Historia Alternativa
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Reino Unido de la Gran Bretaña
Reino Unido de la Gran Bretaña

Historia Alternativa: No Trafalgar
Bandera Escudo de Armas De United Kingdom of Great Britain
Bandera Escudo de Armas
Localización De United Kingdom of Great Britain
Localización De United Kingdom of Great Britain

Lema: «Dieu et mon droit»
(en francés: «Dios y mi derecho»

Himno: "God Save the King"
Capital: Coat of Arms of The City of London.svg.png Londres
Otras Ciudades:

Birmingham, Glasgow, Liverpool, Leeds, Sheffield, Edimburgo, Mánchester, Coventry, Cardiff

Idiomas:
  Oficial:
 
Inglés
  Otros idiomas: Escocés, córnico, francés, galés
Religión: Anglicanismo
Tipo de gobierno: Monarquía Parlamentaria
Reina: Isabel II del Reino Unido
  Casa real: Casa de Windsor
Primera ministra: Theresa May
Superficie: 209 331 km² km²
Población: 65 217 975 habitantes habitantes
 Densidad: 255,6 hab./km² hab/km²
Establecimiento: 1 de mayo de 1707
Moneda: Libra esterlina (£)
PIB PPA: 2 787 741 mill. US$
PIB Nominal: 2 649 893 mill. US$
Punto más alto: Ben Nevis (1.344 metros)
Gentilicio: Británico/a
Dominio de internet: .uk y .gb
Huso Horario: GMT (UTC+0)

El Reino Unido (en inglés, United Kingdom),​ denominado oficialmente Reino Unido de la Gran Bretaña  (United Kingdom of Great Britain), es un país soberano e insular, ubicado al noroeste de la Europa Continental. Su territorio está formado geográficamente por la isla de Gran Bretaña, el noreste de la isla de Irlanda y pequeñas islas adyacentes. Gran Bretaña limita al norte y al oeste con el océano Atlántico, al este con el mar del Norte, al sur con el canal de la Mancha y al oeste con el mar de Irlanda.

El Reino Unido es un Estado unitario comprendido por tres naciones constitutivas: Escocia, Gales e Inglaterra.​ Es gobernado mediante un sistema parlamentario con sede de gobierno y capitalidad en Londres, pero con tres administraciones nacionales descentralizadas en Edimburgo y Cardiff, las capitales de Escocia y Gales, respectivamente. Es una monarquía parlamentaria, siendo Isabel II la jefa de Estado. Coloquial y erróneamente se denomina Gran Bretaña e Inglaterra, consecuencia del mayor peso de ambos (territorio y reino respectivamente) dentro del Estado. Las dependencias de la Corona de las islas del Canal —Jersey y Guernsey— y la Isla de Man no forman parte del Reino Unido, si bien el Gobierno británico es responsable de su defensa y las relaciones internacionales.

El Reino Unido tiene catorce territorios de ultramar, todos ellos vestigios de lo que fue el Imperio británico, que en su territorio internacional llegó a alcanzar y a abarcar cerca de una quinta parte de la superficie terrestre mundial.

Es un país desarrollado que por su volumen neto de producto interno bruto es la quinta economía mundial. Fue el primer país industrializado del mundo y la principal potencia mundial durante el siglo XIX y el comienzo del siglo XX (1815-1939), pero el costo económico de la Gran Guerra Europea y el declive de su imperio con motivo de las guerras independentistas en la segunda parte del siglo XX disminuyeron su papel en las relaciones internacionales. Sin embargo, aún mantiene una significativa influencia económica, cultural, militar y política, y es una potencia nuclear. Es la cuarta economía mundial, por detrás de los EEUU, Rusia y la India.  

Historia de Gran Bretaña

Prehistoria

Edad Antigua

Edad Media

Edad Moderna

Edad Contemporánea

El antiguo sistema colonial británico comenzó a declinar durante el siglo XVIII. Fue un período de dominación whig en la vida política nacional (1714-1762), el Imperio se convirtió en algo de menor importancia, hasta que un intento de subir los impuestos en las colonias norteamericanas desató la Guerra de Independencia y la independencia de las mismas (1776).

