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Союз Советских Социалистических Республик
Soyúz Soviétskij Socialistíchieskij Respúblik
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

Bandera RSFSR (1918)
Bandera Ru Transcaucasia (1922)
Bandera Ucrania (1917-1991)
Bandera Byssr (1919)

1922-1945

Bandera Alemania Nazi
Bandera Finlandia
Bandera de Turkestan
Bandera Eslavia
Bandera Magadán Japonés

Flag of the Soviet Union (1936-1955) USSR Emblem 1936
Bandera Escudo
Lema nacional: Пролетарии всех стран, соединяйтесь!
(en ruso Trabajadores del mundo, ¡Uníos! )
Himno nacional: La Internacional (1922 - 1944)
Himno de la Unión Soviética (1944 - 1945)
Capital Moscú
Idioma oficial Ruso + 14 idiomas oficiales
Gobierno Estado socialista
Secretario General del Partido Comunista
 • 1917 - 1924 Vladimir Lenin
 • 1924 - 1945 Iósif Stalin
Historia
 • Revolución de Octubre

07 de noviembre de 1917

 • Tratado de la Unión 30 de diciembre de 1922
 • Derrota ante el Reich Alemán 12 de agosto de 1945
 • Disolución 12 de agosto de 1945
Superficie
 • 1941 22.402.200 km²
Población
 • 1941 est. 293.047.571 
     Densidad 13,1 hab./km²
Moneda Rublo
Miembro de: SDN

La Unión Soviética (en ruso: Советский Союз tr.: Sovietsky Soyuz), oficialmente llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS, en ruso: Сою́з Сове́тских Социалисти́ческих Респу́блик tr.: Soyuz Sovétskij Sotsialistícheskij Respublik; abreviado СССР, SSSR) fue un Estado federal marxista-leninista que existió en Eurasia entre 1922 y 1945. El nombre utilizado informalmente entre sus residentes fue la Unión (Союз tr.: Soyuz).

La Unión Soviética tuvo un sistema político de partido único dominado por el Partido Comunista hasta su caída y aunque era una unión federal de 15 repúblicas soviéticas subnacionales, el Estado soviético fue estructurado bajo un Gobierno nacional y una economía altamente centralizados.

La revolución rusa de 1917, que provocó la caída del Imperio ruso, tuvo como sucesor al Gobierno Provisional Ruso, que fue de corta duración, debido a que los bolcheviques ganaron la Guerra Civil Rusa y fundaron la Unión Soviética en diciembre de 1922 con la fusión de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, la República Federal Socialista Soviética de Transcaucasia, la República Socialista Soviética de Ucrania y la República Socialista Soviética de Bielorrusia.

Tras el deceso del primer líder soviético, Vladímir Lenin, en 1924, Iósif Stalin acabó ganando la lucha por el poder y dirigió el país a través de una industrialización a gran escala, con una economía centralizada y una extrema represión política. A finales de los años 30 la URSS inició una serie de anexiones territoriales que amenazaban con desestabilizar Europa, el cual culminó en su entrada en la Segunda Guerra Mundial contra las potencias del Eje en 1941.
Archivo:National Anthem of the Russian SFSR (1918-1944) - "Интернационал"
Tras cuatro años de guerra brutal, las fuerzas del Eje terminaron por hacer claudicar a las tropas soviéticas, firmándose la rendición incondicional el 9 de agosto de 1945, conllevando la disolución de la URSS tres días después. La negativa de Stalin a admitir la derrota llevó a la destrucción masiva de la infraestructura soviética y la pérdida innecesaria de vidas en los últimos meses de la guerra. Las potencias del Eje iniciaron tras el fin del conflicto una política de dessovietización y llevaron a los líderes soviéticos supervivientes a juicio por crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y guerra de agresión en los Juicios de Núremberg.

Historia

Archivo:National Anthem of the Soviet Union - "Гимн Советского Союза" (1944-1991)

Revolución y creación del Estado comunista

La actividad revolucionaria moderna en el Imperio ruso comenzó con la Revuelta Decembrista de 1825, y aunque la servidumbre fue abolida en 1861, lo fue en términos desfavorables para los campesinos y sirvió para animar a los revolucionarios. Un parlamento, la Duma Imperial de Rusia, fue establecido en 1906, después de la Revolución de 1905, pero el zar se resistió a los intentos de pasar de una monarquía absoluta a una constitucional. La agitación social continuó y se agravó durante la Primera Guerra Mundial por el fracaso militar y la escasez de alimento en las ciudades principales.

