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Artículo de Utopía Española Completo
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Para la lista, véase Anexo:Reales Presidentes de España
Presidente del Gobierno de España
RealPresidentedeEspaña escudo
Emblema del gobierno de España
SantiagoRealPresi
Titular
Santiago Abascal
Desde el 2 de junio de 2020

Tratamiento

Su Excelencia (Formal)

Señor (Informal)
Residencia Palacio de la Moncloa
Designado por Colegio Electoral
Nombrado por Rey de España
Duración Cuatro años (2 mandatos)
Primer titular Francisco Martínez de la Rosa
Creación 19 de marzo de 1812
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El Presidente del Gobierno de España (acrónimo: PREDEGODE) es el jefe del poder ejecutivo del Imperio de España, es el más alto cargo del país por influencia y reconocimiento justo por debajo del rey. Es así por tanto, el jefe del Gobierno Real de España.

Entre otros poderes y responsabilidades, el Artículo II de la Constitución de España encarga al presidente la «fiel ejecución» de la ley, hace del presidente el co-comandante en jefe de las Fuerzas Armadas junto al rey, lo autoriza a nombrar oficiales ejecutivos y judiciales con el consejo y consentimiento del Senado, lo sitúa al frente de la política exterior de España, y permite (como el rey) al presidente conceder indultos o moratorias.

El Presidente del Gobierno es elegido mediante sufragio indirecto por un colegio electoral (o por el Congreso de los Diputados si el colegio electoral no concede la mayoría de votos a ningún candidato) para un mandato de cuatro años. Desde la ratificación de la Vigesimosegundo Real Decreto en 1940, ninguna persona puede ser elegida para el cargo de presidente más de dos veces. En caso de muerte, destitución, dimisión o renuncia de un presidente, el vicepresidente asume la presidencia.

Hasta la fecha, ha habido un total de cuarenta y seis personas que han asumido el cargo y cuarenta y cinco presidencias. De las personas elegidas para el cargo, cuatro murieron durante su mandato por causas naturales, uno dimitió y cuatro fueron asesinados. El primer presidente fue Francisco Martínez de la Rosa, que fue investido en 1812 después de un voto unánime del colegio electoral. 

El actual presidente es Santiago Abascal, del Partido Imperial, que tomó posesión el 2 de junio de 2020.

Desde principios del siglo XIX, el papel hegemónico de España en el escenario político y económico internacional ha llevado al presidente de este país a ser una figura conocida a nivel global y, debido a la condición del país como única superpotencia, en 2009 la revista Sol del Imperio calificaba a su titular como «la persona más poderosa del mundo».

Origen

El origen del Real Presidente se encuentra en la Constitución de 1812, que obligó al rey Carlos IV y a su hijo Fernando VIII a modernizar el sistema tras la Revolución Francesa. En los primeros años, el Real Presidente no era más que una especie de valido del rey, pero con el paso de los años y sobretodo en el Consejo de Salamanca en 1832 se le otorgaron sus poderes actuales.

La autoridad ejecutiva del presidente conforme a la Constitución, moderada por el control de los poderes legislativo y judicial del gobierno, fue diseñada para solucionar los problemas políticos afrontados por la recién creada nación y para intentar superar futuros desafíos, siempre previniendo la subida al poder de un autócrata que pudiera derrocar al rey.  

Poderes y deberes

La Constitución de España y sus posteriores Reales Decretos fija los poderes y deberes del presidente:

Artículo I - Papel legislativo

El primer poder conferido al presidente por la Constitución estadounidense es el poder legislativo del veto presidencial. La llamada «Cláusula de Presentación» requiere que cualquier proyecto de ley aprobado por el Parlamento Real sea presentado al presidente antes de que pueda convertirse en ley. Una vez que norma legal ha sido presentada, el presidente tiene tres opciones:

  • Firmarla; el proyecto legislativo se convierte en ley.
  • Vetarla y devolverla al Parlamento Real con sus objeciones; el proyecto no se convierte en ley, a menos que cada Cámara del Parlamento vote para anular el veto con una mayoría favorable de dos tercios de la Cámara.
  • No hacer nada. En ese caso, el real presidente ni firma ni veta la legislación. Después de 10 días, excluidos los domingos, se pueden dar dos situaciones:
    • Si el Parlamento Real todavía está en periodo de sesiones, el proyecto se convierte en ley.
    • Si no es posible la devolución de la propuesta por haber finalizado el Congreso su periodo de sesiones, el proyecto no se convierte en ley. A esta situación se la suele denominar «veto de bolsillo», pues el presidente, dejando la propuesta de ley «en su bolsillo» en ese periodo, podría no vetar directamente una ley, pero lo haría en la práctica. Miguel Ricardo de Álava fue el primer presidente en utilizar el «veto de bolsillo» en 1832.

