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Juan Pío de Quito
Rey de Quito
Rey Juan Pío de Montúfar (Quito, 1809)

Reinado 22 de mayo de 1810 - 3 de octubre de 1819
Coronación 10 de agosto de 1810
Nombre real Juan Pío María Torcuato de Montúfar y Larrea
Otros títulos
Príncipe de Los Andes
Príncipe del Pacífico
Duque de Selva Alegre
Señor de los Pueblos Ancestrales
Marqués de Selva Alegre (1761-1809)
Presidente de la Junta Autónoma (1809-1809)
Presidente de Quito (1809-1810)
Nacimiento 29 de mayo de 1758
Quito, Virreinato de Nueva Granada, Imperio español
Fallecimiento 3 de octubre de 1819 (61 años)
Palacio de La Alameda, Quito
Entierro Cripta imperial, Quito
Predecesor No existe el título
Sucesor Francisco I de Quito
Cónyuge/s Teresa de Larrea
Casa Real Montúfar
Himno real Marcha del Rey
Padre Juan Pío de Montúfar y Frasso
Madre Rosa de Larrea y Santa Coloma

Armas de la Casa de Montúfar (Quito, 1809)


Juan Pío de Quito (Quito, 29 de mayo de 1758 - Íbidem, 3 de octubre de 1819), fue el primer rey de Quito desde su proclamación el 22 de mayo de 1810, hasta su muerte en 1819. Previo a su ascenso al trono fue presidente de la Junta de Gobierno Autónoma que se instaló en la Real Audiencia de Quito el 10 de agosto de 1809, y posteriormente fue nombrado gobernador del Estado de Quito hasta 1810.

Desde 1761 ohabía ostentado el título nobiliario español de segundo marqués de Selva Alegre, pero fue revocado tras la revolución quiteña; aunque posteriormente y como rey, él mismo se confirió el de duque de Selva Alegre. Fue el fundador de la Casa de Montúfar como dinastía real, que llegaría a emparentar con las casas reales de Reino Unido, Portugal y Prusia, antes de ser reemplazada por la de Hohenzollern-Montúfar en 1869.

Biografía

Nació en la ciudad de Quito, entonces parte del virreinato de Nueva Granada, en el seno de una de las familias locales más importantes e influyentes de la época. Su padre era el funcionario español Juan Pío de Montúfar y Frasso, nacido en Granada (donde su padre ejercía como oidor de la Real Audiencia) aunque perteneciente a una familia de larga tradición cortesana y letrada, radicada en Madrid durante algunas generaciones y con orígenes en la villa de Tamajón, presidente de la Real Audiencia de Quito desde 1753 a 1761 y primer marqués de Selva Alegre. Su madre era la noble criolla Rosa de Larrea y Santa Coloma. Tuvo otros tres hermanos menores: Pedro (1759-1846), Ignacio (1760-1795) y Joaquín (1761-1803).

Tras la temprana muerte de su madre y después de su padre, Juan Pío y sus hermanos pasaron a vivir con sus abuelos maternos en una casa cercana a la Plaza Grande, en el mismo edificio que hoy se conoce como Palacio de Montúfar. Su abuelo, el general Pedro Ignacio de Larrea, le procuró maestros privados de la mejor categoría, entre los que destacó Apolinario Hoyos.

Estudió gramática latina y filosofía en el Colegio Seminario de San Luis. A los 16 años empezó a llevar la gestión de varias de las haciendas de la familia, solicitando más tarde la administración de sus herencias en Cochicaranqui, Angla y Milán. Fue gran amigo de Eugenio Espejo, José Mejía Lequerica, Francisco José de Caldas y Anastasio Guzmán y Abreu, por lo que estaba considerado no solo un hombre de gran posición social sino también un amante del pensamiento de la Ilustración.

Matrimonio y descendencia

En 1775 se casó en la ciudad de Quito con Josefa Teresa de Larrea y Villavicencio, joven perteneciente a una de las familias más acomodadas de la ciudad de Riobamba, y que además era su prima segunda.

