Historia Alternativa
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La batalla de Nueva York, llamada en clave Operación Ballena Jorobada (en alemán: Unternehmen Buckelwal), fue la operación militar efectuada por las potencias europeas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial, que culminó con la invasión de la costa este de los Estados Unidos de América. La operación dio comienzo el 15 de agosto de 1945, con el desembarco de Nueva York; el conjunto de las operaciones navales recibió el nombre clave de Operación Guillermo. Un asalto aerotransportado llevado a cabo por mil doscientas aeronaves precedió al desembarco anfibio, que involucró a cinco mil barcos. El día 15 de agosto, ciento sesenta mil soldados cruzaron el océano Atlántico de las islas Bermudas a Estados Unidos, y hacia finales de octubre las tropas europeas del eje en suelo estadounidense eran más de cuatro millones.

La decisión de emprender una invasión a través del océano Atlántico se tomó en la Conferencia Dreizack de Berlín, en mayo de 1944. Los reputados mariscales de campo alemanes Gerd von Rundstedt y Erwin Rommel fueron nombrados comandante del Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria del Eje, y comandante del Grupo de Ejércitos Amerika respectivamente. El lugar elegido (a petición de Adolf Hitler) fue la isla de Manhattan, donde se seleccionaron cinco playas a las que se dieron nombres en clave: Munich, Hamburgo y Renania, que serían atacadas por los alemanes, y Sword y Gold, objetivo de los británicos, franceses, italianos y españoles. Los puertos estadounidenses estaban fuertemente defendidos, lo que motivó la creación de dos muelles artificiales, y para superar las dificultades que se esperaban en las playas se emplearon carros de combate especialmente modificados. En los meses previos a la operación, los alemanes llevaron a cabo una elaborada maniobra de distracción militar, la Operación Perro Guardían (en alemán, Unternehmen Wachhund), usando desinformación tanto electrónica como visual. Con ello consiguieron evitar que los estadounidenses supieran la fecha y localización de los desembarcos. Fiorello La Guardia había encargado al general Douglas MacArthur la supervisión y mejora de una cadena de fortificaciones costeras conocida como el Muro Crockett, en previsión del ataque enemigo.

Los alemanes no fueron capaces de alcanzar los objetivos planeados para el primer día, pero sí aseguraron una precaria cabeza de playa que expandieron con tenacidad en los días siguientes, con la captura del Aeropuerto Municipal de Nueva York el 25 de agosto, y del condado de Queens el 21 de septiembre. Los estadounidenses intentaron un fallido contraataque el 8 de octubre que dejó a 70 000 soldados del 7.º Ejército atrapados en la denominada bolsa de Brooklyn. El 15 de septiembre los japoneses lanzaron una invasión del oeste de Estados Unidos (Operación Arashi), seguido ese mismo día de la invasión alemana del sureste estadounidense (Operación Tormenta), y el 10 de octubre se produjo la ocupación de Trenton y Raleigh. Las fuerzas estadounidenses se retiraron hacia el oeste el 15 de octubre, lo que marcó el final de la Operación Ballena Jorobada.

Preparativos para el desembarco[]

Bundesarchiv Rommel von Rundstedt Gause und Zimmermann

Erwin Rommel (izquierda), Gerd von Rundstedt (centro), Alfred Gause (derecha) y Bodo Zimmermann (al fondo), planificando la invasión de Nueva York.

En febrero de 1943 la Unión Soviética se rindió ante las tropas del eje, momento considerado por el líder alemán Adolf Hitler como «la victoria más importante para la raza humana». Para este momento, los Estados Unidos se habían mantenido neutrales en el conflicto desde el comienzo, pero tras la rendición del Reino Unido de Gran Bretaña en noviembre de 1940, el presidente Fiorello La Guardia inició el primer reclutamiento realizado en tiempo de paz, e incrementó considerablemente el presupuesto militar.

Las únicas acciones militares que los estadounidenses habían efectuado hasta ese momento, fueron la ocupación de las posesiones coloniales británicas en el Caribe y el Pacífico sur (Operación Robin Hood) tras su rendición, con la intención de impedir que estas cayeran en manos del nuevo gobierno pro-alemán en Londres.

A principios de 1941, el gobierno estadounidense impuso a Japón, cuyas fuerzas avanzaban sobre la antigua India británica, un embargo de metal en bruto seguido por uno de petróleo, una congelación de bienes y el cierre del canal de Panamá para naves japonesas. Esto era parte de una estrategia que los militares estadounidenses le habían sugerido al presidente La Guardia, ya que aseguraban que Japón era un <<rival débil>> fácil de vencer, y que dicho embargo, acabaría por completo con las aspiraciones japonesas en Asia de una vez por todas. Para su mala suerte, la ocupación germano-italiana del medio oriente y del canal de Suez, permitieron un mejor enlace comercial entre Japón y sus aliados europeos, haciendo que los efectos del embargo fueran disminuyendo con el pasar de los meses.

Después de que los estadounidenses atacaran Japón en octubre de 1944, Hideki Tojo, recién nombrado primer ministro, comenzó a presionar a los alemanes y sus aliados para que abrieran un segundo frente en el Atlántico. Respondiendo a los acuerdos de octubre de 1943 en Berlín, los países europeos del Eje encabezados por Alemania e Italia, declararon la guerra a Estados Unidos el 6 de octubre 1944. Tras largas semanas de planificación, el Oberkommando der Wehrmacht (Alto Mando de la Wehrmacht), llegó a la conclusión de que, para que se pudiera llevar a cabo alguna ofensiva contra territorio estadounidense, las islas Bermudas tenían que ser aseguradas, con el fin de ser utilizadas como punto de partida para toda operación marítima, aérea o anfibia contra el norte del continente americano.

Las fuerzas alemanas ya habían acumulado un buen número de experiencias a lo largo del conflicto, comenzando con la invasión de Gran Bretaña en septiembre de 1940, en donde tanto la Wehrmacht, Kriegsmarine y la Luftwaffe, actuaron en conjunto de forma efectiva, consiguiendo cerrar el frente europeo occidental a finales del año. Sin embargo, para 1945, principalmente la Kriegsmarine se había reforzado de forma considerable con la llegada de nuevos submarinos, así como de avanzados acorazados y portaaviones, como parte del Plan Z, lo que le daría a los alemanes la habilidad de enfrentar a la U. S. Navy, en conjunto con la Regia Marina de Italia y la Royal Navy británica. Por su parte, a la Luftwaffe entrarían en servicio los primeros cazas a reacción Messerschmitt Me 262, así como los primeros bombaderos estratégicos a reacción Horten H.XVIII. Dichos avances tecnológicos, le darían la suficiente confianza al OKW de poner en marcha la operación anfibia más grande de la historia.

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