Historia Alternativa
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República de Galicia
Republica de Galicia
Himno: "Deus fratesque Gallaecia"
Capital: Santiago de Compostela
Ciudad Principal: Vigo
Idioma: Galego
Religión: Cristianismo (catolicismo)
Grupo étnico: Gallego
Tipo de gobierno: República Presidencialista
  gobierno: Xunta de Galicia
División Administrativa: 9 provincias, 47 bisbarras, 3792 parroquias.
Superficie: 29445,82 km2
Población: 7391772 (censo 2015) habitantes
Independencia: de Reino de España
  declarada: 17 de mayo de 1899
  reconocida: 17 de mayo de 1899
Moneda: Peso
Gentilicio: gallega/o



La Republica de Galicia es una nación independiente situada en la esquina noroeste de la península ibérica, en el continente europeo tiene una extensión aproximada de 35769,32 km2 y una población total de 8,025,282 habitantes.

Limita al Norte y Oeste con el Océano Atlántico, al Este con la República de España y al sur con la República de Portugal. Desde la guerra de independencia, el Reino de Galicia ha pasado de ser una región agraria atrasada, a convertirse en una nación plenamente desarrollada, caracterizada por una economía ampliamente diversificada, disfrutando de un buen nivel de vida que le lleva a ser una de las naciones con más esperanza de vida.

A nivel internacional forma parte como observador de la ONU y de la Mancomunidad Iberica.

HISTORIA[]

Guerra de Independencia[]

El tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898, que puso fin a la Guerra Hispano-Americana, fué el detonante de lo que se denominó las revoluciones de Navidad, que supusieron el desmembramiento del Reino de España, y el nacimiento de los Reinos de Galicia y Euskadi y la República de Catalunya.   

El final del siglo XIX en España con el sistema de la Restauración en el que imperaba un caciquismo mal disimulado, creo un caldo de malestar social, que el gobierno, trato de suavizar a través de la unión de toda España en la guerra contra los Estados Unidos. La derrota no hizo sino acentuar el malestar de la población que veía como el gobierno les había llevado a un guerra sin estar preparados y en la que las clases populares aportaron los muertos. Por ello tras filtrarse las condiciones del Tratado de París, surgieron protestas a lo largo y ancho de España, que en Cataluña, Euskadi y Galicia pronto tomaron un cariz nacionalista e independentista.   

En Galicia, la guardia civil y el ejercito reprimen manifestaciones en las principales ciudades, provocando numerosos muertos en lo que se conocería como la navidad sangrienta, lo que exacerba aún más los ánimos y para finales de año, algunas unidades militares compuestas por gallegos se sublevan contra sus oficiales; al igual que sucede en Cataluña y Euskadi.   

El gobierno de España desbordado declara el Estado de Guerra Civil, y durante los primeros meses de 1899, logra sofocar las protestas de la Meseta y Andalucía, si bien es incapaz de recuperar el dominio en Catalunya, Euskadi y Galicia, en donde se han formado Gobiernos Provisionales que proclaman la independencia de sus respectivos países.   

Tras presiones internacionales, el gobierno español se aviene a negociar con representantes de los territorios separatistas, y el día 1 de mayo de 1899, se firma el Tratado de Roma, por el que se reconoce la independencia de Catalunya, Euskadi y Galicia, definiéndose los límites territoriales en base al territorio controlado por cada bando, en dicha fecha.   

El día 17 de mayo de 1899, Alfredo Brañas, presidente provisional de la Xunta de Galicia, proclama ante una multitud enfervorizada, en la plaza del Obradoiro, la independencia de la Nación de Galicia.      

Constitución y primeros años[]

Proclamada la independencia, la Xunta provisional  que había ejercido las funciones de un gobierno provisional se puso a la tarea de redactar una Constitución que estableciese el marco jurídico de la nueva nación.

Dicha Xunta provisional estaba formado por seis miembros: Alfredo Brañas que ostentaba la Presidencia y los asuntos de Justicia y Policia, Manuel Murguía (Interior), Aureliano Pereira (Fomento e Instrucción), Pedro Barrié y Pastor (Hacienda), Eduardo Pondal (Relaciones Exteriores)  y Fernando Gómez (Defensa).

A grandes rasgos podían distinguirse tres posturas que derivaron en los tres partidos que conformarían los primeros años de la nueva nación. El partido Liberal dirigido por Murguía, el Partido Tradicionalista de Brañas y el Partido Progresista de Aureliano.

Pese a la diversidad de posturas, los trabajos avanzaron a buen ritmo, tomando como base el Proyecto de Constitución para el futuro Estado Gallego de 1887; el cual sería modificado en los aspectos que presentaban mayor polémica, tales como la forma de gobierno monárquica o republicana, la libertad religiosa, o el voto femenino.

Así el 15 de julio de 1899, apenas tres meses después de la proclamación de independencia, la Xunta provisional aprobaba el proyecto de Constitución que habría de ser sometido al pueblo gallego.

El 4 de septiembre de 1899, la Constitución es aprobada por el pueblo gallego con el voto afirmativo del 85% de los electores.

La Constitución establecía la república presidencialista como forma de gobierno, dado que la monarquía se asocio con el régimen del dominio español si bien la decision fue objeto de tensos debates; así mismo se fijo la fecha de las elecciones que habrían de fijar la composición del Parlamento para el 14 de enero de 1900, el cual ostentaría el poder legislativo, y una vez elegido nombraría a la nueva Xunta que asumiría la ingente tarea de consolidar a la joven república.