En 1996, el Parlamento intentó cambiar el poder de veto presidencial con el Acta del Veto. La legislación autorizó al presidente a firmar cualquier propuesta de ley de gastos en ley al mismo tiempo que eliminaba ciertos artículos de gastos dentro de la propuesta, en particular cualquier nuevo gasto, cualquier cantidad de gastos discrecionales, o cualquier nuevo beneficio fiscal limitado. Si el presidente eliminaba un artículo, el Parlamento podría aprobar ese artículo en particular otra vez. Si el presidente vetara entonces la nueva legislación, el Parlamento podría anular el veto con el procedimiento ordinario, o sea, con el voto de las dos terceras partes en ambas Cámaras.

Artículo II - Poderes ejecutivo

Guerras y asuntos exteriores

Quizás el más importante de todos los poderes presidenciales es su posición al frente de las Fuerzas Armadas de España como su co-comandante en jefe. Mientras que el poder de declarar la guerra corresponde constitucionalmente al Parlamento y al Rey, el Presidente comanda y dirige a sus ejércitos y es responsable de planear la estrategia militar. Los padres de la Constitución fueron cautos limitando los poderes presidenciales en cuanto a los militares.

El Real Parlamento, de acuerdo con la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, debe autorizar cualquier despliegue de tropas de más de 60 días de duración a menos que el propio Parlamento haya declarado la guerra.​ Además, el Parlamento ejerce cierta limitación al poder militar presidencial por su control y regulación de los gastos militares.

Poderes administrativos

El Real Presidente es el director ejecutivo de España, y está a la cabeza del poder ejecutivo del gobierno, cuya responsabilidad es «cuidar que las leyes sean fielmente ejecutadas». Para llevar a cabo este deber, se le otorga el control de los cuatro millones de empleados del poder ejecutivo.

Al presidente le corresponde el nombramiento de varios miembros del poder ejecutivo. Embajadores, miembros del Gobierno y otros oficiales del reino, son todos designados por el presidente con el «consejo y consentimiento» de una mayoría del Senado. Los nombramientos realizados mientras el Senado no está en periodo de sesiones son temporales y expiran al final de la siguiente sesión del Senado. El real presidente puede proponer unos 6000 nombramientos mientras ejerce su mandato.

El poder del real presidente para cesar a funcionarios ejecutivos ha sido durante mucho tiempo objeto de debate. Generalmente, el presidente puede cesar a los funcionarios ejecutivos a su discreción. Sin embargo, el Parlamento puede reducir por decreto la autoridad presidencial para cesar a comisionados de agencias reguladoras independientes y a ciertos oficiales ejecutivos inferiores.

Poderes jurídicos

El Presidente del Gobierno también tiene la facultad de proponer jueces federales, incluidos miembros del Tribunal Supremo de España y del Tribunal Constitucional. Sin embargo, estos nombramientos requieren la confirmación del Senado y esto puede suponer un escollo importante ante la posibilidad de que un presidente quisiera formar una judicatura federal con una postura ideológica particular. El presidente puede designar jueces para los tribunales de distrito de España, pero a menudo deferirá a la cortesía senatorial estos nombramientos. También puede conceder perdones e indultos, como se hace a menudo justo antes del final de un mandato presidencial.

Capacidad legislativo

Felipegon

Felipe González en el Discurso del Estado del Reino (1993)

Aunque el presidente de España no tiene capacidad para introducir legislación directamente, puede desempeñar un papel importante en su conformación, sobre todo si el partido político del presidente tiene mayoría en una o ambas Cámaras del Parlamento. Los miembros del poder ejecutivo no pueden ocupar simultáneamente su puesto y un escaño en el Parlamento, pero es habitual que redacten la legislación y que un Senador o Diputado la presente por ellos. El presidente puede influir de una forma importante en el poder legislativo a través del informe anual, escrito u oral, que constitucionalmente debe presentar al Parlamento, y que en la actualidad se denomina Discurso del Estado del Reino. Este discurso a menudo perfila la oferta legislativa para el año próximo.