Un levantamiento espontáneo en Petrogrado, en respuesta al decaimiento de la economía y la moral en tiempo de guerra, culminó con el derrocamiento del Gobierno imperial en marzo de 1917 (véase Revolución de Febrero). La autocracia zarista fue reemplazado por el Gobierno Provisional Ruso, cuyos líderes pensaron en establecer una democracia liberal en Rusia y continuar participando en el lado de la Triple Entente en la Primera Guerra Mundial. Al mismo tiempo, para imponer su control sobre las clases bajas, las asambleas de trabajadores, conocidas como sóviets, nacen a lo largo de todo el país. Los bolcheviques, dirigidos por Vladímir Ilich Lenin, presionaron a favor de una revolución socialista tanto en dichas asambleas como en las calles, derrocándose al Gobierno Provisional el 7 de noviembre, 25 de octubre según el calendario juliano, de 1917, y entregándose el poder a los sóviets. En diciembre, los bolcheviques firmaron un armisticio con las Potencias Centrales, aunque en febrero de 1918, los combates se habían reanudado. En marzo, los soviéticos abandonaron la guerra definitivamente y firmaron el Tratado de Brest-Litovsk.

A partir de 1917 se produjo una larga y sangrienta Guerra Civil Rusa entre los Rojos y los Blancos, terminando en 1923 con la victoria de los Rojos e incluyó la intervención extranjera, la ejecución del zar Nicolás II y su familia y la hambruna de 1921, que mató a cerca de cinco millones de personas. Tras la Guerra Polaco-Soviética se firmó la «Paz de Riga» que a principios del año 1921 dividió los territorios disputados de Bielorrusia y Ucrania entre Polonia y la RSFS de Rusia. La Unión Soviética tuvo que resolver conflictos similares con la recién creada República de Finlandia, la República de Estonia, la República de Letonia y la República de Lituania.

Unificación

El 28 de diciembre de 1922 en una conferencia de delegaciones plenipotenciarias de la RSFS de Rusia, RFSS de Transcaucasia, la RSS de Ucrania y la RSS de Bielorrusia se aprobó el Tratado de Creación de la URSS y la Declaración de la Creación de la URSS,16 formándose la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Estos dos documentos fueron confirmados por el primer Congreso de los Sóviets de la Unión Soviética y firmados por los cabezas de las delegaciones Mijaíl Kalinin, Mikha Tskhakaya, Mijaíl Frunze y Grigory Petrovsky, y Aleksandr Chervyakov respectivamente el 30 de diciembre de 1922.

El 1 de febrero de 1924 la Unión Soviética fue reconocida por el Imperio británico y en ese mismo año se aprobó una Constitución soviética, legitimando la unión de diciembre de 1922.

La reestructuración intensiva de la economía, la industria y la política del país empezaron desde los primeros días del poder soviético en 1917. Una gran parte se realizó según los Decretos Iniciales Bolcheviques, documentos del Gobierno soviético, firmados por Vladímir Lenin. Uno de los adelantos más prominentes era el plan GOELRO, que propugnaba una reestructuración profunda de la economía soviética basada en la electrificación total del país. El plan se inició en 1920, desarrollándose durante un período de 10 a 15 años. Incluyó la construcción de una red de 30 centrales eléctricas regionales, incluyendo diez grandes centrales hidroeléctricas, y la electrificación de numerosas empresas industriales. El Plan llegó a ser el prototipo para el subsiguiente Plan Quinquenal finalizándose prácticamente en 1931

Dictadura de Stalin

Desde el comienzo de la Unión Soviética su Gobierno estuvo basado en una dictadura administrada por el partido bolchevique. Después de la política económica del comunismo de guerra llevada a cabo durante la Guerra Civil, el Gobierno soviético permitió que algunas empresas privadas coexistieran con la industria nacionalizada durante los años 1920. Del mismo modo, la requisa total de los excedentes alimentarios en el campo fue reemplazado por impuestos sobre los alimentos.

Los líderes soviéticos sostuvieron que un Gobierno de un único partido era necesario para asegurar que la «explotación capitalista» no regresara a la Unión Soviética y que los principios del centralismo democrático representaran la "voluntad del pueblo". El debate sobre el futuro de la economía constituyó el telón de fondo en la lucha por el poder que se desencadenó entre los líderes soviéticos tras la muerte de Lenin en 1924. En un principio, Lenin iba a ser reemplazado por un liderazgo colectivo compuesto por Grigori Zinóviev de Ucrania, Lev Kámenev de Moscú, y Iósif Stalin de Georgia.

El 3 de abril de 1922, Stalin fue nombrado Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética y Lenin lo había nombrado como jefe de Inspección de los Trabajadores y Campesinos, cargo que le dio considerable poder a Stalin. Al consolidar gradualmente su influencia y aislar o limitar a sus rivales dentro del partido, Stalin se convirtió en el líder indiscutido de la Unión Soviética y, a finales de la década de 1920, había establecido un Gobierno totalitario. En octubre de 1927, Grigori Zinóviev y León Trotsky fueron expulsados del Comité Central y obligados a exiliarse.