A menudo se alude a este período como el del «Primer Imperio británico», indicando el cambio de dirección en la expansión británica, que se dirigió fundamentalmente a las Américas durante los siglos XVII y XVIII, mientras que durante el «Segundo Imperio británico» se centró en Asia y África (a partir del siglo XVIII). La pérdida de los Estados Unidos mostró que poseer colonias no era necesariamente una ventaja en términos económicos, ya que Gran Bretaña podía aún controlar el comercio con sus ex-colonias sin tener que pagar por su defensa y administración.

El mercantilismo, la doctrina económica que presupone la competición entre naciones por una cantidad de riqueza finita, había caracterizado el primer período de expansión colonial, pero cedió paso al laissez-faire económico, el liberalismo de Adam Smith y sus sucesores.

La lección aprendida por el Reino Unido tras la pérdida de Norteamérica —que el comercio puede seguir aportando prosperidad, incluso en ausencia de dominio colonial— contribuyó durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XIX a la extensión del modelo de colonia autogobernada, que se concedió a las colonias pobladas por blancos en Canadá y Australia. Irlanda tuvo un trato diferente, siendo incorporada al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda en 1801. Sin embargo, la invasión francesa independizó la isla, y el reino volvió a ser únicamente de Gran Bretaña.

En este período, el Reino Unido prohibió el comercio de esclavos (1807) y pronto comenzó a forzar a otras naciones a hacer lo mismo. A mediados del XIX, se había conseguido erradicar la esclavitud de la mayor parte del mundo. La esclavitud fue abolida en las colonias británicas en 1834.

La victoria de las fuerzas de la Compañía Británica de las Indias Orientales (British East India Company) en la batalla de Plassey en 1757 abrió la provincia india de Bengala al dominio británico, aunque la posterior hambruna (1770) exacerbada por las expropiaciones realizadas por el gobierno provincial fue controvertida en la metrópoli. El siglo XIX vio como el control de la Compañía se extendía sobre toda la India. Tras el motín de 1857 los territorios de la Compañía pasaron a estar bajo la administración de la Corona (1858). La Reina Victoria (1837-1901) fue proclamada Emperatriz de la India Británica en 1876.

La reina Victoria, emperatriz de la India

Birmania se unió a la lista de territorios británicos en Asia, que se extendían por el este hasta Malasia y, desde 1841, a Hong Kong tras la Primera Guerra del Opio en defensa de las exportaciones de opio de la Compañía al Imperio chino, guerra en la que combatió con España.

Los intereses británicos en China comenzaron a finales del siglo XVIII, cuando el Reino Unido se convirtió en un gran importador de té. El comercio del té creo un déficit que los británicos trataron de corregir exportando opio de la India a China, a pesar de la oposición de las autoridades chinas. El conflicto dio lugar a las Guerras del Opio, en las que el Reino Unido derrotó por dos veces a China.

Tras las Guerras del Opio, el Reino Unido mantuvo unas complejas relaciones con China. Aunque se anexionó Hong Kong, la mayor parte de su comercio con China se regulaba mediante tratados que permitían el comercio a través de un cierto número de puertos. Como resultado, el Reino Unido estaba interesada en mantener un estado chino independiente, ya que su destrucción hubiera abierto la posibilidad de ganancias territoriales para otras potencias occidentales.

A la vez, Reino Unido no quería que el Estado chino fuera demasiado fuerte, ya que ello hubiera supuesto que China pudiera cancelar o renegociar sus tratados. Estos intereses explican la aparente contradicción de las actuaciones británicas respecto de China: Reino Unido apoyó a la dinastía Qing durante la rebelión de Taiping, pero al mismo tiempo, mediante una alianza con Francia, se embarcó en la Segunda Guerra del Opio contra la corte Qing.

Al mismo tiempo, Gran Bretaña firmó en 1848 la Alianza de Marsella con Francia y Rusia para la intervención en Turquía, país que había cerrado sus fronteras al comercio exterior. Por ello se desencadenó un conflicto militar que solo finalizó con la rendición turca y que provocó la caída del Imperio Otomano en 1851.

En cuanto a la política, se mantiene el bipartidismo de tories y wighs , salvo la entrada en 1859 en la escena política del Partido Liberal, que sin embargo apenas ostentará cargos de relevancia.