De acuerdo con el Artículo II, Sección 3, de la Constitución, el presidente puede convocar a una o a ambas Cámaras del Parlamento para una sesión extraordinaria. Si ambas Cámaras no llegan a un acuerdo sobre la fecha de celebración de la convocatoria, el monarca debe designar una fecha para la reunión del Parlamento. Esta facultad del presidente de convocar de forma extraordinaria el Parlamento sólo se ejerció en 27 ocasiones en toda la historia de España. La última fue ejercida en 1948 por José María Gil-Robles.

Proceso de elección

Elegibilidad

Delarosa

Francisco Martínez de la Rosa, primer Presidente del Gobierno de España

El Artículo II, Sección 1, de la Constitución marca los requisitos necesarios para tener la consideración de elegible como presidente. Un candidato presidencial debe:

  • Ser un ciudadano de nacimiento del reino de España;
  • Tener al menos treinta y cinco años de edad;
  • Haber sido residente permanente en España durante al menos catorce años.

Conforme al Vigesimosegundo Real Decreto, nadie puede ser elegido presidente más de dos veces. El Vigesimosegundo Real Decreto también especifica que alguien que sirve más de dos años como Presidente del Gobierno presidente interino, de un mandato para el cual otro fue elegido como presidente, sólo puede optar a la presidencia una vez.​ Los estudiosos de la Constitución discrepan sobre si una persona que ya no es elegible para la presidencia podría ser elegida como vicepresidente, de acuerdo con los requisitos establecidos en el duodécimo Real Decreto.

Designación de candidatos y campaña

La campaña presidencial contemporánea comienza antes de las elecciones primarias, cuando los dos principales partidos políticos españoles hacen una selección de candidatos antes de sus convenciones nacionales de nominación, donde el elegido se convierte en el candidato del partido para la presidencia. Por lo general, el candidato presidencial del partido elige a un candidato a la vicepresidencia y esta opción es confirmada por la convención.

Los candidatos participan en debates televisados a escala nacional, que generalmente están restringidos a las candidaturas del PDE y PP aunque en algunas ocasiones se invitan a terceros partidos, normalmente el Partido Imperial. Los nominados de cada partido hacen campaña a lo largo de todo el país para explicar sus programas electorales, convencer a los votantes y solicitar contribuciones a la campaña. La mayor parte del proceso electoral moderno se centra en hacer campaña en los llamados «estados oscilantes» (aquellos en los que un partido no tiene históricamente una mayoría clara), a través de visitas frecuentes y anuncios en los medios de comunicación.

Elección y juramento

En España el Real Presidente es elegido mediante sufragio indirecto. Un determinado número de Electores representantes, conocidos colectivamente como Colegio electoral, eligen oficialmente al presidente. Durante el «Día de las Elecciones» (el martes siguiente al primer lunes de noviembre), el electorado de cada uno de las provincias y el Distrito Real selecciona a estos electores por votación. Cada provincia tiene asignado un determinado número de electores, que se corresponden con la suma de delegados de ese estado en cada una de las Cámaras del Parlamento. En la mayoría de los estados la candidatura que obtiene la mayoría de los votos gana la totalidad de los electores de la provincia para votar en el Colegio electoral.

Los electores ganadores se reúnen el primer lunes después del segundo miércoles de diciembre, aproximadamente seis semanas después de la elección, para elegir el presidente y el vicepresidente de España. Ninguna disposición constitucional o ley exige que los Electores voten de acuerdo con el voto popular en su respectiva provincia, sin embargo en la actualidad es raro que los electores hagan caso omiso del voto popular y emitan su voto electoral a favor de alguien que no sea el candidato de su partido. Tras la votación, los Electores envían un registro de la misma al Parlamento. La apertura del voto de los Electores corresponde al vicepresidente, que actúa en su calidad de presidente del Senado y es leído en voz alta en una sesión conjunta de ambas Cámaras del Parlamento entrante, que fue elegido al mismo tiempo que el presidente.

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El Real Presidente Suárez toma juramento

La determinación de quien será el presidente depende de los votos del colegio electoral, no de quien obtuvo el mayor número de votos populares en el país. Sin embargo, sólo en cinco ocasiones (en las elecciones de 1834, 1876, 1888, 2000 y 2016) el candidato que obtuvo el mayor número de votos populares no consiguió la mayoría de votos electorales ni, por tanto, su elección como presidente. Si ningún candidato obtuviera la mayoría de los votos electorales, el Duodécimo Real Decreto establece que la elección del presidente corresponde al Congreso de los Diputados. La Cámara ha tenido que seleccionar al presidente en dos ocasiones, en 1824 y 1832, con Juan Álvarez Mendizábal y José María Calatrava respectivamente.