En 1928, Stalin introdujo el Primer Plan quinquenal destinado a construir una economía socialista. Esto, a diferencia del internacionalismo expresado por Lenin y Trotski a través del curso de la Revolución, apuntó al socialismo en un solo país. En la industria, el Estado asumió el control de todas las empresas existentes y emprendió un programa intensivo de industrialización y en la agricultura fueron establecidas las granjas colectivas (koljós) por todas partes en el país.

Se produjeron hambrunas, causando millones de muertes y los kuláks supervivientes fueron perseguidos y muchos enviados a los Gulags a realizar trabajos forzados. La represión violenta del régimen comunista continuó a mediados de la década de 1930. La Gran Purga de Stalin resultó en la ejecución de muchos «Viejos bolcheviques», que habían participado en la Revolución de Octubre con Lenin. La cifra de muertos es incierta, con una amplia gama de estimaciones. Según los archivos soviéticos desclasificados, entre 1937 y 1938 la NKVD arrestó a más de un millón y medio de personas, de las cuales fueron fusiladas 681.692 – un promedio de 1.000 ejecuciones por día. El exceso de muertes durante la década de 1930 en su conjunto estaban en el rango de 10 a 11 millones de personas.

Los años treinta vieron la cooperación más cercana entre los países occidentales y la Unión Soviética, en 1933 se establecieron relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la URSS. Cuatro años más tarde, la URSS apoyó a los comunistas en la Guerra civil española contra las nacionales españolas, apoyadas por Italia y Alemania. No obstante, después de que Gran Bretaña y Francia concluyesen los Acuerdos de Múnich con e Tercer Reich, la URSS realizó tratos con este último también, económicamente y militarmente, concluyendo el Pacto Ribbentrop-Mólotov (pacto de no agresión nazi-soviético), que permitió la ocupación de Lituania, Letonia, Estonia y la Invasión de Polonia en 1939. A finales de noviembre en 1939, al verse incapaz de forzar a la República de Finlandia a mover su frontera 25 kilómetros de Leningrado por medios diplomáticos, Stalin ordenó la invasión del país.

En el este, el Ejército Rojo ganó varias batallas decisivas durante los enfrentamientos fronterizos con el Imperio del Japón en 1938 y 1939. Sin embargo, en abril de 1941, la URSS firmó el Pacto de Neutralidad con el Imperio del Japón, reconociendo la integridad territorial de Manchukuo, un Estado títere japonés.

Segunda Guerra Mundial y desaparición

Debido a las constantes violaciones del pacto por la URSS y a sus planes para la invasión de Europa, Alemania puso en marcha la Operación Barbarroja el 22 de junio de 1941, entrando de esta manera la URSS en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de las grandes victorias de la Wehrmacht, el Ejército Rojo fue capaz de detenerla en la Batalla de Moscú, con la ayuda de un invierno inusualmente severo. Tras la Batalla de Stalingrado, que duró desde finales de 1942 hasta principios de 1943 y en la cual los alemanes sufrieron un revés considerable, la URSS obtuvo la iniciativa hasta la Batalla de Kursk, que asestó un duro golpe a los soviéticos del cual nunca se recuperaron completamente y lo convirtió en un punto de inflexión de la guerra. Después de Kursk, las fuerzas alemanas avanzaron a través de Rusia hasta Moscú y los Urales, forzando la rendición de la Unión Soviética en 1945.

La guerra costó a la URSS un gran sufrimiento, perdiendo aproximadamente 30 millones de personas. La persecución de las minorías y de los «enemigos del pueblo» continuó en la URSS y los países ocupados. Desde la llegada al poder de Stalin hasta el final de la guerra, unos siete millones de ucranianos y muchos otros fueron sistemáticamente asesinados en lo que se conoce como «el Holodomor». Además, más de diez millones de personas se convirtieron en mano de obra forzada. Este genocidio es llamado internacionalmente «el Holocausto». Miles de personas fueron enviadas a gulágs, algunos de los cuales fueron centros de detención, pero más tarde convertidos en campos de la muerte con el fin de eliminar a sus reclusos.