El matrimonio entre Juan Pío y Teresa produjo seis hijos, tres de los cuales también reinarían sobre el país:

  • Francisco Javier (1775-1853), rey de Quito entre 1819 y 1853. Casado en 1811 con la princesa Sofía del Reino Unido, con quien tuvieron tres hijos que no sobrevirían a su padre para heredar el trono:
  • Juan José (1777-1779), muerto a los dos años de edad.
  • Carlos (1780-1857), rey de Quito entre 1853 y 1857. Murió soltero y sin descendencia legítima.
  • Joaquín (1782-1850), declaró obediencia al rey de España, por lo que se le excluyó de la línea de sucesión. Casado con María Dolores de García Infante, con quien tuvieron cuatro hijos:
    • Rosa de Montúfar y García Infante (1815-1879). Casada con Joaquín Antonio Vélez Barreiros, primer vizconde de Nossa Senhora da Luz, con descendencia.
    • Juan Pío de Montúfar y García Infante (1819-1881), en su cabeza se restauró el marquesado de Selva Alegre que se le había revocado a su padre en 1809, convirtiéndose en el tercer portador del título. Casado con María de los Dolores Mira-Perceval, con descendencia.
    • Carolina de Montúfar y García Infante (1825-1894). Casada en primeras nupcias con Santiago Diego Wall y Alfonso de Sousa Portugal, quinto conde de Armildez de Toledo, sin descendencia. Segundas nupcias con Manuel Antonio de Acuña y Dewitte, marqués de Bedmar, sin descendencia.
    • Matilde de Montúfar y García Infante (1832-1904). Casada con António Leandro da Camara Leme do Carvalhal Esmeraldo Atouguia Sá Machado, segundo conde de Carvalhal, con descendencia.
  • Rosa (1783-1869), reina de Quito entre 1857 y 1869. Casada en 1815 con el príncipe Enrique de Prusia, con quien tuvo seis hijos:
  • Juan Pío (1787-1788), muerto al año de edad.

Vida pública anterior a 1809

Fue regidor de cabildo de la ciudad de Quito durante cinco años, cargo al que renunció para convertirse en vendedor de Bulas de Vivos y de Difuntos, que consistía en un rentable monopolio de certificados que otorgaban los obispos para rescatar almas del Purgatorio.

En 1783 fue electo alcalde de segundo voto del cabildo de Quito, y como tal remató las propiedades jesuítas de la hacienda Chillo-Compañía, que adquirió él mismo. En 1786 obtuvo el marquesado de Selva Alegre que le correspondía por herencia paterna. Su esposa murió el mismo año mientras él se encontraba en Bogotá arreglando asuntos del título nobiliario.

En 1790 fue nombrado caballero de la Real y Soberana Orden de Carlos III, distinción con la que la corona española premiaba a sus súbditos más leales e ilustres. En 1791 fue elegido Intendente Diputado de La Alameda, y en noviembre de ese mismo año fue fundador de la Sociedad Patriótica de Amigos del País de Quito, institución que publicaría el periódico ilustrado Primicias de la Cultura de Quito, junto a Eugenio Espejo.

En 1797 obtuvo las rentas del mayorazgo de los Montúfar en Madrid. En 1780 se convirtió en consejero del por entonces presidente de la Audiencia de Quito, el barón de Carondelet. En 1802 acogió y hospedó a los sabios Alexander Von Humboldt y Aimé Bonpland en su viaje científico por las colonias españolas de América del Sur, recibiendo como gratitud el nombre de especie vegetal que Humboldt bautizó como Trachypogon montufari.

Papel en la independencia de Quito

Juan Pío de Montúfar (Quito, 1809)

Retrato oficial como presidente de la Junta y gobernador del Estado de Quito.

Presidente de la Junta Autónoma

Artículo principal: Junta de Gobierno Autónoma de Quito

En 1808 Montúfar mantuvo varias reuniones inspirado por el pensamiento de su amigo personal, Eugenio Espejo, junto con otros nobles, terratenientes, intelectuales y burócratas criollos en su hacienda Chillo-Compañía. De estas reuniones saldría la idea de una Junta de Gobierno para la Audiencia de Quito, pero ejercida por los criollos y no por un funcionario español nombrado por el rey. Una denuncia causó la aprehensión de los implicados bajo el cargo de complot contra la corona, pero fueron liberados pocas semanas después por falta de pruebas. Este capítulo es conocido como el Complot de Navidad.