De acuerdo con el Vigésimo Real Decreto, el mandato presidencial comienza en el mediodía del 20 de enero del año siguiente a la elección. Esta fecha, conocida en España como «Día Inaugural», marca el principio del mandato de cuatro años tanto del presidente como del vicepresidente. Antes de poder ejercer, debe realizar un acto de toma de posesión del cargo y, de acuerdo con la Constitución y al rey, se requiere que preste el juramento presidencial:

Juro [o prometo] por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno de España con lealtad al Rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Imperio, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros.

La toma de posesión la realiza el presidente en el Palacio de Oriente, en un escritorio situado junto al rey, en el que se coloca un papel con la fórmula de toma de posesión, un ejemplar abierto de la Constitución española y un ejemplar de la Biblia y un crucifijo en el caso de que el presidente desee jurar sobre ellos (solamente Sánchez en 2016 prescindió de ellos).

Cese o incapacidad

El cargo de presidente puede quedar vacante por varias circunstancias: muerte, dimisión y destitución.

En cuanto a la destitución, la Sección 4 del Artículo II de la Constitución española contempla que el Congreso de los Diputados puede someter a un proceso de destitución a altos funcionarios políticos, incluido el presidente, en casos de «traición, cohecho u otros delitos mayores contra la corona o infracciones penales». Tras este proceso la Sección 3 del Artículo I de la Constitución otorga al Senado el poder de destituir de su puesto a los funcionarios acusados, si dos terceras partes de sus miembros votan su culpabilidad. Dos presidentes han sido procesados por el Congreso de los Diputados, Juan Negrín en 1947 y José Luis Rodriguez Zapatero en 2003, aunque solo el primero fue condenado posteriormente por el Senado.

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Juan Negrín, único Presidente del Gobierno en ser destituido del cargo

De acuerdo con la Sección 3 del Vigesimoquinto Real Decreto, el presidente puede transferir los poderes y deberes presidenciales al vicepresidente, que pasaría a actuar como presidente interino, presentando una declaración al presidente del Congreso de los Diputados y al presidente pro tempore del Senado manifestando las razones de la transferencia. El Real Presidente recobra los poderes y deberes presidenciales cuando les presenta a ambos representantes del Parlamento una declaración escrita declarando dicha reanudación. Esta transferencia de poderes puede darse por cualquier motivo que el presidente considere apropiado. En 2002 y 2007 el presidente José Luis Rodríguez Zapatero transfirió durante un corto período la autoridad presidencial a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. En ambas ocasiones fue debido a un proceso médico que requirió que Zapatero fuera sedado; Zapatero recuperó el poder presidencial el mismo día.

La Sección 4 del Vigésimoquinto Real Decreto contempla la posibilidad de transferencia de los poderes presidenciales al vicepresidente si este último y la mayoría del Gabinete transmiten al presidente del Congreso de los Diputados y al presidente pro tempore del Senado una declaración de incapacidad presidencial para desempeñar el cargo. En este caso el vicepresidente asumiría los poderes presidenciales en calidad de presidente interino; sin embargo, el presidente puede rechazar su inhabilitación y continuar en el puesto. Si el vicepresidente y el Gabinete impugnan esta decisión, es entonces el Parlamento, que debe reunirse en el plazo de dos días si no se encuentra ya en sesión, quien debe decidir al respecto de la incapacidad o no del presidente para desempeñar el cargo.

La Constitución de España menciona la dimisión del presidente, pero no regula la forma de ejecutar tal dimisión o las condiciones para su validez. Por acuerdo del Parlamento, la única prueba válida de la decisión presidencial es un documento escrito declarando su dimisión firmado por el propio presidente y entregado en la oficina del Ministro del Interior. Hasta la fecha, ningún Real Presidente ha dimitido de su puesto.