Durante el reinado de Victoria, Gran Bretaña alcanzó el estatus de primera potencia mundial, por su nivel industrial, su control de los mares, su multitud de colonias y su poderoso ejército, así como una economía próspera.

La Gran Guerra Europea puso a prueba al Imperio Británico: su flota se vio contestada por la coalición hispano-alemana, y perdió parte del control de los mares, así como algunas de sus colonias fueron invadidas. Formando parte de la Alianza de Marsella, mandó tropas a Francia para impedir la caída de París y juntos derrotaron a Alemania. Fue el país que menos sufrió los efectos de la guerra, quedando como única potencia en Europa, seguida muy de lejos por Italia y España, las dos otras democracias importantes. Estas tres se aliaron con los EEUU en la Alianza Defensiva del Atlántico Norte (NLT: OTAN) (ADAN en español, DAAN en ingles). Intervino junto a España en la Guerra Civil Portuguesa, apoyó el golpe de De Gaulle y la revolución contra la República Popular Alemana. Durante todo el siglo XX fue perdiendo paulatinamente sus dominios, pero los mantuvo unidos bajo la monarquía mediante la Commonwealth, que agrupa al Reino Unido con sus antiguas colonias. En 1964 ganaron las elecciones por primera vez los socialistas en el Reino Unido, pero solo gobernaron por cuatro años. Los partidos establecidos en el bipartidismo eran (y siguen siendo) el Partido Conservador y el Partido Laborista.

En la actualidad, el Reino Unido es la cuarta economía del mundo, además de ser una de las potencias políticas, militares y culturales más poderosas del mundo. Actualmente gobierna Theresa May, del Partido Conservador, desde 2016.

Gobierno y política

El Reino Unido es una monarquía parlamentaria cuya jefa de Estado es Isabel II. Asimismo, es la jefa de Estado de los otros quince países de la Mancomunidad de Naciones, situando al Reino Unido en una unión personal con aquellas naciones. La reina tiene la soberanía sobre las dependencias de la Corona, la isla de Man y los bailiazgos de Jersey y Guernsey. Estos no forman parte del Reino Unido, aunque el Gobierno británico gestiona sus relaciones exteriores y la defensa, además de que el parlamento tiene autoridad para legislar en su nombre.

El Reino Unido no tiene un documento que sirva como constitución totalmente definida. La constitución del Reino Unido, por lo tanto, consiste principalmente en una colección de diferentes fuentes escritas, incluyendo leyes, estatutos, jurisprudencias y tratados internacionales. Como no hay ninguna diferencia técnica entre los estatutos ordinarios y la "ley constitucional", el parlamento puede realizar una "reforma constitucional" por el simple hecho de aprobar una ley, y en consecuencia, tiene el poder para cambiar o suprimir casi cualquier elemento escrito o no escrito de la constitución. Sin embargo, existen ciertas limitaciones para la aprobación de las leyes, por ejemplo, ninguna legislatura puede crear leyes que no se puedan cambiar en un futuro.

El Reino Unido cuenta con un gobierno parlamentario, basado en el sistema Westminster, el cual ha sido emulado alrededor del mundo, uno de los legados del Imperio británico. El parlamento del Reino Unido, que se reúne en el Palacio de Westminster tiene dos cámaras: la Cámara de los Comunes (elegida por el pueblo) y la Cámara de los Lores. Cualquier ley aprobada por el parlamento requiere el consentimiento real para convertirse en ley. El hecho de que el parlamento descentralizado en Escocia y las asambleas en Irlanda del Norte y Gales no sean órganos soberanos y puedan ser abolidos por el parlamento británico, hace que este último sea el órgano legislativo más importante en el país.

El puesto del jefe de gobierno del Reino Unido, el primer ministro, lo ocupa el miembro del parlamento que obtiene la mayoría de votos en la Cámara de los Comunes, por lo general es el líder del partido político con más asientos en dicha cámara. El primer ministro y el gabinete son nombrados por el monarca para formar el "Gobierno de Su Majestad", aunque el primer ministro elige al Consejo de Ministros, y por convención, el monarca respeta su elección.

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