Cuando Napoleón invadió España en 1808, Montúfar y sus compañeros encontraron la oportunidad perfecta para poner en marcha los planes; y un año después depusieron al presidente de la Audiencia, formando una Junta de Gobierno leal a Fernando VII, pero encabezada por quiteños e independiente del virreinato de Nueva Granada. Como noble titulado e hijo de español, Juan Pío era partidario del rey español depuesto y apoyaba su causa contra los Bonaparte; pero así mismo, como americano ilustrado y promovedor principal de la revolución, se mostró también partidario de ésta.

Montúfar fue escogido como presidente de la Junta con el trato de Su Alteza Serenísima, lo que deja ver los afanes monárquicos que desde un inicio se tejieron a su alrededor. Inmediatamente creó una Orden militar con el título de San Lorenzo, para condecorar a los beneméritos miembros de la Junta y eternizar la gloriosa fecha, siendo él mismo el gran Maestre.

Previendo la renuencia de las otras provincias de la Audiencia, Juan Pablo Arenas aconsejó a Montúfar solicitar ayuda extranjera inmediata, por lo que escribió una carta al Gobierno británico, solicitándo ayuda con armas, municiones y, de ser posible, soldados. El comunicado llegó a Londres el 12 de octubre y el 24 de noviembre los quiteños recibieron la respuesta afirmativa a su pedido y el aviso de que las tropas inglesas estaban ya en camino.

Luego de varios reveses bélicos en el norte, donde pudieron contener el avance neogranadino en Pasto, alentados por la respuesta británica el ejército quiteño venció a las tropas españolas enviadas desde Guayaquil y Cuenca en la batalla de Zapotal, lo que levantó aún más el ánimo de las tropas y también de la Junta.

Los ingleses llegaron al puerto de Esmeraldas el 22 de diciembre, y en una campaña continua hasta el mes de marzo de 1810, lograron establecer fronteras desde Popayán al norte, hasta Loja al sur, y desde las estribaciones de la cordillera andina por el occidente, hasta la espesa selva amazónica en el oriente. Quedaba fuera la provincia de Guayaquil, bien defendida por los hispanos, aunque Quito tenía salida al océano por los territorios de Esmeraldas y Barbacoas.

Gobernador del Estado de Quito

Artículo principal: Estado de Quito

El 3 de enero de 1810 en el Palacio de Carondelet, Juan Pío de Montúfar declaraba formalmente la independencia de la presidencia española de Quito. El acto fue celebrado en presencia de los diputados escogidos en agosto del año anterior y los representantes ingleses George Taylor y James Habock. En el mismo se escogieron a Montúfar como Gobernador y a Taylor como ministro de asuntos extranjeros en reemplazo de Juan de Dios Morales.

La nueva nación, que convenientemente llevaba únicamente el nombre provisonal de Estado de Quito, fue reconocida inmediatamente no solo por Gran Bretaña sino también por Portugal, cuyo gobierno dependía del apoyo británico desde que había trasladado su capitalidad a Brasil, con lo que los quiteños finalmente contaban con un aliado en suelo sudamericano.

Ascenso al trono

Después de la declaración de independencia, el gobierno británico envió un comunicado a los dirigentes del nuevo Estado de Quito; en el mismo se reconocía a la nueva nación y se aseguraba apoyo militar y económico para sostenerlo, pero con el cumplimiento de una serie de condiciones:

  • Gran Bretaña se reservaba (en administración conjunta con Quito) el puerto de Esmeraldas como enclave para sus operaciones militares y comerciales en el Pacífico hasta el año 1845.
  • Quito debía servir a los intereses británicos en suelo sudamericano, que básicamente consistía en apoderarse del virreinato del Perú.
  • Quito debía estrechar lazos comerciales con la Corte portuguesa asentada en Río de Janeiro, ya que también eran aliados británicos.
  • Quito y Brasil debían conectarse fluvialmente a través de los ríos Amazonas y Napo, para convertirse en un corredor seguro para los intereses británicos entre los océanos Atlántico y Pacífico.
  • Para asegurarse el cumplimiento de los acuerdos, el Estado de Quito debía convertirse en un Reino hereditario con cabeza en el marqués de Selva Alegre.
  • Gran Bretaña ofrecía una alianza duradera entre ambas naciones mediante el matrimonio de uno de los hijos de Montúfar con una de las hijas del monarca inglés. De igual forma, debía establecerse una alianza matrimonial entre las casas reales de Quito y Portugal.
  • Finalmente, el Reino Unido ofrecía apoyo en el desarrollo institucional y económico de Quito, enviando para ello a colaboradores del Rey Inglés.
  • De no aceptarse la totalidad de los términos, Inglaterra retiraría sus tropas inmediatamente y, aunque mantendría el reconocimiento de la independencia quiteña, no le brindaría ninguna clase de apoyo, ni durante la guerra ni en el futuro (si sobrevivía).

El 12 de mayo, los miembros de la Junta Suprema instalaron una sesión extraordinaria en el Palacio de Carondelet para analizar la propuesta del gobierno inglés, pero por razones de intereses cruzados Montúfar no debía asistir a la misma. La deliberación duró seis días y se centró en las posibilidades de supervivencia del nuevo Estado sin el apoyo británico.

A pesar de que en un inicio la facción republicana era fuerte, debieron ceder ante el inminente fracaso que su tesis representaba si el Reino Unido retiraba sus tropas, ya que seguramente España podría hacerse con el territorio rápidamente. El 19 de mayo, el gobernador Montúfar fue llamado al pleno, en donde fue interrogado sobre su posición ante la monarquía y de aceptar la corona, a lo que respondió:

"Si he de servir a los fines de nuestra patria, que como un niño que acaba de nacer necesita de los cuidados de la madre, no puedo negarme a los designios del destino, pues he sido uno de aquellos que le han dado a luz."

Juan Pío era un aficionado a su propia persona e intereses particulares, pues nacido y educado como príncipe, no veía extraño ni difícil seducir a sus compatriotas con el brillo de la monarquía para encaminarlos, aunque independientes, bajo la misma forma de gobierno a la cual ya estaban acostumbrados. Es cierto que quería una patria libre de todo poder extranjero a la cual consagrar sus servicios y afanes, pero dirigida por él o su influjo, sin admitir competencia, gobernada en fin por su familia sean cuales fueren las instituciones que se adoptaran.

En sesión solemne celebrada en el Salón de Protocolo del Palacio de Carondelet el 21 de mayo de 1810, con la presencia de la totalidad de los diputados originales y delegados de otras provincias como Azuay y Loja, además de miembros del incipiente aparato estatal, los altos mandos del Ejército, el obispo de Quito y el delegado británico George Taylor, la Junta declaraba formalmente la creación del Reino de Quito, con Juan Pío de Montúfar como su soberano y su línea de descendientes como única dinastía del país.

El reinado de facto

El 22 de mayo a primera hora de la mañana, Montúfar renunciaba a su cargo como Gobernador del desaparecido Estado de Quito, pasando sus funciones a Juan de Salinas como Primer Ministro del Reino escogido por la Junta Suprema, que se disolvió oficialmente esa misma tarde.

A pesar de que Juan Pío constaba como rey de Quito en las Actas de Independencia, y de que había prestado un primer juramento ante la Junta, solo era monarca de facto, pues la coronación que lo convertía en rey de iure aún se estaba planificando.

El 23 de mayo se terminó de conformar el Consejo de Su Majestad, conformado por las siguientes personas:

*para esto George Taylor tuvo que renunciar a la nacionalidad inglesa y adoptar la nacionalidad ecuatoriana mediante la naturalización por parte del Congreso.

El 25 de mayo el rey convocó a la conformación de un Congreso Constituyente, con un representante de cada provincia y uno más por cada localidad con más de cinco mil habitantes. en estos solo podían votar los hombres mayores de 25 años con una renta anual de más de 700 pesos y los candidatos tenían que escribirse en una boleta Éstos comisios, celebrados el 1 de junio, fueron los primeros celebrados en Latinoamérica, y sus ganadores fueron conocidos el 14 de julio, siendo un total de 71.