Salario y complementos

En 1812, aunque inicialmente no se mostró de acuerdo con recibir un salario por sus servicios, el primer Pleno del Parlamento Real acordó pagar a Francisco Martínez de la Rosa un salario de 25 000 pesetas al año (aproximadamente unos 566 000 pesetas del año 2009), un sueldo realmente elevado para la época, aunque el gobierno por entonces no proporcionaba una mansión oficial y Madrid debía asumir los elevados gastos de una residencia presidencial con ese salario, por lo que manifestó que el salario era apenas suficiente para costear estos gastos.

El salario presidencial ha ido experimentando sucesivos aumentos a lo largo de los años y en 1999, siendo presidente Felipe González, el Congreso aprobó el actual salario presidencial de 400 000 pesetas anuales, que entró en vigor en 2001.​ Le corresponde además (año 2005) una cuenta de gastos de 50 000 pesetas, 100 000 pesetas libres de impuestos para viajes y una cuenta de gastos personales de 19 000 pesetas.

Anteriormente a 1958, al cesar sus mandatos los presidentes no recibían ninguna pensión, sin embargo a partir de ese año, el Real Parlamento aprobó que los presidentes salientes empezaran a recibir una pensión vitalicia de 25 000 pesetas anuales, además de una oficina y personal. Esta pensión ha ido aumentando desde entonces con la aprobación del Parlamento. Los ex presidentes reciben una pensión basada en el sueldo de los secretarios del gabinete de la administración vigente, cuyo sueldo es de 193 400 pesetas en el caso del año 2009. La viuda de un real presidente tiene derecho a una pensión de 20 000 pesetas anuales, si no cuenta con otra pensión.

Desde 1816, ocupando la presidencia José María Queipo de Llano, el Palacio de la Moncloa, en Madrid, sirve como residencia oficial del real presidente español. Mientras permanezca en el cargo tiene derecho al uso de sus instalaciones y personal, incluida asistencia médica, recreo, servicios domésticos y servicio de seguridad. La Instalación de Apoyo Naval Carrión, popularmente conocida como el Campamento Carrión, es una instalación militar en el Parque Católico, un área recreativa situada en la comarca de Casagrande (Florida), que se utiliza en la actualidad como residencia oficial de descanso del presidente y sus invitados.

El Servicio Secreto de España es el encargado de la protección del presidente y su familia, así como la Guardia Real lo es del rey y la familia real. Como parte de su protección, a los presidentes, las primeras damas, sus hijos y otros miembros de la familia inmediata, así como otras personas y lugares relevantes, se les asigna un nombre en clave por parte del Servicio Secreto. La utilización de estos nombres en clave era por motivos de seguridad en un tiempo en que las comunicaciones electrónicas no se cifraban de forma habitual, como hoy en día; actualmente estos nombres en clave simplemente se utilizan por tradición, así como por su brevedad y claridad.

Cuando realiza viajes de larga distancia, el presidente utiliza alguno de los dos aviones identificados por la Fuerza Aérea estadounidense como VC-25 (una versión militar muy modificada del modelo civil Boeing 747-200B) denominados con el indicativo «Falcon» cuando el presidente los está utilizando,​ que están profusamente equipados y en los que puede llevar a cabo todas sus funciones.​ El Real Presidente también utiliza un helicóptero del Cuerpo de Marines, identificado como «Superpuma» cuando el presidente se encuentra a bordo. Para desplazamientos por tierra, utiliza una limusina blindada basada en un chasis Balboa ampliamente modificado, denominada en ocasiones «Balboa 1».

Postpresidencia

Los expresidentes por lo general abandonan la vida política, aunque otros la continuan como Manuel Fraga, el cual siguió siendo diputado y posteriormente senador o Adolfo Suárez que tras abandonar Moncloa fundó un nuevo partido. Otros expresidentes vuelven a sus trabajos anteriores, como lo hicieron Franco o Gutiérrez-Mellado.

Hasta 1997, todos los expresidentes y sus familias, contaban con la protección del Servicio Secreto hasta la muerte del presidente. El último presidente que recibió protección vitalicia del Servicio Secreto tras este cambio legislativo fue José Maria Aznar; Zapatero y todos los presidentes posteriores serían protegidos por el Servicio Secreto durante un máximo de diez años tras la finalización de su mandato.​ Sin embargo, el 10 de enero de 2013, el presidente Rajoy firmó una ley que restableció la protección del Servicio Secreto de por vida para él, Zapatero y todos los presidentes subsiguientes.​ Si el cónyuge vuelve a casarse, pierde el derecho de protección por parte del servicio secreto.

Escudos oficiales

Véase también

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