Para la elección de los parlamentarios se tomo como base la bisbarra, asignado un parlamentario por cada 25000 habitantes como máximo a cada una de ellas. Cada bisbarra se dividiría en tantas áreas electorales como parlamentarios a elegir y se seguiría el criterio mayoritario para elegir a los mismos.

Dichas elecciones aparte de elegir a los miembros del Parlamento que ostentará el poder legislativo de la República, serviría para designar al primer Presidente de la República, si bien su primer mandato se limitaría a dos años, pues la Constitución recogía que las elecciones al Parlamento y a la Presidencia, se fuesen alternando cada dos años, de manera que los mandatos fuesen de cuatro años.

A pesar de tan alto analfabetismo nuevamente el pueblo gallego acudió a las urnas alcanzándose una participación del 85% del electorado, transcurriendo la jornada sin numerosos sobresaltos si bien hubo numerosas denuncias de caciquismo y fraude, lo cual mostraba la ingente tarea que le esperaba a la recién nacida democracia.

Las elecciones arrojaron un resultado inesperado pues si bien durante la campaña electoral todo hacía prever que el vencedor estaría entre el Partido Liberal de Murguía y el Partido Tradicionalista de Alfredo Brañas, los resultados electorales dieron el triunfo al Partido Progresista de Aureliano Pereira.

De los 106 escaños en liza, el Partido Progresista obtuvo 41, el Partido Liberal 38 y el Partido Tradicionalista 27.

Asimismo, Aureliano Pereira fue nombrado Presidente de la República de Galicia.

El 21 de enero de 1900, en la plaza del Obradoiro, Aureliano Pereira rodeado de Manuel Murguía y Alfredo Brañas y ante una multitud enfervorizada, prestaba juramento como primer presidente de la Republica de Galicia.

Pese a ser un sistema presidencialista al estilo americano en el cual el Presidente tenía control absoluto para nombrar y dirigir el gobierno que colegiadamente tomo la denominación de Xunta, el Presidente Aureliano Pereira, tomo como primera medida, nombrar como vicepresidentes a Manuel Murguía y Alfredo Brañas, pues consideraba que la tarea de los primeros pasos y la formación del marco jurídico de la naciente república que aún operaba con normas provisionales de dudosa legalidad, lograría mayor estabilidad y duración si se hiciese por consenso entre todos los partidos. Esta unión que se prolongaría tras las elecciones presidenciales de 1902 y duraría hasta 1906, sería conocida como el Triunvirato Galaico, y es considerada por muchos como la artífice de las bases que cimentaron el posterior desarrollo económico de Galicia.

La situación encarada por el gobierno no era nada halagüeña, tenían ante sí la tarea de dirigir un país pequeño con una economía agrícola y que afrontaba siglos de abandono, pues Galicia en España solo fue tenida en cuenta a la hora de pagar impuestos o aportar hombres al ejército.

Dicha tarea fue encarada con gran decisión desde el primer momento.

Desde el punto de vista administrativo se puso el acento en la promulgación de un código civil y penal gallego, así como de las leyes que regulasen la organización territorial y administrativa prevista en la constitución.

En la esfera cultural y de instrucción, se actuó en un doble frente por un lado con la proclamación del gallego como único idioma oficial de Galicia, tras siglos de menosprecio y que serviría junto con el impulso a las manifestaciones culturales propias de Galicia, como instrumento creador e impulsor de una conciencia nacional que potenciase la unidad social y nacional. Por otro y atendiendo a la alta tasa de analfabetismo y conscientes de que sólo una nación instruida podría sacar a Galicia del atraso en el que se encontraba sumida, se impulso la ley de instrucción pública como instrumento para impulsar la alfabetización de los gallegos, la cual impuso la escolarización obligatoria de todos los gallegos en edad escolar. Dicha ley tendría fuerte contestación por parte de la Iglesia católica que consideraba una intromisión inasumible en un ámbito en el cual hasta entonces ostentaba un monopolio. Ello provocaría fuertes tensiones, solo solucionados con grandes esfuerzos y grandes dosis de diplomacia por ambos bandos.

En la esfera económica, la constitución eminentemente liberal limitaba a intervención estatal en la economía, no obstante, se adoptaron varias medidas, algunas como la supresión de los fueros, fueron bien recibidas, otras como la concentración parcelaría obligatoria tuvieron fuerte contestación y al final se opto por eliminar la obligatoriedad de la misa.

Importante decisión que luego tendría grandes consecuencias, sería la tomada en relación con los transportes ferroviarios, pues se optó por cambian el ancho de vía del ibérico al internacional de 1435 mm para las vías de ancho normal, y a 1067 mm para las de vía estrecha lo que suponía la desconexión con el resto de la península.

En el plano internacional, tras sucesivos reconocimientos, se busco fortalecer las relaciones, primeramente con Portugal, dados los múltiples lazos históricos entre ambos países, así como con los nuevos países de la Península Ibérica, Euskadi y Cataluña.

En el resto del mundo se establecerían relaciones primeramente con Estados Unidos, Francia y Suiza, por simpatía republicana, además de con varias naciones iberoamericanas, asi como con el Reino Unido y Alemania.

Las relaciones con España, fueron marcadas por numerosas tensiones y solo a partir de 1908 con el intercambio de embajadores, se pudieron considerar normalizadas las mismas.

GOBIERNO Y POLÍTICA[]

ORGANIZACIÓN TERRITORIAL[]

GEOGRAFÍA[]

ECONOMÍA[]

INFRAESTRUCTURA[]

DEMOGRAFÍA[]

CULTURA[]

DEPORTES[]

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