El Congreso se instaló en la ciudad de Riobamba el 1 de agosto de 1810 y sesionó hasta el 4 de octubre del mismo año, siendo retomadas nuevamente el 4 de enero y siendo aprobada la Constitución el 10 de enero, y expedida por el rey el 12 de enero.

Entre sus características se encuentran:

  • El Estado es Católico
  • El Congreso es Bicameral (con un Senado y con una Cámara de Diputados)
  • Ninguna de las Cámaras es electa directamente
  • La Justicia está bajo control indirecto del Rey
  • La Corona solo puede pasar entre los herederos varones del Rey
  • El Rey es el Jefe de las Fuerzas Armadas (solo bajo su aprobación se puede designar a los Ministros de Guerra y de Marina), pero no es el jefe del Gobierno, siendo este el Primer Ministro, escogido por la Cámara de Diputados y ratificado por el Rey
  • La Reforma de la misma debe ser aprobada por el Rey

La coronación

Coronación de Juan Pío de Quito (Quito, 1809)

Coronación de Juan Pío.

Los encargados de planificar la ceremonia fueron el obispo Cuero y Caicedo, la princesa Rosa y el delegado británico Taylor; quienes mandaron a elaborar una fina corona de diademas cerradas, un bastón y un orbe en la ciudad de Cuenca, cuyos orfebres tenían gran fama por la delicadeza de sus trabajos, y el ropaje al monasterio de la Limpia Concepción, de la capital.

La coronación tuvo lugar finalmente el 1 de febrero de 1811, por que era el tiempo en el que fueron entregadas las joyas y ropajes encargados, además de que todos los lineamientos previstos en la constitución ya estaban vigentes.

El acto inició a las ocho y media de la mañana con la salida del rey del Palacio de Montúfar, donde había residido hasta entonces, y se dirigió a la Catedral. A las nueve de la mañana inició el oficio de casi cuatro horas en las que el obispo le ciñó la corona, el delegado británico le entregó el bastón de mando y el orbe, y el primer ministro le tomó el juramento por segunda vez.

Entre la una y las dos menos cuarto de la tarde, el rey y sus hijos desfilaron en una carroza por las principales calles de la ciudad de Quito, recibiendo los honores del Ejército en la Plaza Grande, antes de su entrada en el Palacio de Carondelet, donde tuvieron lugar el almuerzo y la recepción, que avanzaron hasta las diez de la noche.

Reinado

Luego de mudarse al Palacio de Carondelet, donde se había dispuesto una habitación para el rey y otra para su hija Rosa, el rey continuó con su labor al frente del gobierno quiteño. Inmediatamente, y por consejo de George Taylor, ordenó que el Congreso constituyente se instalara en la ciudad de Quito para conformar un Parlamento bicameral, como lo establecía la constitución.

La alianza inicial con la Casa de Braganza, en Brasil, se convirtió en una sólida relación comercial y militar que beneficiaba a ambas naciones y daba un sentimiento de estabilidad regional a pesar de los continuos ataques que llegaban desde los virreinatos españoles de Nueva Granada y Perú. Estos hechos fomentaron la creación de Escuelas Militares en las ciudades de Popayán, Alausí y Loja, que eran los puntos vulnerables de las fronteras con los españoles. La formación de soldados era indispensable y por tanto recibió especial atención del Gobierno, que desarrolló un enorme aparato a su alrededor, incluyendo la primera fábrica de artillería del país (y una de las primeras del continente), en las cercanías de la ciudad de Riobamba.

Los primeros años de vida independiente requirieron grandes inversiones para desarrollar la economía y la inversión pública, y por ende necesitó de un alto endeudamiento con Gran Bretaña, por lo que la dependencia del país con el imperio inglés no hizo más que intensificarse más allá del plano político y militar. Las incursiones británicas en Perú, realizadas entre 1814 y 1816 con apoyo de las fuerzas quiteñas (como se había pactado) fueron duramente repelidas por los ejércitos del virrey Abascal, que envió casi todo su contingente para defender la frontera. En 1817 se registraron varias protestas contra el intervencionismo inglés en las ciudades de Quito, Pasto y Esmeraldas (esta última bajo administración conjunta quiteño-británica), que debieron ser controladas por el poderoso Ejército que se había formado.

