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Tercera Posición

Tercera posición es el nombre que se aplica a la corrientes políticas que buscan enfatizar su posición contraria tanto al comunismo como al capitalismo, siendo antimarxistas y antiliberales, así como presentarse a sí mismos como más allá del espectro político que ubica a los partidos políticos en izquierda y la derecha. No confundir con fascismo. Uno de sus objetivo de favorecer la cooperación económica y cultural entre los pueblos, en oposición al colonialismo y el neocolonialismo de las antiguas metrópolis y los Estados Unidos, así como a su inclusión dentro del área de influencia exclusiva de la Unión Soviética.

En materia de política internacional, la Doctrina Justicialista ha proclamado la Tercera Posición; es decir, una posición independiente de los dictados de las dos grandes potencias, que se han repartido según sus conveniencias estratégicas el mundo de posguerra.

Ni Izquierda Ni Derecha Tercera Posicion Politica

La Tercera Posición es una concepción filosófica y política. El General Perón percibió claramente la falacia ideológica de presentar la opción entre capitalismo y comunismo como ineludibles. Los dos grandes sistemas de pensamiento anteriores al justicialismo, el Individualismo Liberal Capitalista y el Socialismo "científico" clasista y estatista, estaban encarnados en el mundo de la posguerra (a partir de 1945), en dos grandes bloques geopolíticos e ideológicos antagónicos, que se mantuvieron Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, frente a las potencias del Eje (la Alemania del Tercer Reich, la Italia Fascista y el Imperio del Japón).

La conclusión de la guerra con la derrota del Eje, en Europa con la ocupación de Alemania por las tropas aliadas, y luego en el Pacífico, con la utilización de la bomba atómica contra las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki en Japón, abrirán una etapa de reacomodamiento geopolítico mundial que tendrá su formalización en las conferencias de Yalta y Postdam. En ellas, los Aliados dividirán el mundo en dos grandes esferas de influencia: una bajo la hegemonía americana y otra bajo la soviética. También partirían Alemania en dos: Alemania Democrática al este y Alemania Federal al oeste. Berlín, la antigua capital del Reich, sería dividida y administrada por las fuerzas militares aliadas (norteamericanos, ingleses, soviéticos y franceses). Se levantaría el Muro de Berlín, símbolo de la división del mundo en dos grandes sistemas.

Por primera vez en la historia de las civilizaciones, dos grandes "imperios" surgirán como aliados de la guerra y "enemigos" de la posguerra, pero además por primera vez también, ambos bandos sostenían y defendían convicciones ideológicas antagónicas e incompatibles: las democracias liberales de desarrollo capitalista, por una parte, y los socialismos de economías centralmente planificadas, por otra.

El mundo parecía dogmáticamente alineado en uno u otro bando y practicaba uno u otro sistema ideológico, cuando en la Argentina nacía una nueva concepción filosófica y doctrinal, que proponía, a su vez, una visión geopolítica diferenciada, a partir de la revalorización del protagonismo histórico de los pueblos en sus luchas por la liberación nacional, de toda forma de imperialismo, y de viejas o nuevas formas del colonialismo.

En ese mundo dividido y alineado militar y estratégicamente, Perón levantaría el justicialismo como la Tercera Posición internacional, no como una posición a mitad de camino de ambos sino, por el contrario, como una propuesta superadora de los antagonismos ideológicos, a partir de una nueva concepción que realizaba en la práctica, con la legitimidad del apoyo mayoritario del pueblo argentino, los sueños de Justicia, Libertad y Dignidad de todos los pueblos del mundo.

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Las dos guerras mundiales y la gran crisis de 1929 revelaron en toda su magnitud la dependencia de las economías latinoamericanas, muchas de las cuales, como la chilena, se derrumbaron estrepitosamente a raíz de esas coyunturas. Las inversiones extranjeras se redujeron, se cerraron las puertas para obtener préstamos y el comercio exterior disminuyó notoriamente. Asimismo, hubo masivas movilizaciones por parte de los sectores que debían cargar sobre sus hombros los efectos de la crisis, lo cual puso en riesgo la estabilidad política. Tal desastre económico y social alertó, incluso a sus más fervientes defensores, sobre el riesgo que implicaba la mantención del modelo primario-exportador.

La primera posición era el individualismo liberal, triunfante a partir de la Revolución Francesa, sobre el que se apoyó el desarrollo del capitalismo industrial. Su consecuencia inmediata fue la "proletarización" de los trabajadores y la generación de una natural reacción contra las formas de explotación inhumana que había implantado en las relaciones laborales.