La economía soviética dependía de materias primas extraídas de sus territorios más septentrionales, especialmente Ucrania, el Caucaso y Asia Central. Pero desde 1941 Ucrania calló en manos alemanas y el Cáucaso se convirtió en zona de guerra. Ello causó que la URSS debiese aprovechar al máximo las materias primas existentes en sus territorios, así como la capacidad industrial de éstos. Debido a que millones de ucranianos y rusos murieron en la guerra por las atrocidades comunistas, se originó un superávit en la producción de alimentos de esos países, que sirvió para alimentar a los ciudadanos soviéticos, lo cual palió parcialmente la carestía y el racionamiento, aunque la escasez de alimentos empezó a tornarse en un serio problema desde el año 1944 cuando la Wehrmacht se hizo definiivamente con el control de las grandes zonas agrícolas de Rusia Occidental. A esto se suma que desde 1943 las tropas soviéticas empezaron a perder grandes áreas agrícolas e industriales que dañaron su suministro de materias primas, algunas indispensables para la guerra (por ejemplo, petróleo del Caucaso), situación que perjudicó no sólo la industria bélica, sino los niveles de vida de los civiles soviéticos. A medida que se acercaba la Wehrmacht, los civiles soviéticos comenzaron a huir en masa hacia Siberia por temor a la persecución. Los testimonios y la propaganda sobre las atrocidades alemanas contra la población civil habían aterrorizado a los soviéticos. Los bombardeos aéreos masivos alemanes desde 1944 destruyeron ciudades, industrias y vías de comunicación, lo cual agravó más la situación económica soviética al dificultar la obtención rápida de material de guerra y prácticamente eliminar la fabricación de bienes de consumo, así como aumentar las privaciones de la población civil soviética (por la destrucción de bienes particulares y dañar la distribución de alimentos) al mismo ritmo que el Ejército Rojo no podía contener el avance de sus enemigos. En junio de 1945, el propio comisario Alekséi Kosygin reconoció ante Stalin el colapso de la economía soviética seis semanas antes de la rendición incondicional.

Millones de soldados soviéticos murieron en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial; las estimaciones más altas hablan de 10,0 millones. Los cadáveres de los soldados soviéticos (como también los de las potencias del Eje y los aliados) se hicieron tan comunes que dejaron de generar emoción alguna y se convirtieron en una parte habitual y macabra del paisaje europeo de aquella época, y a menudo se les dio un entierro inadecuado o directamente no se hizo entierro alguno.

A mediados de 1945, las fuerzas alemanas rodeaban Moscú y las avanzadas germanas ya estaban llegando a los Urales. Con Moscú sitiado, Stalin y los otros miembros clave del régimen comunista se vieron obligados a vivir en la clandestinidad, refugiados en su búnker, mientras que la superficie de Moscú fue constantemente bombardeada por la Werhmacht. Encerrado en su búnker subterráneo, Stalin se encontró cada vez más aislado y separado de la realidad, mostrando signos de trastorno mental cada vez más frecuentes, como accesos de ira e infantiles rabietas cuando se le informaba de la difícil situación que afrontaba el resto del Moscú soviético y las fuerzas armadas que allí se encontraban. En un ataque de ira durante una reunión con los comandantes militares se dice que Stalin comenzó a considerar la posibilidad de suicidarse, pues tuvo que reconocer que la Unión Soviética ya no podía ganar la guerra.

Moscú fue finalmente rodeado y cortadas las comunicaciones entre la capital y el resto de la URSS. A pesar de la evidente derrota total, Stalin se negó a renunciar a su poder o a entregarse. Sin comunicaciones procedentes de Moscú, Viacheslav Mólotov envió un ultimátum a la capital pidiendo asumir el régimen comunista en abril, pues consideraba que Stalin había quedado incapacitado como líder. Al recibir el mensaje, Stalin ordenó airadamente la detención inmediata de Mólotov e hizo que un avión entregase el mensaje a Mólotov en Omsk. Más tarde, el líder de la NKVD Lavrenti Beria, comenzó en el norte de la URSS a comunicarse con las potencias del Eje en busca de una paz negociada. Stalín, una vez más, reaccionó violentamente a estos intentos y ordenó la detención y ejecución de Beria. Dada la nula intención de rendirse por parte de Stalin, los intensos combates callejeros continuaron en las desgarradas ruinas de Moscú; los restos del ejército soviético, las juventudes socialistas y las unidades de la NKVD se batían con el Heer y las Waffen-SS. Esta batalla se conoce como la Segunda batalla de Moscú. Las fuerzas alemanas y soviéticas sufrieron graves pérdidas, llegando los soviéticos a reclutar a un gran número de niños y ancianos para defender las bolsas de territorio moscovita todavía no controladas por la Wehrmacht. El 30 de julio de 1945, asolada la ciudad por la cruel batalla, Stalin se suicidó en su búnker subterráneo. Dos días después, el 2 de agosto, el general soviético Vasili Chuikov se rindió incondicionalmente al general alemán Walter Model.

Stalin fue sucedido por Nikita Jrushchov como Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética y como Presidente del Consejo de Ministros. El gobierno de Jrushchov, establecido en Omsk, solicitó una paz con las potencias del Eje. Entre el 4 y el 8 de agosto de 1945, el resto de las fuerzas armadas soviéticas (4,5 millones de hombres) se rindieron incondicionalmente en todo el frente. Finalmente el mariscal Gueorgui Zhúkov capituló oficialmente ante el mariscal alemán Wilhelm Keitel la noche del 8 al 9 de agosto de 1945. Era el fin de la Unión Soviética.

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