acuerdo político. El producto de estas conversaciones se materializó en el Acuerdo de Belfast o Acuerdo de Viernes Santo de 1998. Con estos acuerdos, se devolvió la autonomía a Irlanda del Norte basándose en un reparto del poder entre católicos y protestantes. Tal gobierno se formó en 1999, con la participación de las 4 fuerzas políticas más importantes (entre ellas, el Sinn Féin). Otra reforma introducida por el Acuerdo consistía en la desaparición del RUC y la creación del PSNI, que debería cumplir con una cuota mínima de católicos en el cuerpo. Asimismo se contemplaba el cierre de cuarteles y retirada de tropas británicas cuyo asiento natural no estuviera situado en el Ulster.

En Mayo de 2001, el Primer Ministro Británico Tony Blair a petición de varios gobiernos de la Unión Europea y del mundo, accedio a convocar un Referendúm para decidir la situación de Irlanda del Norte. Donde cerca del 55% voto a favor de reintegrarse a la República de Irlanda dejándo de pertenecer al Reino Unido. El resto votó por seguir con el módelo monarquíco.

Gobierno y política

El Estado es una república con un sistema de gobierno parlamentario y unitario. El presidente de Irlanda, que ejerce como Jefe de Estado, es elegido directamente por sufragio universal mediante el sistema de segunda vuelta instantánea (alternative vote, en inglés). Su mandato es de siete años de duración, pudiendo ser reelegido una única vez. El presidente tiene en general funciones protocolares, aunque posee ciertos poderes y funciones constitucionales, asistido por el Consejo de Estado, un órgano consultivo. El Taoiseach (palabra gaélica para designar al primer ministro, y que se pronuncia Ti-shoc) es designado por el presidente en la nominación de parlamento. El Taoiseach es normalmente el líder del partido político con el mayor número de escaños obtenidos en las elecciones legislativas. Es bastante habitual que se formen coaliciones de gobierno, por lo que no ha existido ningún gobierno de un único partido desde el período de 1987-1989.

El parlamento bicameral, el Oireachtas, consiste de un senado, Seanad Éireann, y una cámara baja, Dáil Éireann. El senado está compuesto por sesenta miembros; once designados por el Taoiseach, seis electos por dos universidades y cuarenta y tres electos por representantes públicos de paneles de candidatos establecidos sobre una base vocacional. El Dáil está formado por 166 miembros, Teachtaí Dála, electo para representar circunscripciones plurinominales bajo el sistema de representación proporcional mediante el voto único transferible. Según la constitución, las elecciones parlamentarias deben ser llevadas a cabo al menos cada siete años, aunque un límite menor puede ser establecido por ley. Legalmente en la actualidad, tiene una duración de cinco años.

El gobierno está constitucionalmente limitado a quince miembros. No más de dos miembros del gobierno pueden ser elegidos del senado y el Taoiseach, Tánaiste (vice-primer ministro) y ministro de finanzas deben ser miembros del Dáil. El actual gobierno se encuentra conformado por una coalición entre el Fine Gael y el Partido Laborista.

La Garda Síochána o gardai es la institución de policía nacional de la República de Irlanda. La fuerza está encabezada por la Comisión de la Garda, la cual está designada por el gobierno irlandés. Su cuartel general se encuentra situado en el Parque Fénix en Dublín (en el cual se encuentra situada también la mansión del presidente).

El 12 de junio de 2008, los irlandeses votaron un referéndum en el cual rechazaron el Tratado europeo de Lisboa lo que ha causado cierta polémica en la Unión Europea. Sin embargo, esta decisión fue revertida en un segundo referendum en 2009.

Fuerzas Armadas

Las fuerzas armadas de Irlanda están organizadas bajo las Fuerzas de Defensa Irlandesas (Óglaigh na hÉireann). El ejército irlandés es relativamente pequeño comparado con los ejércitos adyacentes de la región, pero está bien equipado, cuenta con una plantilla a tiempo completo de 8.500 unidades de personal militar y una reserva de 13.000.28 Su tamaño se debe principalmente a la neutralidad del país.29 Además su participación en conflictos está regida por las Naciones Unidas, el gobierno y el Dáil a la vez.

Existen también el Cuerpo del Aire irlandés, el Servicio Naval irlandés y las Fuerzas de defensa de reserva. Los Rangers de la armada irlandesa también son una rama de las fuerzas especiales que están al servicio del ejército. Más de 40.000 militares irlandeses han servido en misiones de pacificación de las Naciones Unidas en el mundo entero.

Organización Territorial

La República de Irlanda consta de treinta y dos condados, los cuales continúan siendo utilizados en contextos culturales, históricos y deportivos. De acuerdo a un estatuto, los distritos electorales del Dáil deben ir conforme a los límites de los condados. Por esta razón, aquellos con una mayor población tienen múltiples distritos electorales (por ejemplo, el Limerick del este y oeste), y algunos distritos electorales constan de más de un condado (por ejemplo Sligo-Leitrim), pero en términos generales los límites de los condados no se suelen cruzar.

Sin embargo, como unidades de gobierno locales, algunos han sido reestructurados: así, Tipperary se dividió administrativamente en dos condados en los años 1890, y el condado de Dublín fue disgregado en tres nuevos "county councils" (consejos de condado) durante los años 1990, con lo cual ahora existen 29 condados administrativos. Además, las cinco ciudades (Dublín, Cork, Galway, Limerick y Waterford) se administran separadamente, y cinco municipios (Clonmel, Drogheda, Kilkenny, Sligo y Wexford) tienen una cierta autonomía dentro de sus condados respectivos.

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