En 1814 inició la construcción del Palacio de La Alameda, contratando para ello al arquitecto inglés Edward Blore. La familia se mudaría al edificio aún sin terminar en 1817, y se inauguraría formalmente al año siguiente, poco antes de la muerte del rey. Las obras fueron financiadas por el Estado y el monarca en partes iguales, y significó el desarrollo de un nuevo tipo de arquitectura y urbanismo en las ciudades del país.

Desarrollo de la economía

Bajo la dirección y financiamiento de los británicos, Juan Pío emprendió varias obras para poner en marcha los primeros pasos de la economía nacional. Como ministro encargado de la política exterior y a su vez defensor de los intereses británicos, George Taylor aunó esfuerzos con el rico terrateniente cuencano Gregorio Cordero, que era ministro de Hacienda y conocía los puntos fuertes de la producción local, y juntos desarrollaron un plan estratégico para alcanzar los objetivos.

El primer gran proyecto consistió en una ruta comercial desde y hacia Europa sin atravesar aguas hispanas, para ello se fundó la ciudad de Iquitos en la confluencia de los ríos Amazonas y Napo (1812), que mediante éste último se comunicaba aguas arriba con el pueblo de Archidona, y desde allí con la ciudad de Quito por los caminos tradicionales. En Iquitos se construyeron un astillero y un puerto fluvial desde el que partían las embarcaciones rumbo al Atlántico atravesando la selva brasileña y la ciudad de Belém, en donde cambiaban a navíos transoceánicos. Esta ruta se convirtió en la primera transcontinental americana y facilitó el desarrollo de las riveras amazónicas y sus afluentes.

Solucionado el asunto de la ruta comercial, se incentivó la producción a gran escala de textiles en la Sierra, que venía funcionando a medio gas pero con una manufactura de exportación probada a lo largo del siglo XVIII. De esta política se beneficiaron, entre otros, las fábricas de telas, lana, prendas terminadas y los artesanos de alfombras y tapices en la provincia de Chimborazo, permitiendo a estos últimos alcanzar fama mundial.

En la llanura costera se incentivó la siembra de café y cacao, productos convenientemente no perecibles para su traslado a Europa por la ruta del Amazonas; también tuvo importancia la caña de azúcar, pero en menor medida ya que competía directamente con la producción de las colonias británicas de las Antillas. La Sierra, por su parte, se convirtió en el granero del país, con productos orientados a satisfacer la demanda local más que nada, pero que de todas maneras sería importante en el crecimiento de la economía interna.

Últimos años

A finales del reinado de Juan Pío, Quito estaba en en una ascendente económica sin precedentes que la colocaban como la cuarta potencia del continente, solo por detrás de Brasil, Estados Unidos y el virreinato de Nueva España (México). Un poderoso ejército que empezaba a dejar de prescindir del apoyo británico, una creciente industria textilera, la capacidad de auto abastecerse de productos agrícolas, además de socios comerciales estratégicos como Brasil, Reino Unido y Prusia, lograron que el Gobierno quiteño se estabilizara hacia 1818, con un amplio márgen de aceptación en todas las clases sociales.

Muerte

El rey primer rey de Quito murió el 3 de octubre de 1819, a los 61 años de edad. El decesotuvo por causa un infarto al corazón, tuvo lugar en sus Apartamentos privados en el recién construido Palacio de La Alameda. Los funerales de Estado fueron los primeros en utilizar el ceremonial que apenas un año antes había hecho aprobar, y tuvieron lugar en los salones de Carondelet, donde recibieron la despedida del pueblo por dos días, para luego ser trasladado a la Catedral para la misa solemne y finalmente ser conducido en carroza hasta la Cripta familiar en el monasterio de El Tejar, donde se encuentra enterrado junto a su esposa y sus dos hijos que fallecieron pequeños: Juan José y Juan Pío.

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