La segunda posición sería la que representó a esa reacción contra la explotación: el llamado socialismo "científico", originado en los estudios y propuestas de Marx y Engels, que convocaban a la lucha de clases y a la solidaridad internacional de los "proletarios" del mundo, sin barreras nacionales, para implantar la "dictadura del proletariado" y comenzar la construcción del socialismo hasta llegar al paraíso comunista, donde no habría más clases ni explotación del hombre por el hombre, y ni siquiera Estado, pues desaparecería por innecesario, al ser concebido como simple instrumento de explotación, al servicio de la clase dominante: la burguesía capitalista.

Al margen de los erróneos presupuestos sobre los que se desarrollaron ambas posiciones, y de lo indemostrable de sus propuestas en al marco del devenir histórico, la realidad que generaron fue la de la explotación del hombre por el hombre, en la primera, y el de la explotación del hombre por el Estado, con la consecuente pérdida total de la libertad individual, en la segunda.

La Tercera Posición o justicialismo, pretende la armonización de los derechos del individuo con los de la comunidad, con la intencionalidad de obtener la realización del hombre a partir de posibilitarle la efectiva práctica de las virtudes y no, simplemente, dándole más bienes materiales. El justicialismo implica una preocupación ética y moral.

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Decia el General Perón, “es evidente que ninguna de estas dos soluciones nos llevaría a los argentinos a la conquista de la felicidad que anhelábamos para nuestro pueblo. Así fue que nos decidimos a crear las nuevas bases de una Tercera Posición que nos permitió ofrecer a nuestro pueblo otro camino que no lo condujese a la explotación y a la miseria. En una palabra, una posición netamente argentina, para los argentinos, la cual nos permitió seguir en cuerpo y alma la ruta de la libertad y de la justicia que siempre nos señaló la bandera de nuestras glorias tradicionales…por ello, libre de toda atadura ideológica extraña a nuestra nacionalidad, la República Argentina puede hablar con altura moral a todos los países del mundo, tendiendo su mano generosa, abierta y franca, sin reservas de ninguna especie, porque nuestro Justicialismo nos permite buscar y hallar siempre las coincidencias necesarias como para que todos los pueblos puedan hallar en dicha filosofía el camino tan anhelado de la libertad“ (Mensaje a la I Conferencia de Países No Alineados, septiembre de 1952)

La Tercera Posición planteó el derecho de todos los pueblos a escribir su propio destino, de acuerdo con sus propias idiosincracias, en plena libertad e independencia. Esta concepción peronista es la refundación de un orden internacional más justo, basado en el respeto absoluto de la soberanía política de todas las naciones.

Frente al capitalismo y al comunismo, para la Tercera Posición el hombre no es un individuo aislado y manipulable, ni un instrumento dentro de un gran y perverso engranaje colectivo, sino que es un ser que vive en sociedad, que libremente se desarrolla, constituye su familia, las sociedades intermedias, el Estado y sus asociaciones internacionales.

Así la resume Perón: …“nuestra Tercera Posición Justicialista diremos que, en el orden político, implica poner la soberanía de las naciones al servicio de la humanidad, en un sistema cooperativo de gobierno mundial, donde nadie es más que nadie, pero tampoco menos que nadie. En el orden económico, la Tercera Posición es la liberación de los extremos perniciosos, como lo son una economía excesivamente libre y otra excesivamente dirigida, para adoptar un sistema de economía social al que se llega colocando al capital al servicio de la economía. En el orden social, en medio del caos que opera en el mundo fluctuante entre el individualismo y el colectivismo, nosotros adoptamos un sistema intermedio cuyo instrumento básico es la justicia social“ (Mensaje a la I Conferencia de Países No Alineados, septiembre de 1952)

Por lo expuesto anteriormente, y entendiendo la posición humanista y cristiana que proclamó Perón en la Doctrina Justicialista, se puede afirmar que la Tercera Posición es una solución, humanista y cristiana a los problemas mundiales. Esta posición comenzó a trascender entre aquellas naciones sojuzgadas por uno u otro imperialismo. Cansados de falacias ideológicas, el claro llamado al realismo político de la comunidad internacional formulado por Perón atrajo la atención de muchos pueblos del mundo; pueblos a los cuales, frente a la explotación, la dependencia y el vasallaje, sólo se les brindaba la salida del ideologismo o la violencia.

La concepción política de la Tercera Posición entiende la igualdad entre naciones, éstas deben ser socialmente justas, económicamente libres y políticamente soberanas. Todas ellas en igualdad de derechos y deberes tienen una función internacional que cumplir. Por esto en la comunidad internacional no deben existir naciones y pueblos dirigentes, ni naciones y pueblos dirigidos, ni naciones y pueblos explotadores o explotados.

El primer fruto de la política de la Tercera Posición fue la firma del Pacto ABC, entre Argentina, Brasil y Chile, que se transformaría más tarde en la Unión de Naciones Suramericanas.

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